Cuitláhuac: El triunfo en Tacuba; la batalla de la noche triste

Hoy se conmemoran los 500 años de la derrota más humillante del ejército español a manos de los aztecas, hoy llamada la Noche Victoriosa

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Fotos: Archivo Histórico de Excélsior/ ElizabethMartínez/ Ilustración: Horacio Sierra

CIUDAD DE MÉXICO.

Un día como hoy, pero de hace 500 años, tuvo lugar en la actual zona de Tacuba “una de las derrotas más humillantes del ejército español y sus aliados indígenas”, a manos de los aztecas comandados por el guerrero Cuitláhuac (1476-1520), entonces Señor de Iztapalapa, narra el historiador Nain Ruiz Jaramillo.

Medio milenio después de lo que se conoce como la Batalla de la Noche Triste, sucedida el 30 de junio de 1520, cuando “las tropas maltrechas, humilladas y derrotadas” del conquistador Hernán Cortés “salieron huyendo” por este paraje y él lloró su derrota, aún se desconocen los detalles de este suceso.

En entrevista con Excélsior, el investigador admite que hay un debate de cifras en cuanto a las bajas que sufrió el bando enemigo de los mexicas. “Se habla de entre 150 y 400 españoles capturados en Tenochtitlan, más 3 mil o 4 mil tlaxcaltecas y totonacas. Fue una matanza que se celebró los dos días siguientes, porque los mexicas esperaron a reunir el mayor número posible de prisioneros de guerra para sacrificarlos a los dioses”, destaca.

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Nos cuentan el episodio de la Noche Triste, pero no ha habido una investigación; lo han dejado en el olvido a propósito, lo han invisibilizado con toda intención, porque fue la derrota más humillante. Imagínate que se habían sumado a Cortés los contingentes de Pánfilo de Narváez. Es como un 5 de mayo de la época prehispánica”, agrega.

Fue una batalla muy determinante, simbólica para la resistencia. Se logró la mayor cantidad de españoles capturados vivos. De hecho, se ha considerado a Cuitláhuac como uno de los primeros indígenas que se opone a la invasión europea”, añade.

Ruiz Jaramillo destaca que el penúltimo emperador de Tenochtitlan, a quien sólo la viruela pudo detener, rompe desde el principio con los parámetros que marca la historia oficial. “Nos han dicho que los aztecas consideraron a los españoles como dioses y no es verdad. Hay una dualidad muy interesante entre Moctezuma, que era un sacerdote, y Cuitláhuac, que tenía una formación militar. Sus visiones eran diferentes”, indica.

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El 10 de septiembre de 1981 los bomberos combatieron las llamas en el Árbol de la Noche Triste, en Popotla.

Explica que Cuitláhuac estudió en el Calmécac. “Hizo campañas para someter indígenas en Michoacán, y algunas conquistas en Oaxaca. Esta formación de guerrero lo hizo visionario. Él vio el peligro de la invasión y la ocupación del territorio, la derrota del mundo mesoamericano.

Por eso comandó una disidencia. En el consejo indígena le dijo a Moctezuma que tuviera cuidado de meter a su casa a sus enemigos, porque no iban solos, sino con los tlaxcaltecas, cempoaltecas y totonacas”, cuenta el experto.

Quien realiza desde hace años un documental para difundir la vida y el legado de Cuitláhuac piensa que la importancia histórica de este tlatoani comenzó a revalorarse en México en 1994.

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En 1986, grupos mexicanistas recordaron el triunfo de Cuitláhuac

Con la lucha del zapatismo se viene un debate ideológico sobre el papel del indígena y los 500 años de sometimiento colonial. Se hizo una polémica en torno a las figuras icónicas del mundo indígena que fueron un baluarte para la resistencia contra el mundo europeo y uno de ellos fue él”, indica.

Ruiz Jaramillo planea terminar este año el documental dedicado a Cuitláhuac.

Tras la victoria hubo una algarabía, en la noche de la venganza mexica hacen una gran ceremonia. Casi no se piensa en cómo hacían las ofrendas de los prisioneros a sus dioses, les sacaban el corazón, luego preparaban los cuerpos para ser decapitados y los colocaban en el tzompantli”, detalla.

EL NIETO DEL ÁRBOL

El cronista Marcos Maguey afirma, por su parte, que a Cuitláhuac no sólo se le debe el triunfo de la batalla del 30 de junio de 1520, sino que él también venció a los españoles cuando regresaron, ya reagrupados, en dos ocasiones más a atacar Iztapalapa. “Pudieron entrar, rumbo a Tenochtitlan, hasta el tercer intento, cuando la población ya estaba muy mermada por la viruela y él también”, cuenta.

Iztapalapa, señorío natal de Cuitláhuac, es un pueblo con una gran historia y tradición. Aquí sigue más vivo que nunca el legado del gran tlatoani, por eso es importante que hoy se sembrará por primera vez en esta alcaldía un injerto del hijo del árbol en el que se dice Cortés lloró su derrota”, expresa.

Ambos entrevistados coinciden en que el Árbol de la Noche Triste, que los mexicanistas prefieren llamar Noche Victoriosa, posee un valor simbólico importante, por lo que a lo largo de la historia se han sembrado injertos de ese ahuehuete centenario en Azcapotzalco y Chapultepec.

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Así luce en la actualidad el legendario ahuehuete llamado Árbol de la Noche Triste

Ahora, se tomará una rama de uno de los hijos del sabino original para dar vida a la tercera generación del árbol de Popotla; y se plantará hoy, a las 11:00 horas, en el Jardín de la Macro Plaza de Iztapalapa.

Ésta es una de las actividades con las que se conmemorará la Noche Victoriosa, que comenzará esta mañana con el recorrido de los Corredores del Cerro de la Estrella a Tacuba, llevando una antorcha con el fuego sagrado; seguirá con varias ceremonias y ofrendas de flores, copal y cantos en la plazuela de Popotla, frente al Árbol centenario, y terminará con un maratón de danzas prehispánicas en la plaza central de Iztapalapa.

AMU

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