La noche que Rüfüs Du Sol alentó a la Selección Mexicana en el Estadio GNP Seguros

Más de 67 mil personas fueron testigos de un concierto impresionante del grupo australiano la noche previa a la noche triste del Tricolor ante Inglaterra

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SANTIAGO COVARRUBIAS / Ocesa

La noche de RÜFÜS DU SOL en el Estadio GNP Seguros comenzó mucho antes de que sonaran los primeros sintetizadores. Miles de personas, 67 mil para ser exactos, fueron llenando el inmueble con la expectativa de presenciar la presentación más grande del grupo australiano, mientras un elemento ajeno a su repertorio comenzaba a apoderarse del ambiente: el “¡Y sí sí!”, el cántico que acompañó el entusiasmo por la Selección Mexicana rumbo a su trágico compromiso mundialista frente a Inglaterra y que terminó por convertirse en la banda sonora inesperada del concierto. 

Cuando el grupo apareció sobre el escenario, el recinto respondió con una ovación que pronto dio paso a temas como You Were Right, On My Knees y Alive, canciones que marcaron el ritmo de una primera parte en la que las luces, los visuales y el baile colectivo transformaron el estadio en una enorme pista de música electrónica. Entre una canción y otra, el coro del “¡Y si sí!” regresaba con fuerza, encontrando eco incluso antes de que la banda retomara el siguiente tema.

Desde el escenario, Tyrone Lindqvist reconoció la magnitud del momento y la conexión que se había construido con los miles de asistentes. Para el vocalista, esa comunión representa una de las mayores recompensas que le ha dado la música después de años de recorrer escenarios alrededor del mundo.

“Esta es una de las mejores cosas de hacer música: tocar ante miles de personas”, sostuvo.

La energía no disminuyó conforme avanzó la noche. Canciones como Music Is Better mantuvieron al público en movimiento, mientras Innerbloom convirtió el Estadio GNP en un paisaje de luces levantadas y voces que acompañaban cada uno de sus pasajes. Fue uno de los momentos más emotivos del concierto, con miles de personas siguiendo el ritmo casi al unísono y dejando que la atmósfera envolviera por completo el recinto.

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SANTIAGO COVARRUBIAS / OCESA

El contexto también encontró un lugar dentro del espectáculo. Consciente de la expectativa que se vivía en el país por el partido de México del día siguiente, Lindqvist hizo una pausa para sumarse al ánimo de los asistentes, provocando una nueva ovación que volvió a desembocar en el ya inconfundible “¡Y sí, sí!”.

“Es una noche muy especial porque juega México. ¡Vamos!”, exclamó.

La banda mantuvo el concierto como una invitación permanente a disfrutar el momento, dejando que la música y la respuesta del público marcaran el ritmo de una presentación que nunca perdió intensidad. Antes de interpretar uno de los últimos bloques del repertorio, el cantante resumió el espíritu de la velada con una frase que el público respondió bailando de principio a fin.

Bailamos hasta que el sol necesite salir”, gritó el vocalista para emocionar a los presentes.

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SANTIAGO COVARRUBIAS / Ocesa
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SANTIAGO COVARRUBIAS / Ocesa

Al despedirse, Lindqvist aseguró que la presentación en la Ciudad de México representó un momento histórico para RÜFÜS DU SOL, al tratarse del espectáculo más multitudinario de su trayectoria. El reconocimiento fue recibido con una larga ovación por un público que respondió durante toda la noche con la misma intensidad con la que había iniciado el concierto.

Gracias, Ciudad de México. Este es el mejor show y el más grande que hemos dado”, agradeció el líder.

El vocalista cerró con un mensaje de agradecimiento hacia el país y hacia los miles de asistentes que acompañaron una noche que, aseguró, difícilmente olvidarán. Sus palabras dieron paso a los últimos aplausos de un concierto que encontró en la capital mexicana una conexión especial.

“Amamos su hermoso país y su hermosa ciudad. Es un honor compartir esta noche con ustedes. Gracias, chicos, por esto. Es una experiencia muy loca tocar para tanta gente hermosa. Solo sintamos la energía ahora”, concluyó.

La despedida llegó, pero el estadio todavía tenía un último coro guardado. Una vez más, el “¡Y sí, sí!” recorrió las gradas mientras las luces comenzaban a apagarse. Por unos minutos, la expectativa mundialista y la electrónica de RÜFÜS DU SOL compartieron el mismo escenario; así se fue un concierto internacional que terminó abrazando, de manera espontánea, el entusiasmo futbolero de miles de mexicanos, pese a que el resultado no nos favoreció al quedarnos en la lona por 3-2 ante la oncena británica. 

Sin embargo, jamás olvidaremos que los australianos, así como otros países del mundo, nos apoyaron en una misión que parecía titánica, pero que se convirtió en la lucha de todo un país que, una vez más, se atrevió a soñar.