Los remeros, dioses mayas

En el sitio arqueológico de Palenque en Chiapas se conservan al menos 16 portaincensarios completos, señala el arqueólogo Miguel Vázquez Mercado

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CIUDAD DE MÉXICO.

Entre la variedad de dioses mayas que existieron, dos de ellos eran capaces de transitar por todos los planos del cosmos. De aspecto anciano, son conocidos por los especialistas como los dioses remeros: uno es el Dios Remero Jaguar que representa la noche y la era anterior; su contraparte personifica al día y la presente era, así como el gobierno del soberano. Ambos aparecieron representados en varios portaincensarios mayas rescatados en diferentes excavaciones arqueológicas.

En el sitio arqueológico de Palenque, en Chiapas, se conservan al menos 16 portaincensarios completos, en los que los dioses remeros ocupan un lugar importante debido a que a ellos se les atribuye también la personificación de diferentes celebraciones, explica el arqueólogo Miguel Vázquez Mercado, director del Museo de Sitio de Palenque Alberto Ruz Lhuillier, que hasta el 15 de marzo próximo exhibe la exposición Los dioses remeros de Palenque.

“Un incensario se compone de dos elementos, uno que es el cuerpo tubular en donde se encuentra toda la iconografía y a los lados tiene dos aletas o tableritos; en el cuerpo tubular hay tres niveles, uno que es el mascarón exterior, generalmente representa al monstruo Imix, que es una deidad acuática, en el centro está uno de los principales dioses de Palenque, y en la parte superior generalmente hay un ave que representa el cielo”, cuenta.

Como otros dioses, los remeros aparecen en la parte central del incensario: “iconográficamente, el Dios Remero Jaguar se caracteriza por ser una deidad anciana, con prognatismo en su rostro, pero con elementos de jaguar como garras, cola, parches de jaguares, y un tocado con la parte superior de las fauces del felino; además tiene marcas en el cuerpo que lo distinguen como deidad, con el signo de noche akab’”.

El segundo dios, conocido como Raya, “es prognata, tiene un tocado de Monstruo Xook, fusión entre tiburón y cocodrilo, y una espina de raya que le atraviesa el septum de la nariz; las marcas de sacralidad son signo del día k’in”, explica el arqueólogo. Los dioses remeros finalmente eran la personificación del trayecto hacia el inframundo: “existe una representación en Tikal del viaje que se efectúa hacia el inframundo y están ellos representados en una barca, de ahí que tomen el nombre, aunque tienen una función más amplia de transgredir el espacio-tiempo, son seres que nos ayudan precisamente a pasar, sobre todo en los ritos de paso que son intemporales, por ejemplo de la niñez a la juventud, de la juventud a la adultez y hasta al ancianidad”.

Vázquez Mercado explica que actualmente en Palenque se llevan a cabo dos proyectos importantes: uno arqueológico y uno de restauración. Como parte del primero se está excavando el Templo 11 que se ubica en la plaza principal del sitio arqueológico. El siguiente incluye trabajos en el Templo 20, “están comenzando los trabajos, se están haciendo pozos de sondeo en ese templo de la acrópolis sur, ahí se localizó una tumba del Clásico Medio, alrededor del año 400 y en esta tumba se encontraron tres cámaras con pintura mural muy importante con cinabrio”.

La tumba fue localizada en 2012, pero aún se llevan a cabo trabajos para identificar al personaje, “estamos hablando de la época en que empieza la dinastía de Palenque y es probable que este enterrado un gobernante de la ciudad. Es muy reciente el descubrimiento, fue hecho por el proyecto del arqueólogo Arnoldo González, seguimos en las investigaciones para determinar quién es y lo que pueda implicar, se continúan los trabajos en la tumba que se encontró en una subestructura”, cuenta.