Transforma las sobras de comida en composta: qué alimentos sirven (y cómo se hace)
Aprende qué restos de comida usar para composta casera, cómo hacerlo paso a paso y sus cuidados.

¡Prepara una composta casera! Pero antes de empezar, te decimos qué restos de comida sirven y cómo usarlos en tus plantas de forma orgánica. ¡Transfórmalos en un súper fertilizante!
Imagina que los recortes de frutas, verduras o los posos de café no terminan en la basura, sino que se convierten poco a poco en un hábito sostenible que hace la diferencia en las plantas de tu casa.
Esto no solo reduce significativamente el desperdicio, sino que alimenta el suelo con nutrientes esenciales. Pero no todos los restos de comida funcionan igual, ni cualquier método da resultados óptimos como abono.
Hay que conocer qué alimentos usar, cuáles evitar, cómo combinar materiales y cómo mantener la pila en condiciones saludables, sin malos olores ni invasiones de insectos. ¡Échale la mano a tu jardín o macetas con esta información!

¿Qué es exactamente una composta casera?
La composta (o compost) es el resultado de la descomposición controlada de materia orgánica, mediante microorganismos (hongos, bacterias), lombrices y otros organismos del suelo, de acuerdo con The University of Rhode Island.
Lo que empieza como restos se convierte en un abono rico en nutrientes que mejora la estructura del suelo. Una condición esencial es mantener un balance entre materiales “verdes” (ricos en nitrógeno) y materiales “marrones” o secos (ricos en carbono).
Si falta carbono la pila puede volverse húmeda y maloliente; si sobra, se ralentiza el proceso.
A la composta se le pueden agregar restos de comida (frutas, verduras, cáscaras, posos de café, etc.), para aportar nitrógeno, uno de los elementos clave; además de nutrir tus plantas, compostar restos de cocina ayuda a reducir la basura que generas y a combatir emisiones de gases de efecto invernadero (porque esos residuos no terminan descomponiéndose en basureros de forma anaerobia).

¿Qué alimentos se usan en la composta (y cuáles no)?
Alimentos que sí puedes compostar:
- Restos de frutas y verduras: cáscaras de plátano, manzana, zanahoria, hojas de lechuga, trozos de tomate, etc.
- Posos de café y filtros de café (sin metal): aportan nitrógeno y materia orgánica.
- Cáscaras de huevo (trituradas): aunque son algo lentas en degradarse, aportan calcio útil para el suelo.
- Restos de té y bolsitas (sin grapas metálicas): aportan materia orgánica.
- Pan, arroz o granos cocidos (con moderación): se pueden agregar, pero con precaución para que no atraigan plagas.
- Cáscaras de cítricos (en pequeñas cantidades): se descomponen lentamente, aunque pueden acidificar si hay muchas.
- Restos de verduras fibrosas (como hojas, tallos blandos): funcionan bien si se pican o trocean para facilitar la descomposición.
- Cáscaras de tubérculos (como papa, camote), restos de hortalizas: siempre y cuando no estén podridos o enfermos.
Alimentos que no puedes compostar:
- Carnes, pescado, huesos: atraen fauna indeseada (roedores, moscas), desprenden olores y se degradan muy lentamente.
- Lácteos y productos grasos (queso, mantequilla, leche, yogur): también provocan malos olores y favorecen bacterias indeseadas.
- Aceites, grasas saturadas: tienden a impermeabilizar la pila y dificultan la aireación.
- Alimentos con aditivos químicos fuertes (embutidos, comidas procesadas) o restos que ya están muy deteriorados o con moho.
- Cáscaras con residuos de pesticidas o productos tratados: podrían introducir químicos al compost.
- Plásticos, metales, restos no orgánicos (incluyendo envolturas, papel con tintas brillantes, plásticos de envoltura) no se descomponen correctamente y contaminan el compost.
- Ceniza de carbón, estiércol de mascotas (perros, gatos) por riesgo de patógenos.

¿Cómo hacer composta casera?
- Si tienes jardín o espacio exterior, puedes hacer una pila directamente sobre el suelo, en un rincón sombreado y con buen drenaje. Si vives en departamento o tienes poco espacio, puedes usar contenedores, bines de compostaje o vermicomposteras con lombrices; asegúrate de que tenga buena ventilación y que no se inunde con lluvia excesiva.
- Corta los restos de comida en pedazos pequeños, cuanto más chiquitos sean los trozos, más rápido trabajarán los microorganismos para descomponerlos.
- Coloca una base de material “marrón” (hojas secas, cartón, papel sin tinta) en el fondo para favorecer el drenaje y evitar que la pila quede compactada.
- Agrega una capa de restos de comida (material verde), mezclando con la capa marrón para asegurar un buen equilibrio.
- Repite alternando capas verdes y marrones: una proporción recomendada es 2 a 3 partes de marrón por 1 parte de verde.
- Entre capa y capa se puede añadir agua para mantener humedad, pero sin empapar.
- Cubre la pila con material seco o una lona ligera para evitar que se seque demasiado o que entren insectos grandes.
- Cada cierto tiempo (una o dos veces por semana), mezcla o voltea la pila para que el oxígeno llegue al interior, lo cual acelera la descomposición.
- Si se seca, añade agua; si está demasiado húmeda (se siente empapada o huele mal), incorpora más material seco (hojas, papel).
- Si hay mal olor, puede indicar falta de oxígeno o exceso de humedad. Corrige aireando y añadiendo más material seco.
- Entierra los restos de comida, evita añadir alimentos cocidos en exceso y cubre la pila con tierra o materia seca.
¿Cómo saber si la composta está lista?
La composta está madura cuando ya no se distinguen restos originales, el material tiene color oscuro, textura suelta y un aroma a tierra, no a comida; puedes tamizarla para obtener una parte más fina.
Se puede aplicar directamente sobre el suelo, mezclar con tierra, utilizar como mantillo, o preparar té de compost para riego. En compostajes caseros frecuentes, se estima que el proceso toma entre 8 semanas a varios meses, dependiendo del método, tamaño de la pila, clima y cuidados.
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