Vitamina D: cómo saber si te hace falta y cuáles son las señales

Cómo identificar si te falta vitamina D, cuáles son los síntomas y por qué su déficit es tan común hoy.

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La deficiencia de vitamina D es frecuente en invierno y puede afectar huesos, sistema inmune y estado de ánimo.(Foto: Canva)

Durante los meses de invierno —y cada vez más en contextos urbanos donde la vida transcurre mayormente en interiores— la deficiencia de vitamina D se ha convertido en uno de los desequilibrios más frecuentes y menos detectados en la población. 

Fatiga persistente, cambios en el estado de ánimo y una mayor susceptibilidad a infecciones suelen atribuirse al estrés o al ritmo de vida, cuando en realidad pueden estar relacionados con niveles insuficientes de esta vitamina.

Diversos estudios médicos han señalado que la falta de vitamina D no solo afecta la salud ósea, sino también el sistema inmunológico, la función muscular y ciertos procesos neurológicos. 

A pesar de ello, su déficit continúa siendo subestimado, en parte porque sus síntomas suelen confundirse con molestias comunes o transitorias.

La relevancia del tema ha cobrado mayor atención en los últimos años, a medida que investigaciones clínicas han documentado una alta prevalencia de deficiencia incluso en personas jóvenes y aparentemente sanas, especialmente en zonas con baja exposición solar.

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La vitamina D es clave para la salud ósea y el sistema inmunológico.(Foto: Canva)

Qué es la vitamina D y cuál es su función en el cuerpo

La vitamina D es una hormona liposoluble que desempeña un papel esencial en múltiples funciones del organismo. Su principal función conocida es facilitar la absorción de calcio y fósforo, fundamentales para la salud ósea, pero su impacto va más allá del sistema esquelético.

De acuerdo con The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, niveles adecuados de vitamina D están asociados con un mejor funcionamiento del sistema inmunológico, así como con una menor incidencia de infecciones respiratorias y trastornos musculares.

Investigaciones recientes también han vinculado esta vitamina con procesos relacionados con el estado de ánimo y la función cognitiva, lo que ha ampliado el interés médico sobre su papel en la salud integral, especialmente en etapas de menor exposición solar.

Señales físicas y emocionales de una posible deficiencia

La deficiencia de vitamina D no siempre se manifiesta de forma evidente, pero existen síntomas recurrentes que los especialistas consideran señales de alerta. Entre ellos se encuentran el cansancio persistente que no mejora con el descanso, la debilidad muscular y el dolor óseo, especialmente en espalda baja y extremidades.

Otros síntomas reportados incluyen caída de cabello más intensa de lo habitual, mayor frecuencia de infecciones y alteraciones en el estado de ánimo, como tristeza persistente o apatía. Estos signos suelen confundirse con estrés, sobrecarga laboral o cambios estacionales.

Según el National Institutes of Health (NIH), la deficiencia de vitamina D también puede influir en la calidad del sueño y en la respuesta inmunológica, lo que explica por qué algunas personas enferman con mayor facilidad durante el invierno.

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La falta de exposición solar aumenta el riesgo de deficiencia de vitamina D.(Foto: Canva)

Vitamina D y su relación con la salud mental

Diversos estudios han explorado la relación entre los niveles de vitamina D y la salud mental. Una investigación publicada en Frontiers in Psychology encontró una asociación entre niveles bajos de esta vitamina y la presencia de síntomas depresivos, particularmente durante los meses de menor exposición solar.

Aunque los especialistas aclaran que la vitamina D no es un tratamiento por sí mismo para la depresión, sí reconocen su influencia como un factor biológico relevante que puede contribuir al bienestar emocional.

Este vínculo ha sido especialmente observado en casos de depresión estacional, un trastorno que se presenta con mayor frecuencia en otoño e invierno y que coincide con la reducción de la síntesis cutánea de vitamina D.

Cómo confirmar una deficiencia de vitamina D

La única forma confiable de confirmar una deficiencia de vitamina D es mediante un análisis de sangre que mida los niveles de 25-hidroxivitamina D. Este estudio permite conocer con precisión si los valores se encuentran dentro de rangos adecuados.

La mayoría de los especialistas considera que niveles por debajo de 20 ng/mL indican deficiencia, mientras que cifras entre 20 y 30 ng/mL se catalogan como insuficiencia. Valores superiores a 30 ng/mL suelen considerarse adecuados para la mayoría de la población.

Un estudio publicado en The Lancet Diabetes & Endocrinology señaló que un alto porcentaje de personas que viven en ciudades presentan niveles bajos sin tener conciencia de ello, debido a la falta de síntomas específicos.

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El cansancio persistente puede ser un signo de niveles bajos de vitamina D.(Foto: Canva)

Factores de riesgo más allá de la edad

Contrario a la creencia popular, la deficiencia de vitamina D no afecta únicamente a personas mayores. Mujeres jóvenes, personas que trabajan en oficinas, quienes utilizan protector solar de manera constante y quienes viven en zonas con poca radiación solar durante el invierno presentan mayor riesgo.

Asimismo, factores como el uso prolongado de ropa que cubre gran parte del cuerpo, ciertas condiciones médicas y la obesidad pueden interferir con la síntesis y absorción de esta vitamina.

Los especialistas advierten que la combinación de estos factores ha incrementado la prevalencia de deficiencia incluso en regiones tradicionalmente soleadas.

Cómo obtener vitamina D durante el invierno

La exposición solar es la principal fuente de vitamina D, pero durante el invierno esta vía se ve limitada. Por ello, la alimentación y, en algunos casos, la suplementación supervisada cobran mayor relevancia.

Entre los alimentos que contienen vitamina D de forma natural se encuentran los pescados grasos como el salmón, la sardina y el atún, así como la yema de huevo y el hígado. También existen productos fortificados, como algunas leches y cereales.

No obstante, diversos estudios coinciden en que la dieta por sí sola rara vez cubre las necesidades diarias, por lo que la evaluación médica resulta clave para determinar si se requiere suplementación.

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La luz del sol ayuda a tener niveles de azúcar estables por más tiempo.Canva

La importancia del diagnóstico oportuno

Detectar a tiempo una deficiencia de vitamina D permite prevenir complicaciones a largo plazo, como pérdida de densidad ósea, mayor riesgo de fracturas y alteraciones en el sistema inmunológico.

Los especialistas recomiendan no normalizar síntomas persistentes y consultar con un profesional de la salud ante signos de fatiga crónica, debilidad muscular o cambios anímicos sin causa aparente.

La evaluación clínica, acompañada de estudios de laboratorio, es fundamental para establecer un diagnóstico adecuado y definir la mejor estrategia de corrección según cada caso.