Familia en renta: el negocio de la soledad

El actor Brendan Fraser protagoniza esta cinta que se adentra en una parte poco conocida de la cultura japonesa en donde existen agencias que rentan lo que la gente necesite

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Fraser es un actor estadunidense, quien tras varios intentos fallidos laborales, es contratado por una agencia para que interprete distintos papeles dentro de familias japonesas.Cortesía The Walt Disney Studios

Luego de haber ganado el Oscar por su trabajo en La ballena, cinta que reactivó su carrera y lo volvió a poner en la mira, Brendan Fraser viajó a Japón para ponerse bajo las órdenes de la realizadora Hikari y contar la historia de un actor estadunidense que vive en ese país tras haber tenido un éxito publicitario como actor y que luego de varios intentos fallidos laborales es contratado por una agencia para que interprete distintos papeles dentro de familias japonesas. 

De eso va Familia en renta, cinta que muestra cómo en la cultura nipona existen agencias que le dan a la gente lo que necesita: ya sea un novio, un padre, un amante, un hijo, un periodista que te entreviste o simplemente compañía. 

“Cuando leí el guion por primera vez, no sabía absolutamente nada del negocio familiar de alquiler y es algo que existe en Japón. Hikari me dijo que había al menos 300 agencias en Japón trabajando en eso y eso me interesó mucho”, contó en entrevista con Excélsior el actor Takehiro Hira, famoso por su trabajo en la serie Shōgun y quien en Familia en renta interpreta al dueño de una agencia de renta que contrata al personaje de Brendan Fraser. 

“Y más allá de eso lo que Hikari quería retratar era ese tema universal de la soledad, ya sabes, de toda esa gente que anhela conectar y encontrar entre comillas a una familia. Me identifiqué con la historia y siento que ésta no podía haber sido escrita y contada por alguien que no fuera de Japón”, complementó Takehiro Hira. 

Familia en renta, cinta que se estrena hoy en la cartelera de nuestro país, muestra cómo Phillip Vanderploeg (Fraser), aunque desesperado por la cuestión económica, al principio se muestra renuente a mentirle a las familias japonesas haciéndose pasar por alguien que no es, pero después entiende que muchas veces ayuda a buenas causas, como cuando finge casarse como extranjero con una chica japonesa de familia muy tradicional para que ella pueda irse a vivir a Canadá con su novia. 

O como cuando se hace pasar por el papá de una niña que anhela conocer a ese padre del que sólo sabe que es extranjero. 

“No me pasa muy a menudo, pero lloré durante la lectura del guion porque yo acababa de perder a mi padre y estaba sumida en el dolor más profundo. Había tantos temas sobre la paternidad en la película, especialmente la dinámica padre-hija que conecté. En medio de todo esto, esta cinta me dio un poco de esperanza de que, aunque no sea tu familia real, hay personas en el mundo que se preocupan por ti y te quieren, así que fue muy reconfortante”, contó a Excélsior Mari Yamamoto, quien interpreta a la colega de Phillip, quien lo convence de trabajar en la agencia sin prejuicios culturales.

Con respecto a cómo fue trabajar con Brendan Fraser, actor que comenzó a filmar esta cinta tras haber ganado un Oscar, considerada la estatuilla más importante de cine en occidente, Mari Yamamoto contó que Brendan siempre trató de mostrarse muy aterrizado. 

“Es un hombre de gran corazón y no quiero sonar arrogante, pero es un hombre muy humilde. Nos aceptó y se mostró muy abierto a cómo filmamos en Japón. Si solíamos pasar un rato libre en el parque, él venía y platicaba con nosotros, era muy amable, muy sensato en el set y el crew japonés lo adoraba. Al ser un hombre enorme (cuerpo y estatura), caminaba haciéndose pequeño para no intimidar ni romper nada en el set”, compartió Mari Yamamoto. 

Ante la pregunta de si más allá de las historias que se reflejan en el guion de la película hubo alguna historia que les contó la directora sobre la renta de familia que les haya quedado muy grabada, la actriz nipona contó una que le dejó pensando un buen tiempo. 

“Nos contó una historia sobre un anciano que agonizaba ya en su cama y que estaba distanciado de su hija. Tenían una relación muy difícil y la hija se negaba a verlo y como quería aliviar el conflicto que tenían, contrató a alguien para que interpretara a su hija, lo visitara y le pidiera perdón y reconciliación. Aunque la verdadera hija no se presentó, tengo entendido que pudo irse en paz”, apuntó.