"Cuando los veo y los escucho se me olvida que estoy sola"
Desde la abuela que encontró compañía en la soledad, hasta la madre y el hijo que hoy comparten un mismo sueño. Estas son las historias de quienes descubrieron que la música de BTS es, ante todo, un lenguaje de unión familiar
Para Coco y millones de personas más, la pandemia trajo un silencio que muchos adultos mayores conocen muy bien: el de una casa que va quedando vacía cuando los hijos crecen y construyen su propia vida.
Con más tiempo libre y menos compañía, el internet comenzó a llenarle esas horas largas. El primer impacto de BTS fue un video, después otro y luego una coreografía imposible de ignorar. El algoritmo de las redes hizo lo que mejor sabe: abrir puertas inesperadas.
A sus 63 años, lo que comenzó como curiosidad se transformó en su compañía diaria: los programas del grupo se volvieron rutina; las canciones, en un refugio y las letras, en consuelo.
“Ellos me hacen sentir acompañada, cuando los veo y escucho se me olvida que estoy sola”.
Los siete jóvenes coreanos le devolvieron algo que parecía reservado únicamente para la juventud: tener ilusión en una etapa de la vida en la que muchas personas creen que es imposible tener nuevas pasiones.
Le regalaron no sólo entretenimiento, sino presencia. En el K-pop descubrió que la música no tiene edad.
“Me han dado la ilusión más grande de mi vida y es verlos en concierto”, revela Coco.
Quizá sin proponérselo, BTS convirtió su música en un lenguaje compartido de amor desde una de las bandas más escuchadas del mundo.
MADRE, HIJA Y… ¡MEJORES AMIGAS!
Eso de que las fans de un artista casi siempre son adolescentes mientras que sus madres observaban desde lejos cambió con BTS.
En muchos hogares, Jin, Suga, J-Hope, RM, Jimin, V y Jungkook no fueron una pasión heredada de padres a hijos, sino un descubrimiento compartido.
Entre Selene e Irma no hubo brecha generacional. Así empezó: la mamá se sentó unos segundos a mirar un video que su hija reproducía por curiosidad luego de que una recomendación casual.
“Caímos juntas y desde entonces todo lo vivimos juntas”, cuentan entre risas.
No hubo una adopción gradual del gusto por el K-pop ni resistencia generacional, sino un reconocimiento inmediato para ambas. Se miraron y supieron que estaban sintiendo lo mismo.
Su relación encontró nuevas formas de expresarse: reuniones con el fandom, funciones de cine, mensajes diarios llenos de fotos, videos y noticias, además de planes para viajar al otro lado del mundo y conocer más sobre la cultura que ahora las une.
Lo extraordinario no es su pasión compartida, sino lo que reveló. BTS derribó otra barrera: su música dejó de ser un espacio exclusivo para jóvenes y se convirtió en un punto de encuentro donde las madres pasan de ser espectadoras a formar parte del ARMY.
“BTS nos hizo las mejores amigas”, confiesan.
Cómplices, crean recuerdos para toda la vida, pues lloran por no conseguir boletos, celebran juntas cuando lo logran y organizan viajes inspirados por su banda favorita de K-pop.
DE LA DISTANCIA A LA COMPLICIDAD
Entre las madres y sus hijos adolescentes suele haber una distancia inevitable, pero Gabriela y Víctor encontraron en BTS un punto en común donde las diferencias no pesan.
Todo empezó casi por accidente: recomendaciones de la familia, parejas ARMY, videos que observaban uno tras otro.
Sin darse cuenta, las canciones empezaron a llenar la casa. Hasta que un día ocurrió algo simple, pero poderoso: toda la familia cantando la misma canción dentro del coche.
“Entendí que BTS nos estaba uniendo”, recuerda Gabriela. La música se convirtió en una conexión que permitió hablar más, compartir más y conocerse mejor.
“Para mí, son motivación. Me inspiran a ser mejor cada día”, dice Víctor.
Para él, las canciones se convirtieron en impulso. Para ella, son energía para enfrentar el estrés diario.
Ambos encontraron un espacio seguro donde podían expresarse sin barreras. Así se derrumbó otro gran mito: que la música separa generaciones.
En su lugar, tomó forma una realidad distinta: la música puede unir a las familias con una fuerza inesperada.
Aunque BTS es un grupo coreano, canta en un idioma que trasciende palabras. el ARMY está en todos los continentes y abarcan todas las edades, pero el mensaje llega con absoluta claridad.
“Ojalá hubiera escuchado estos mensajes antes”, coinciden.