¿Cómo el Pilates está rompiendo sus viejos estereotipos y atrae nuevos practicantes?
Se ha roto la idea de que el Pilates es exclusivo para mujeres, porque hay hombres que lo usan como complemento del gimnasio, entrenamiento para una carrera, o entre sus prácticas de CrossFit o Hyrox.

Durante años, el Pilates pareció tener un público y un estereotipo marcado con la práctica de mujeres jóvenes, lugares que parecen estudios fotográficos para Instagram y ejercicios que en el imaginario son de una carga más bien ligera.
Esa imagen empieza a cambiar y en años recientes se nota que lo ha hecho de manera vertiginosa. Hoy, en una misma clase pueden coincidir hombres, personas de 50 o 60 años, corredores, oficinistas y quienes buscan recuperar movilidad tras una lesión.
Buena parte de este auge pasa por el Pilates Reformer, técnica que utiliza una máquina especial con un carro deslizante, resortes, poleas y distintas resistencias que la convierten en un reto.
Y aunque desde afuera a cualquiera le parece una actividad tranquila y de esfuerzos mínimos, tan solo mantener el equilibrio y controlar cada movimiento suele ser suficiente para hacer temblar las piernas hasta a los más experimentados.
También se ha roto la idea de que el Pilates exclusivo para mujeres, porque hay hombres que lo usan como complemento del gimnasio, como entrenamiento para una carrera, o entre sus prácticas de CrossFit o Hyrox, mientras que su bajo impacto atrae a adultos mayores y personas que quieren trabajar fuerza y movilidad sin tanta presión sobre las articulaciones.

Dentro de este ascenso se encuentra Rolo Room, un estudio ubicado entre Polanco y Anzures en la CDMX, y que acaba de cumplir dos años con la ilusión de fortalecer su presencia así como ser referente del sector.
Su directora y coach, Claudia Monterrubio, explica en entrevista que desde el inicio uno de sus objetivos fue llevar el Pilates a públicos distintos y lo ha conseguido.
¿Existe el Pilates para distintas edades?
Queríamos hacer del Pilates una disciplina que pudiera ser alcanzada por todos. No queríamos quedarnos solo con chicas jóvenes de veinte o treinta años”, cuenta Claudia.
Hoy reciben desde personas de más de 60 años hasta hombres que buscan complementar otros entrenamientos y alumnos con necesidades específicas de movilidad.
Tenemos señores de 50 o 60 años, mujeres que han llevado una vida activa, chicas que buscan fuerza y gente que llega por primera vez. En una clase puedes encontrar públicos muy diferentes”.
Esa diversidad, nos cuenta la coach, también tiene relación con el origen del método.
El Pilates nació como una forma de rehabilitación. Después, al estudiar toda la parte teórica y práctica, entendemos que es una forma de moverte, pero también puede acompañar procesos para recuperar fuerza y movilidad”.

Eso no significa sustituir un tratamiento médico, porque cuando una persona llega después de una lesión o cirugía, la recomendación depende de su condición y de las indicaciones de su médico o fisioterapeuta.
Hay gente de 40 años con problemas de rodilla o columna, no solo adultos mayores. Muchas veces llegan porque les recomendaron ejercicio de bajo impacto”.
¿Practicar Pilates es sencillo?
Otro público que ha crecido es el masculino, reticente en ocasiones a intentar nuevas prácticas, pero que el reto les atrae.
Tienes que probar una clase de Reformer para darte cuenta de que muchas cosas que creías del Pilates no son ciertas, porque todo el tiempo estás retando al cuerpo. Hay ejercicios donde las piernas empiezan a temblar y tienes que mantener el control”.
Incluso ha visto hombres acostumbrados a entrenamientos intensos sorprenderse en su primera sesión.
Hay chicos que hacen Ironman, Hyrox o entrenamientos pesados y una clase de Pilates no la aguantan. Eso ayuda a quitar la idea de que es un ejercicio para mujeres”, señala la directora de Rolo Room.

Para ella, el Pilates tampoco compite con el gimnasio.
Hay gente que hace CrossFit, corre o entrena con pesas y encuentra aquí un complemento. Trabajas fuerza, estabilidad, resistencia y movilidad de otra forma”.
¿Ejercicio después de trabajar? Pilates para Godínez
Rolo Room incluso creó una clase llamada Reformer Desk Detox, pensada para quienes pasan horas frente a una computadora.
Después de estar diez horas sentado hacemos ejercicios de movilidad, articulaciones y fuerza”.
Para alguien de 30 o 35 años, dice Claudia, también puede funcionar como una forma de prevención.
Es una edad muy buena para pensar cómo quieres llegar a los 50, 60 o 70 años y conservar movilidad”.
La logística también busca adaptarse a ese público. El estudio tiene clases desde las 7 de la mañana hasta las 8 de la noche.
Un día puedes venir temprano y otro salir del trabajo y venir en la tarde. Esa flexibilidad era importante”.

Coaches preparados, parte esencial del buen entrenamiento
Claudia Monterrubio explica que los instructores cuentan con certificaciones y talleres de formación, y al igual que ella, se mantienen en constante actualización y practicando para crear nuevas rutinas para sus alumnos; algunos también tienen experiencia en fisioterapia.
Así como el Pilates puede ayudarte a fortalecer, también puedes lastimarte si ejecutas mal los movimientos. La preparación del coach es muy importante”.
Para personas con alguna condición particular existen también sesiones privadas o grupos donde los ejercicios pueden adaptarse mejor.Las clases son multinivel, así que un principiante puede compartir sesión con alguien que lleva tiempo practicando.
“El coach adapta los ejercicios y da opciones”, nos apunta, al tiempo que recuerda a una alumna que llegó con problemas de movilidad y le dijo que ni siquiera podía destapar una botella de refresco.
Sin embargo, comenzó a tomar clases particulares tres veces por semana y el cambio físico fue notorio.

Después me decía que tenía mucha más energía y que podía hacer cosas que antes le costaban mucho”.
Esos cambios tienen más peso que una transformación estética.
Más allá de verte bien, estás hablando de calidad de vida”.
Según lo que ha observado entre sus alumnos, después del primer mes de práctica constante algunas personas comienzan a percibir mayor flexibilidad, energía y facilidad para realizar movimientos cotidianos.
De comunicóloga a coach
Claudia tampoco llegó al Pilates desde una formación deportiva tradicional.
Es comunicóloga y ha trabajado en relaciones públicas, patrocinios y producción de eventos. Sin embargo, la danza estuvo presente desde pequeña y alrededor de los 15 o 16 años comenzó a practicar Pilates Mat como complemento.
Años después decidió emprender y comenzó a sumar certificaciones para convertirse en coach.
Me sigo capacitando porque esto requiere formación constante. No basta con saber una rutina”.

Hoy dirige el estudio, da clases y sigue entrenando como alumna.
No lo veo solo como un negocio, de verdad ves un impacto real en la vida de las personas y eso me ha motivado mucho”.
Dos años y nuevas formas de hacer ejercicio
Rolo Room celebró recientemente su segundo aniversario con clases, participación de sus coaches y colaboraciones con otras emprendedoras, desde proyectos de skincare hasta alimentos y diseño.
Ese tipo de experiencias conecta con la trayectoria de Claudia en comunicación y eventos.
Yo toda la vida me he dedicado a hacer eventos. Ahora puedo juntar eso con el wellness y me encanta”.
El estudio también organiza cumpleaños con clases privadas de Reformer, Mat, yoga o meditación, donde los asistentes incluso pueden elegir el playlist.
La idea es que hacer ejercicio deje de sentirse como una obligación y también pueda convertirse en un plan con amigos.

Ese concepto ahora quiere salir del estudio. El próximo 22 de agosto Rolo Room tendrá una colaboración con Galería Consigna, en Anzures, que combinará Pilates Mat con una visita a una exposición de Leonora Carrington.
Después de dos años, el reto para Claudia sigue siendo el mismo con el que comenzó: quitarle etiquetas al Pilates.
Que pueda practicarlo una joven que lo descubrió en TikTok, un hombre que entrena para una competencia, alguien de 60 años que quiere conservar movilidad o un oficinista que solo encontró una hora libre después del trabajo.