¿Es posible desarrollar un "síndrome de Estocolmo" con tu jefe? Esto explica un experto

El llamado “Síndrome de Estocolmo laboral” puede llevar a una persona a justificar malos tratos y aceptar dinámicas dañinas por miedo a perder su empleo

Imagen generada con IA
Imagen generada con IA

Aceptar tareas constantemente, estar disponible fuera del horario laboral o justificar los malos tratos de un superior pueden parecer, a simple vista, muestras de compromiso. Sin embargo, detrás de estas conductas podría existir una dinámica de miedo y dependencia que lleva a una persona a normalizar situaciones que afectan su bienestar.

Este fue uno de los temas abordados por Marco Antonio Regil, junto con la conductora Rebeca de Alba y el experto en neurociencia Marco Ratti, durante una conversación en el podcast de Regil. El especialista habló sobre el “Síndrome de Estocolmo laboral”, cómo puede desarrollarse y cuáles son algunas de las señales que pueden hacer que una persona permanezca emocionalmente atrapada en un entorno de trabajo dañino.

Foto: Pixabay
Foto: Pixabay

¿Qué es el llamado Síndrome de Estocolmo laboral?

Marco Ratti explicó que esta dinámica puede aparecer cuando existe una relación de poder en la que la persona siente que su estabilidad económica depende de su jefe o de la empresa.

Es interesante por dos grandes razones. La primera es de supervivencia, es decir, si mi sueldo depende de mi jefe, yo prefiero priorizar mi sueldo. Entonces, a veces comienza aceptando pequeñas cosas que luego van escalando y de repente el maltrato es más grande de como empezó.”

El especialista señaló que, ante el temor de perder el empleo y los ingresos, algunas personas pueden comenzar a tolerar comportamientos que inicialmente habrían considerado inaceptables.

¿Por qué una persona puede llegar a justificar el maltrato de su jefe?

De acuerdo con Ratti, detrás de esta dinámica suele existir miedo. La persona puede sentir que necesita adaptarse a determinadas condiciones para conservar su empleo y proteger su estabilidad.

En el fondo hay miedo. El fondo es un miedo, es una manipulación de poder donde, como yo no siento que tengo derechos o no sé expresar mis derechos o realmente no los tengo, necesito actuar de una forma para garantizar mi integridad psicológica y física, ¿no?”

Foto: Pixabay
Foto: Pixabay

El especialista dijo que esto puede provocar que el trabajador priorice mantener su salario antes que poner límites a determinadas conductas.

Uno de los puntos destacados durante la conversación fue que estas dinámicas no necesariamente se presentan mediante agresiones constantes. Ratti explicó que puede existir un patrón de maltrato intermitente, en el que los momentos negativos se mezclan con periodos de amabilidad o reconocimiento.

Hay otra parte importante de eso: normalmente el Síndrome de Estocolmo no es un maltrato constante, se llama maltrato intermitente, y eso genera mucha confusión en nuestro cerebro.”

Según explicó, esta incertidumbre puede hacer que el trabajador permanezca atento a los cambios de comportamiento de su superior.

No es continuamente, es en diferentes lapsos de tiempo. Nunca sabes qué te va a tocar: ¿me va a tocar la sonrisa o me va a tocar el regaño? ¿Me va a tocar el cariño o me va a tocar la frase pasivo-agresiva? ¿Me va a manipular o realmente me está dando el regalo porque me quiere?”

¿Cuáles son las señales de que una persona está normalizando el abuso laboral?

Para Ratti, una de las principales señales aparece cuando la propia persona comienza a justificar las conductas de quien la maltrata. En lugar de reconocer que existe un problema, puede buscar explicaciones para restarle importancia.

Los síntomas son normalmente que yo me convenzo y justifico esa conducta, porque es muy difícil aceptar que estoy haciendo eso, nadie quiere aceptar eso porque no lo queremos hacer. Entonces comienzo a pensar cosas como: ‘pues en el fondo es buena persona’, ¿no? O ‘pues me conviene hacerlo así’, ‘o no es tan grave, no es para tanto’, ‘no va a durar mucho’, ‘hoy fue su día malo, tiene otros días buenos’, ‘él así es’, ‘él así es’, ‘él así es’.”

El experto señaló que frases como “así es” pueden contribuir a normalizar comportamientos que deberían ser cuestionados.

¿Tener una amistad con el jefe puede generar confusión?

Durante la conversación también surgió el tema de las relaciones personales dentro del ambiente laboral. Marco Antonio Regil planteó si establecer vínculos de amistad con los jefes puede hacer más difícil distinguir entre una relación profesional y una personal.

Ratti explicó que tampoco se trata de evitar cualquier vínculo afectivo en el trabajo, sino de establecer límites saludables.

Es por eso que hay personas que también ponen límites ultra rígidos diciendo: ‘No, yo ninguna relación amistosa en el entorno laboral’, que tampoco es la solución, ¿no? Que necesitamos vincularnos, pero para protegernos a veces ponemos límites ultra rígidos, ¿no?”

Foto: Pixabay
Foto: Pixabay

¿Qué relación tiene el pasado con la manera en que enfrentamos el abuso?

Otro de los temas abordados fue la influencia de las experiencias de la infancia en las relaciones que una persona establece durante su vida adulta.

Ratti explicó que algunas experiencias difíciles pueden quedar almacenadas como recuerdos implícitos y posteriormente influir en la manera en que reaccionamos ante determinadas situaciones, incluso sin identificar de dónde proviene esa respuesta.

Cuando tengo una experiencia difícil que me rebasa, que no puedo procesar, la mando a este cajón del olvido, a este cuarto de cuarentena que llamamos memoria implícita. Se llama implícita porque está, pero yo no sé qué está.”

El especialista señaló que estos aprendizajes pueden influir posteriormente en la manera en que una persona se relaciona con sus parejas, familiares o compañeros de trabajo.

Ratti dijo que el cerebro puede priorizar aquello que resulta familiar, incluso cuando esa familiaridad está relacionada con experiencias negativas.

Entonces parte del Síndrome de Estocolmo en la pareja puede ser incluso buscar a alguien que abuse de ti deliberadamente porque eso es lo que conoces.”

Foto: Pixabay
Foto: Pixabay

Sí tiene solución. Es reconocer, porque normalmente entonces aprendo a sobreextenderme, que yo tengo que ser el paraguas emocional de todas las personas en mi vida, o que si las personas están mal de alguna forma yo estoy implicado o responsable en eso.”

La conversación de Marco Antonio Regil, Rebeca de Alba y Marco Ratti puso sobre la mesa la importancia de identificar aquellas conductas que pueden confundirse con lealtad, compromiso o responsabilidad, pero que en realidad podrían estar relacionadas con miedo, dependencia o dificultad para establecer límites.

Temas: