Liz Sakura: 18 años entre fuego, pelucas y personajes imposibles

Lizzeth Huerta, conocida en el mundo del cosplay como Liz Sakura, cuenta qué ocurre antes —y después— de convertirse en alguien más.

Liz Sakura caracterizada como Chandra Nalaar, con vestuario rojo y efectos de fuego en un escenario fantástico.
Liz Sakura caracterizada como Chandra Nalaar, personaje de Magic: The Gathering, en una producción inspirada en el fuego que caracteriza a la planeswalker.Yael Domínguez

Antes de salir de casa caracterizada, Liz Sakura puede hacerse preguntas bastante menos glamorosas de lo que sugiere una fotografía de cosplay: ¿voy a poder caminar bien?, ¿podré sentarme?, ¿hace demasiado calor dentro del traje?, ¿conviene comer o es mejor aguantar para no ensuciarlo? Y con algunos personajes existe una todavía más elemental: ¿voy a poder ver?

Liz hace cosplay desde 2008. Durante estos 18 años ha aprendido caracterización, estilismo de pelucas y fabricación de props; ha encargado vestuarios a la medida, improvisado piezas para las que casi no existen referencias y descubierto que parecerse a un personaje es apenas una parte del trabajo.

Curiosamente, todo empezó casi por accidente.Todo comenzó con Sakura

En 2008, Liz colaboraba con amigos de la universidad en la organización de un evento llamado Expotaku. Querían demostrar que se trataba de una reunión “de fans para fans” y le pidieron caracterizarse como Sakura Haruno, de Naruto Shippuden. Ella ni siquiera conocía al personaje.

“Me pedían muchas poses y hacía las poses. Me sentía como el personaje. Al ver que ellos se divertían igual que yo, decidí mejorar mi cosplay.”

Aquella primera experiencia terminó convirtiéndose en algo mucho más grande. Sakura sigue siendo, además, el personaje al que más cariño le tiene.

Liz Sakura caracterizada como Super Sailor Moon, con peluca rubia, traje blanco, rosa y azul, y cetro, en una ambientación floral.
Liz Sakura caracterizada como Super Sailor Moon, uno de los personajes que ha reinterpretado y renovado en distintas versiones a lo largo de su trayectoria.Cortesía: Roberto Hernández

Después de tantos años, la elección de un nuevo cosplay ya no depende únicamente de encontrar un diseño espectacular. Liz busca personajes con los que exista también una conexión personal.

“Cuando siento un apego emocional al personaje y coincide con algún aspecto de mi personalidad. Incluso lo tomo como un reto, como parte de la diversión, si es un personaje difícil de caracterizar en la realidad.”

Y ese reto comienza bastante antes de ponerse el traje.Primero investigar, después construir

Una sola imagen del personaje no siempre alcanza. Liz busca referencias, observa el diseño desde distintos ángulos y después divide el problema en partes: peluca, pupilentes, props, telas, zapatos y accesorios.

“Hago una investigación de referencias, divido qué elementos necesito —peluca, pupilentes, props, telas— y busco los materiales dependiendo de mi presupuesto.”

Actualmente existen tiendas capaces de vender un cosplay prácticamente terminado, pero ella prefiere involucrarse en el proceso y controlar elementos como las telas, las dimensiones y el ajuste del vestuario.

“Actualmente puedes comprar un cosplay completo, pero en lo personal prefiero pedir ayuda de alguien que pueda hacerlo a mi medida y con las telas que quiero usar.”

Para conseguir los materiales investiga si puede encontrarlos en el Centro de la Ciudad de México, comprarlos en línea o recurrir a alguien que pueda fabricarlos artesanalmente. Con el tiempo, el cosplay también le ha dejado habilidades que antes no tenía: caracterización, estilismo de pelucas y fabricación y pintura de props.De 600 a 15 mil pesos

¿Cuánto cuesta convertirse en otro personaje? La respuesta cambia radicalmente de un cosplay a otro.

El más económico que recuerda fue Reiko Mikami: alrededor de 600 pesos por un vestido entallado de una sola pieza. En el otro extremo aparece Super Sailor Moon, cuya realización rondó los 15 mil pesos, con una parte importante de la inversión concentrada en la peluca.

Pero el dinero no cuenta toda la historia. Super Sailor Moon es un cosplay que Liz ha realizado tres veces y, durante la pandemia, decidió reconstruirlo con calma. La nueva versión tardó aproximadamente dos años en quedar lista.

Porque un personaje puede estar terminado en una serie o en una ilustración. Un cosplay, en cambio, siempre puede volver a construirse.GALERÍA — LOS PERSONAJES DE LIZ SAKURA

Aquí pondría una galería deslizable de 5 a 7 fotografías, sin cortar demasiado la lectura.

Idealmente incluiría una mezcla de personajes y tipos de imagen: Sailor Moon, Sakura Haruno, Tortuga Ninja, Candy Candy, Chandra Nalaar y uno o dos cosplays adicionales que visualmente sean muy distintos entre sí.

La intención de esta galería no sería documentar cronológicamente su carrera, sino mostrar de golpe la amplitud de personajes, estilos, materiales y transformaciones que ha desarrollado durante 18 años.Cuando sólo existen tres imágenes

Uno de sus mayores retos apareció con Chandra Nalaar. El problema no era solamente construir el traje: prácticamente no existían referencias suficientes para saber cómo debía verse en la realidad.

“Es un vestido del que sólo había tres imágenes de referencia en internet y tuve que reimaginar cómo se verían algunos diseños que no se ven y simular la parte de fuego del vestido.”

Ahí el cosplay deja de ser simplemente reproducción. Hay que interpretar lo que falta, inventar soluciones y decidir cómo convertir una ilustración en algo que pueda existir físicamente.

Liz Sakura caracterizada como Chandra Nalaar posa en una escalinata con vestido rojo y ambientación palaciega.
Como Chandra Nalaar, Liz Sakura lleva el personaje a una puesta en escena de mayor escala, con el fuego como elemento central de la caracterización.Cortesía: Yael Domínguez

En la fotografía terminada todo ese proceso prácticamente desaparece. El espectador ve un personaje, una pose y una imagen espectacular. Lo que normalmente no ve son las horas de investigación, las pruebas, las piezas que tuvieron que modificarse o las soluciones que hubo que inventar.Lo que una foto no cuenta

Hay otra parte del cosplay que rara vez aparece en Instagram: cómo se siente llevar uno de esos trajes durante horas.

“Si el cosplay es caluroso, si estás cómodo, que prefieres no comer en todo el evento con tal de no ensuciarlo, si te puedes mover, sentar o caminar con él.”

Antes de llegar al evento también existe otra inversión importante: tiempo. Dependiendo del personaje, Liz puede tardar entre una y dos horas en transformarse completamente, por lo que intenta llegar a las convenciones lo más caracterizada posible.

Y hay un traje que llevó la incomodidad particularmente lejos: Tortuga Ninja.

“Me deshidrato mucho y tengo poca visibilidad.”

Por fuera hay fotografías, armas, poses y un personaje inmediatamente reconocible. Por dentro hay calor, cansancio y un campo visual considerablemente reducido.

Leonardo y Michelangelo, interpretadas por dos cosplayers, posan con katanas y nunchakus.
Liz Sakura como Leonardo y Miguel Angela como Michelangelo recrean una pose de combate de las Tortugas NinjaCortesía: Axlord

Y aun así vuelve a las convenciones. Porque cuando habla de ellas, lo primero que recuerda no es la incomodidad.“Divertirme con amigos”

Cuando va caracterizada a una convención, Liz tiene bastante claro qué busca.

“Divertirme con amigos y con los fans del personaje que interpreto.”

Ahí aparece otra dimensión del cosplay. No se trata solamente de fabricar un traje, parecerse a un personaje o conseguir una fotografía perfecta. También existe una comunidad construida alrededor de historias, personajes y recuerdos compartidos.

Y algunos de esos personajes provocan reacciones que van mucho más allá de reconocer un buen disfraz.Cuando Candy Candy despierta la memoria

Uno de los encuentros que más recuerda ocurrió cuando interpretó a Candy Candy.

“Mucha gente adulta se emocionaba mucho al verme y también conocí a la actriz de voz, lo cual me emocionó mucho.”

Para parte del público no era simplemente reconocer un cosplay. Era reencontrarse con una historia que habían visto muchos años atrás.

Liz Sakura caracterizada como Candy Candy sostiene una rosa blanca, con vestido blanco, moños rosas y cabello rubio.
Liz Sakura caracterizada como Candy Candy, uno de los personajes con los que ha provocado una respuesta especialmente nostálgica entre el público adulto.Archivo personal de Liz Sakura / Cortesía de Liz Sakura.

Ese tipo de reacción ayuda a explicar por qué un personaje puede seguir funcionando décadas después de su aparición original. El cosplay puede reconstruir físicamente algo que hasta entonces sólo existía en una pantalla, una historieta o la memoria.El sueño pendiente está en Japón

Después de 18 años todavía quedan personajes por hacer y lugares por visitar. Si pudiera elegir cualquier evento del mundo, Liz tiene claro el destino.

“Me gustaría ir a un evento en Japón, Comiket, con el personaje de Sailor Moon o Sakura Haruno.”

La elección tiene sentido. Sailor Moon está relacionada con uno de los trabajos más largos y costosos que ha realizado. Sakura Haruno representa algo completamente distinto: el principio.

18 años después

Hoy el cosplay sigue teniendo para Liz una función bastante sencilla, aunque detrás exista cada vez más conocimiento, trabajo y experiencia.

“Significa salir de lo cotidiano y la rutina, desestresarme un poco con mis amigos. Hacer fotos increíbles y divertidas con mis amigos para hacer un tributo al personaje que me gusta.”

Quizá ahí esté la explicación de por qué ha continuado durante 18 años.

Durante unas horas puede abandonar la rutina, compartir con quienes disfrutan las mismas historias y construir físicamente un personaje que antes sólo existía en una pantalla o una ilustración.

Como aquella primera vez en 2008, cuando alguien le pidió una pose.

Ella la hizo.

Y decidió seguir jugando.

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