Si creciste en los 90, estos juegos marcaron tu infancia y hoy casi nadie los juega
Antes de las pantallas, la diversión cabía en un bolsillo. Revive los juegos que hicieron mágicos los recreos.

Si naciste en los años 90 o sientes nostalgia por esa época, seguramente recuerdas esos juegos infantiles que llenaban los recreos de risas, competencia y mucha imaginación. Antes de las pantallas y los videojuegos, bastaban unos cuantos objetos sencillos para pasar horas enteras de diversión.
Hoy te contamos el origen y algunos datos curiosos de los juegos más emblemáticos de nuestra infancia, muchos de los cuales han ido desapareciendo o ya no tienen la misma popularidad entre los niños.
Tazos: el fenómeno noventero con raíces japonesas
Aunque muchos los asociamos directamente con los años 90, los tazos tienen su origen en un antiguo juego japonés llamado menko, popular desde el siglo XVII.
En este juego tradicional, los participantes utilizaban discos de cartón con ilustraciones, frecuentemente de personajes, y los lanzaban contra los del oponente con el objetivo de voltearlos, una mecánica muy similar a la que después conoceríamos con los tazos.
Además de Japón, regiones como Maui y Hawái también influyeron en su evolución, ya que los niños utilizaban tapas de botellas para apilarlas y lanzarlas, buscando voltear las del contrincante.
El nombre “tazos” en México tiene un origen curioso: se relaciona con el sonido que producían al chocar o caer, similar a un “taconazo”.
Su popularidad moderna comenzó en 1990, cuando la maestra Blossom Galbiso, en una escuela primaria de Oahu, los introdujo como parte de actividades escolares. Incluso recolectaba tapas de leche para enseñar matemáticas, sin imaginar que su idea daría pie a un fenómeno global.

Canicas: un juego milenario que ha pasado por civilizaciones
Las canicas son uno de los juegos más antiguos de la historia. Su origen se remonta al antiguo Egipto, alrededor del año 3000 a. C., donde se han encontrado esferas de piedra y barro en tumbas infantiles.
También fueron populares en Roma y Grecia, donde los niños jugaban con nueces y avellanas como sustitutos de las canicas.
Un gran avance ocurrió en 1903, cuando Martin Frederick Christensen, de Akron, Ohio, inventó y patentó la primera máquina para fabricar canicas de vidrio, capaz de producir hasta un millón de piezas al día.
En México, se popularizaron especialmente a partir de la década de 1930 y se convirtieron en uno de los juegos favoritos dentro de las escuelas.

Yo-yo: el juguete que convirtió la destreza en espectáculo
El yo-yo es otro de los juguetes que marcó a generaciones. Aunque aún se juega, su presencia ha disminuido con el paso del tiempo.
En 1928, Pedro Flores comenzó a diseñar el yo-yo como lo conocemos actualmente y fundó la Flores Yo-Yo Company. Un año después, Donald Duncan compró la empresa y apostó por su comercialización masiva, convirtiéndolo en un éxito internacional.
En México, alcanzó gran popularidad durante los años 60, siendo común ver a niños practicando trucos en parques, ferias y patios escolares.
Hoy en día, todavía existen competencias de alto nivel, como el Campeonato Mundial de Yo-Yo, que reúne a los mejores exponentes de distintos países.

Balero: tradición y destreza de origen ancestral
El balero es un juguete tradicional que aún se puede encontrar en ferias, aunque ya no goza del mismo auge de antes.
Sus raíces se asocian con culturas prehispánicas, particularmente mayas, entre los años 250 y 950 d. C. Más tarde, se popularizó en Europa durante el reinado de Enrique III de Francia.
En México, se convirtió en un juguete muy popular durante la década de los 40, gracias a que era artesanal, económico y fácil de conseguir.
Estos son solo algunos de los juegos que formaron parte de una infancia sin pantallas, donde la creatividad y la convivencia eran lo más importante.

Si viviste esta época, seguramente recuerdas las horas de diversión que ofrecieron y cómo, poco a poco, su uso ha disminuido con el mayor uso de la tecnología.
EL EDITOR RECOMIENDA



