Guía fácil para cultivar mango en una maceta y en tu casa; ¡fruta fresca todo el año!
Aprende cómo cultivar mango en maceta, incluso si vives en una ciudad y no tienes un jardín.

El mango es mucho más que una fruta tropical; es una planta que puede transformar cualquier espacio, incluso un balcón en medio de la ciudad, en un pequeño oasis verde. Su follaje, sus flores y, por supuesto, sus frutos aportan frescura y un toque de naturaleza que no requiere un extenso terreno.
Cultivar un mango en casa es una experiencia que mezcla paciencia, dedicación y satisfacción. Con solo una maceta, tierra y algunos cuidados, es posible cosechar mangos dulces en tu hogar en una maceta.
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¿Qué tipo de mango es ideal para cultivar en una maceta?
No todos los mangos se adaptan de la misma manera a espacios reducidos. Las variedades enanas o semi-enanas son la mejor opción para macetas. Entre las más recomendadas están el mango Ataulfo, pequeño y muy dulce; el mango Manila, resistente y de sabor tradicional; y el mango Palmer, que se desarrolla bien en contenedores grandes.
Elegir bien la variedad influirá tanto en el tamaño del árbol como en el tiempo que tardará en dar frutos, que puede ser de tres a cinco años. Por ello, es aconsejable consultar en viveros qué tipos funcionan mejor en tu región.

¿Cómo cultivar mango en una maceta y qué necesitas para hacerlo?
Aunque no tengas un jardín, el mango requiere una maceta o contenedor amplio, de al menos 60 centímetros de profundidad, para permitir que sus raíces crezcan sin problema.
Es preferible utilizar macetas de barro o plástico resistente con buen drenaje. El sustrato ideal combina tierra negra, composta y arena gruesa, y se puede enriquecer con humus de lombriz para aportar nutrientes desde el inicio.
La ubicación también es clave: el árbol debe recibir al menos seis horas de luz solar directa al día.

Debes tomar en cuenta que, si comenzarás a cultivar mango, lo ideal es hacerlo con la semilla o hueso de la fruta, es importante retirar la cáscara dura que la recubre para acelerar la germinación y colocarla en papel húmedo dentro de una bolsa de plástico.
En pocos días aparecerán los primeros brotes. Otra alternativa más rápida es adquirir uno en un vivero y trasplantarlo por la tarde, regando de inmediato para reducir el estrés de la planta.
Cuidados básicos para cuidar los mangos en la maceta
El riego debe ser regular pero moderado, evitando encharcamientos. Un método práctico para saber cuándo regar es introducir un dedo en la tierra: si está seca a unos tres centímetros de profundidad, es momento de hacerlo.
En cuanto a fertilización, lo ideal es aplicar composta, humus o fertilizante orgánico rico en potasio y fósforo cada dos o tres meses.
Esto favorecerá el desarrollo de flores y frutos. También conviene hacer una poda ligera para controlar la altura y estimular el crecimiento lateral.
El mango es una especie tropical que no tolera heladas. En zonas frías, durante el invierno, es necesario mover la maceta a un lugar protegido o cubrir el árbol con manta térmica.

Entre las plagas más comunes se encuentran la cochinilla algodonosa, el pulgón y la mosca de la fruta, que se pueden prevenir con soluciones orgánicas como infusión de ajo, aceite de neem o jabón potásico.
El primer año probablemente solo se desarrollen hojas y tallo, y eso es parte normal del proceso. La primera cosecha en maceta suele llegar entre los tres y cinco años.
Cuando llegue ese momento, disfrutar de un mango cultivado por ti hará que todo el esfuerzo valga la pena.
Ventajas de cultivar un mango en maceta
Tener un mango en maceta significa disfrutar de un árbol que, además de fruta, ofrece sombra y mejora la calidad del aire.
Además, al cultivarlo tú mismo, evitas el uso de pesticidas y químicos que suelen estar presentes en la producción industrial.

Un árbol de mango puede superar los 100 años de vida y, en condiciones óptimas, dar más de 200 frutos anualmente.
Al ser una especie perenne, mantiene sus hojas durante todo el año, embelleciendo la terraza o el patio y atrayendo polinizadores como abejas y mariposas, lo que beneficia a otras plantas cercanas.
PJG
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