Everest a oscuras: La historia del primer invidente iberoamericano en llegar a la cima del Everest
Excélsior platicó con el escalador Omar Álvarez sobre esta hazaña y la nueva perspectiva de vida que adoptó junto a su amigo ciego luego de conquistar la gran montaña

Tras haber hecho mancuerna durante poco más de cuatro años y haber escalado las montañas más altas del mundo, Omar Álvarez y Rafa Jaime tenían en mente una meta muy particular: subir el Everest, considerada la montaña más alta del mundo.
Tras varios meses de preparación, esta cordada llegó a Nepal y comenzó su aventura llamando la atención de propios y extraños debido a la complicidad y sincronía que tenía esta dupla en la que Rafa es ciego.
Toda la aventura que vivieron para buscar llegar a la cima del mundo, situada a 8.848.86 metros de altura, quedó registrada en el documental Everest a oscuras, el cual se estrenó ayer y tendrá episodios de nuevos cada domingo por la señal del canal de paga NatGeo.
Esta no sólo es una historia maravillosa, sino que también confronta a las personas a eso, a escalar sus propias montañas. Yo te aseguro que las personas que lo vean van a poder reflexionar sobre ¿qué montaña de la vida hoy quiero escalar? y ¿por qué la quiero escalar? y, sobre todo, ¿con quién la estoy escalando? La historia es algo con lo que la gente va a conectar muchísimo”, contó en entrevista con Excélsior el montañista Omar Álvarez, quien debutó y descubrió su pasión por el montañismo luego de la muerte de su padre, quien tras fallecer por fibrosis pulmonar, pidió como última voluntad que sus cenizas fueran esparcidas en la cima del Pico de Orizaba.

Fue en mayo de 2023 cuando esta dupla de montañistas llegó a las faldas del Everest y comenzó a registrar, junto a cuatro personas que conforman el equipo de filmación, todo cuanto vivían mientras iban escalando los diferentes puntos de la montaña, desde los momentos divertidos y las charlas con otros alpinistas, hasta los momentos duros que enfrentaron ante las adversidades del clima y del terreno.
Uno de los momentos más difíciles del documental ocurre cuando Omar y Rafa tienen que decidir si seguir subiendo o no debido a la tos que padece Rafa y a la presencia de agua en los pulmones de Omar, una condición que podía causarle la muerte si continuaba el ascenso. De hecho, tras esta aventura, a Omar le diagnosticaron hipertensión pulmonar, lo que le impide subir más allá de los siete mil metros.
Todos en la vida hemos intentado escalar un Everest y también todos en nuestra vida, en algún momento, nos hemos quedado a la mitad de esa montaña tan grande que soñábamos conquistar. Lo que hoy te puedo decir es que la montaña me permitió entender eso: que va a haber muchas cimas que vamos a lograr y vamos a disfrutar desde arriba, pero va a haber muchas otras que vamos a construir en el descenso. Y cuando uno entiende que ahí en el descenso hay magia también que te puede hacer más fuerte para estar listo para escalar la siguiente montaña, que normalmente son montañas más altas incluso que la anterior que no habías podido escalar, pues eso le da un sentido a la vida padrísimo”, relató Álvarez, quien hoy se desempeña como consultor en liderazgo y transformación organizacional.

Tras una charla y una serie de reflexiones personales durante el tiempo que estuvieron en la montaña, se observa cómo Rafa Jaime, entre dudas, miedos y limitaciones, como el hecho de no poder ver, logró conquistar la cima y convertirse en el primer alpinista ciego iberoamericano en alcanzar la cumbre del Monte Everest. Cabe destacar que Rafa perdió la vista a los 18 años a consecuencia del cáncer.
Rafa empezó siendo mi amigo y se convirtió en mi hermano. Yo estuve cuatro años escalando con él las montañas más altas de este planeta. Rafa para mí es un hermano, alguien con quien compartí la filosofía de la montaña, alguien con quien compartí mis más grandes sueños como montañista, alguien con quien aprendí el valor del trabajo en equipo y de la confianza como yo jamás lo he vivido y jamás lo he introspectado y lo he llevado a la acción. Es mi hermano, es mi cordada”, compartió Omar Álvarez, de 46 años y padre de una niña.

Fue poco antes de que ambos planearan subir al Everest cuando se acercaron a la gente de NatGeo para comentarles la hazaña que querían lograr. Debido a varios factores, como el hecho de que ambos son deportistas mexicanos y que inspiran a la gente a vencer sus barreras físicas, emocionales y mentales, la filial de The Walt Disney Company decidió registrar su travesía en el Everest, sumado a entrevistas con familiares y deportistas que compartieron su perspectiva sobre lo que ocurriéndose en ese momento.
Antes de afrontar el Everest, la cordada mexicana ya había subido la montaña más alta de África, el Kilimanjaro (Tanzania); la más alta de América, el Aconcagua (Argentina); la más alta de Norteamérica, el Monte Denali (Alaska); y la más alta de Europa, el Monte Elbrús (Rusia)