¿Cómo se graba música en un disco de vinilo? Así funciona el proceso
Antes de llegar al tocadiscos, una canción pasa por un curioso proceso para quedar grabada en un vinilo. Así se fabrica cada disco.

Hoy basta con descargar una canción o abrir una plataforma de streaming para escuchar música en segundos. Con un disco de vinilo, el proceso es muy diferente y comienza mucho antes de colocar la aguja sobre el tocadiscos.
Para fabricar uno, el audio pasa por distintas etapas antes de terminar en el disco que llega a las tiendas. El proceso incluye tornos de corte, discos maestros, moldes metálicos y PVC sometido a altas temperaturas.
Así se le “mete” música a un vinilo
Aunque el resultado final es el vinilo que conocemos, la música no se graba directamente sobre esa pieza de PVC.
Primero se trabaja con la mezcla final de las canciones. El audio debe prepararse para las características del formato analógico, ya que existen límites físicos que deben considerarse antes de comenzar el proceso.
Una vez preparada la música, se utiliza un torno de corte de alta precisión. Sobre la máquina se coloca un disco plano cubierto con una capa de laca, conocido como disco maestro o lacquer.
Mientras el disco gira, un cabezal recibe la señal de audio y controla una pequeña aguja de corte, generalmente fabricada con diamante. Sus movimientos siguen la información de la canción que se está reproduciendo.
Es aquí donde comienza a ocurrir la parte esencial del proceso.

La música queda grabada en un pequeño surco
La aguja del torno va tallando un surco continuo en espiral sobre la superficie del disco maestro. Comienza cerca del borde exterior y avanza poco a poco hacia el centro.
Ese surco no es idéntico durante todo su recorrido. Sus pequeñas variaciones corresponden a la señal sonora que recibió el cabezal durante el corte.
La canción termina representada mediante cambios físicos extremadamente pequeños sobre la superficie.
En los discos estéreo, los movimientos del surco permiten almacenar la información correspondiente a los canales izquierdo y derecho. De esta manera, un mismo recorrido puede conservar los datos necesarios para reproducir ambos canales de una canción.
Por eso las líneas que vemos sobre un disco de vinilo tienen una función mucho más importante que separar visualmente las pistas. En ellas se encuentra la información que posteriormente seguirá la aguja del tocadiscos.
Sin embargo, este primer disco todavía no es una copia que pueda venderse.

Del disco maestro se obtienen los moldes
El disco maestro de laca es una pieza delicada y no puede utilizarse para prensar directamente cientos o miles de vinilos.
Para llevar la grabación a una producción a mayor escala, se realiza un proceso de galvanoplastia. La superficie del máster permite crear piezas metálicas que reproducen con precisión el patrón de sus surcos.
A partir de estas piezas se obtienen las matrices que posteriormente se colocan dentro de las prensas. Son conocidas como stampers y funcionan como los moldes que transferirán la grabación a cada nuevo disco.
Cada lado necesita su propia matriz. Por ello, si un álbum tiene música en el lado A y en el lado B, ambos requieren su correspondiente proceso de corte y creación de moldes.
Una vez listas estas piezas metálicas, comienza la etapa en la que finalmente aparece el vinilo que conocemos.

Así se fabrica cada copia de un disco de vinilo
Antes de tener su forma definitiva, el vinilo comienza como una porción de PVC caliente y blando. Esta pequeña pieza suele conocerse como galleta o puck.
El material se coloca dentro de una prensa entre los dos moldes metálicos. También se añaden las etiquetas de papel que aparecerán en el centro de cada lado del disco.
La máquina aplica temperatura y una fuerte presión. Esto hace que el PVC se extienda mientras las matrices estampan sobre ambas caras todos los detalles de la grabación.
Es durante este momento cuando los surcos creados originalmente en el máster quedan reproducidos sobre cada copia.
Después del prensado, el disco se enfría para conservar su forma. Los bordes sobrantes se recortan y las unidades pueden pasar por controles de calidad antes de colocarse en sus respectivas fundas.

¿Cómo convierte el tocadiscos esos surcos en música?
El recorrido se completa cuando el disco llega a un tocadiscos y la aguja entra en contacto con su superficie.
Mientras el vinilo gira, la aguja sigue el surco y responde a cada una de sus pequeñas variaciones. Estos movimientos generan vibraciones que llegan al cartucho del tocadiscos.
El cartucho convierte esas vibraciones mecánicas en una señal eléctrica. Posteriormente, el sistema de audio se encarga de amplificarla para que finalmente podamos escucharla a través de las bocinas.