Construir desde el respeto por la tierra: arquitectura frente al caos urbano, dice Ana Victoria Gomezleyva
Sin drenaje ni control urbano, Puerto Escondido enfrenta retos. Una arquitecta propone soluciones desde el diseño sustentable y local.

La falta de drenaje, el aumento del valor del suelo y la transformación del paisaje urbano han convertido a Puerto Escondido en un laboratorio de tensiones urbanas. Una arquitecta local propone respuestas desde el diseño.
Cuando se habla de desarrollo en destinos turísticos como Puerto Escondido, Oaxaca, pocas veces se abordan con profundidad las consecuencias de crecer sin una planeación clara.
En los últimos años, este punto del Pacífico mexicano ha atraído a turistas, inversionistas y nuevos residentes nacionales e internacionales. El resultado ha sido una transformación urbana acelerada, con implicaciones sociales, ambientales y de infraestructura.
Te podría interesar leer: Francisco Vázquez, arquitectura de experiencia
Uno de los problemas más visibles es la ausencia de drenaje en diversas zonas. La expansión de viviendas, hoteles y residencias vacacionales ha superado la capacidad de respuesta de las autoridades, generando riesgos sanitarios y afectaciones al ecosistema local. En este contexto, la arquitectura enfrenta una disyuntiva: adaptarse a un modelo de crecimiento rápido o buscar soluciones que respondan al entorno.
La arquitecta Ana Victoria Gómezleyva ha optado por esta segunda vía. Desde su despacho GleM Arquitectura, con sede en Puerto Escondido, desarrolla proyectos que priorizan el contexto climático, social y ecológico.
Su enfoque parte del uso de materiales locales y técnicas de bajo impacto ambiental, como los muros de tapial, una técnica tradicional de tierra compactada que contribuye a regular la temperatura interior y reduce el consumo energético.
“Estamos en una zona con recursos limitados y una biodiversidad frágil. No tiene sentido replicar modelos urbanos de otras regiones sin considerar lo que este territorio necesita”, señala en entrevista.
Para ella, la arquitectura no puede operar como una capa ajena al lugar, sino como un sistema integrado a sus dinámicas.
Uno de los proyectos que ejemplifica este planteamiento es Villa Kerlmar, una residencia construida con materiales naturales, ventilación cruzada y un diseño que busca aprovechar la orientación solar.
Según explica Gómezleyva, no se trata solo de reducir la huella ecológica, sino de generar espacios que funcionen en armonía con el entorno.
Pero los retos van más allá del diseño. El aumento en los precios del suelo ha modificado la vida cotidiana de muchas familias locales. La llegada de residentes extranjeros, que en ocasiones compran propiedades como inversión, ha elevado el costo de la vivienda y desplazado a pobladores que ya no pueden pagar las rentas.
Desde su trabajo, Gómezleyva ha buscado involucrar a la comunidad, contratando mano de obra local y compartiendo conocimientos sobre técnicas constructivas. “El crecimiento urbano no tendría por qué excluir a quienes han vivido aquí siempre. La arquitectura puede ayudar a equilibrar esos procesos si se hace con consciencia del entorno y de sus actores”, apunta.
Aunque las propuestas desde el diseño no resuelven por sí solas los problemas estructurales, sí plantean rutas posibles. En zonas donde la infraestructura pública es limitada, se vuelve urgente considerar sistemas alternativos, como la captación de agua pluvial o el tratamiento de aguas grises, desde la etapa de planeación.
El trabajo de Gómezleyva ha coincidido con un momento en que el debate sobre la gentrificación, el desarrollo turístico y el derecho a la ciudad está ganando espacio en diversas regiones de México. Puerto Escondido, al igual que otros destinos costeros, vive una tensión entre crecimiento y conservación.
La experiencia de esta arquitecta revela que el diseño puede abrir preguntas importantes sobre cómo habitamos los espacios. En un lugar donde el paisaje, la comunidad y los recursos naturales han convivido por siglos, esas preguntas no son accesorias: son parte del problema y, tal vez, también de la respuesta.
bgpa