El radical cambio de Peces Raros para su nuevo álbum: "con la mugre del rock and roll"
El dueto argentino platicó a Excélsior por qué regresar a las bases del rock cuando se han consolidado en el terreno de la electrónica

Peces Raros busca sonar diferente sin dejar de ser un grupo... raro. El dueto argentino integrado por Lucio Consolo y Marco Viera trabaja en un nuevo disco que nació de una necesidad por recuperar la energía de una banda y llevarla nuevamente al centro de su música, después de años de explorar la electrónica desde el estudio.
El punto de partida fue durante una sesión de Spotify, donde conocieron al productor argentino Gustavo Borner. El encuentro les permitió reencontrarse con una parte de su identidad que había quedado más lejos durante su exploración electrónica.
“Nosotros tenemos el alma dividida un poco. Por un lado tenemos un ADN súper rockero y, por otro lado, ya a esta altura, recorrido, tiempo y el periplo que tenemos con la música electrónica también es equiparable”, explicó Lucio Consolo.
La experiencia terminó definiendo el camino del álbum. Peces Raros viajó a Los Ángeles para trabajar durante unos 40 días en el estudio de Borner, en un proceso mucho más concentrado que el que habían seguido anteriormente.
“Con esta sesión de Spotify nos reencontramos con una connotación sumamente positiva: la mugre del rock and roll, como cierta despreocupación o cierto despojo, o simplemente tocar y no tener tanto dominio sobre el sonido. Esa sensación que nos trajo nos encendió algo y dijimos que teníamos que hacer un disco que a nosotros nos deje en otro lugar”, contó Marco Viera.
El método también modificó la manera en que construyeron las canciones. En lugar de trabajar durante meses como un rompecabezas sonoro, el grupo tuvo que tomar decisiones con mayor rapidez y concentrarse en aquello que necesitaba cada canción.
Esta vez lo hicimos todo concentrado en 40 días, lo cual le dio una vertiginosidad interesante a la música. No teníamos mucho margen para probar 20 millones de sonidos para un arreglo; sabíamos lo que necesitábamos para cada sección, para cada parte de la textura, entonces íbamos a buscar puntualmente eso y cuando encontrábamos algo que nos gustaba, lo grabábamos y seguíamos”, explicó Consolo.
El resultado será un álbum con una presencia mucho mayor de instrumentos tocados. La batería aparece prácticamente en todas las canciones, acompañada por guitarras, bajos y otros instrumentos acústicos que el grupo no había utilizado de esa manera.

“Es un disco muy de bata tocada, tiene guitarras, tiene bajos tocados, tiene una gran organicidad, tiene otro tipo de instrumentos acústicos que nunca habíamos usado.Todo está al servicio de la canción y también de nuestra nueva forma de mezclar rock y electrónica”, señaló Viera.
La grabación en Los Ángeles también significó una nueva metodología para el dueto intérprete de No van a parar y Clericó, ya que por primera vez trabajó con un equipo de instrumentistas y arreglistas.
Es la primera vez que tenemos la oportunidad de trabajar en un esquema semejante, con un equipo tan grande que esté acompañando nuestras ideas, de escribir un arreglo, que se imprima una partitura y que venga un arreglador. Eso para nosotros es un crecimiento muy grande, es una nueva metodología de trabajo que nunca habíamos tenido”, agregó Viera.
El álbum todavía se encuentra en etapa de mezcla, pero Peces Raros espera lanzar un primer adelanto antes de que termine el año. Si los tiempos coinciden, esa canción podría estrenarse en vivo en México.
Peces Raros regresará a la CDMX el 5 de noviembre para presentarse en el Auditorio BB con un espectáculo de formato completo que incluirá batería, bajo, guitarras, sintetizadores y una propuesta audiovisual diseñada alrededor de la música.
Es un show más rockero; es electrónico, es muy electrónico, es muy bailable, pero también tiene una gran energía de rock, muchos momentos de banda, de ese tipo de pulso”, adelantó Consolo.
Mientras el nuevo disco termina de tomar forma, Peces Raros vuelve a explorar el punto donde sus dos identidades dejan de enfrentarse: un espacio donde la electrónica conserva su capacidad para hacer bailar, pero recupera el pulso físico de una banda tocando frente al público.