Carlos Santos estrena Loco México Mágico: La comedia irreverente que se burla de los gringos

Excélsior platicó con el director de la nueva comedia del cine mexicano que funge como respuesta a los insultos de Donald Trump a nuestro país; estrena mañana en cines 

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México es muchas cosas. Y el director Carlos Santos (Señora influencer) lo entendió a la perfección para rodar su nueva película.  

Cuando empezó a elucubrar la idea, Donald Trump amenazaba con levantar un muro en la frontera, propuso llamar al golfo de México “golfo de América”, y lanzó distintos comentarios sobre nuestra bella tierra, o sea, osó asegurar que esta nación es “gobernada por cárteles”. ¿Qué le pasa? Pues el realizador quiso responderle y encontró una forma peculiar de hacerlo. 

Como Trump nos estaba insultando como identidad nacional, entonces me pregunté: ‘¿cómo contamos una historia en la que demostremos que los mexicanos, aunque estemos migrando para tener recursos, no queremos ser como los gringos?’. Porque estamos muy orgullosos de nuestra cultura, nuestra gastronomía y nuestra música. Así se armó este monstruo de dos cabezas y ésos fueron los eventos que dieron origen a este guion”, cuenta Carlos a Excélsior.

Ese “monstruo de dos cabezas” se titula Loco México mágico, una comedia protagonizada por el estandupero Daniel Sosa, quien interpreta a un joven que se dedica a grabar videos de bodas y XV años, hasta que el extravagante presidente municipal de Alvarado, Veracruz, lo contrata para dirigir una película que ayude a impulsar su campaña para convertirse en gobernador.

Aquí comienza el juego de la cinta: vemos una película dentro de otra película. Por un lado, seguimos a Daniel y a todo el equipo mientras intentan grabar su proyecto con poco dinero, y muchos problemas. Pero, al mismo tiempo, la cinta que estamos viendo también nos muestra escenas del largometraje que ellos están haciendo, hasta que ambas historias comienzan a mezclarse.

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Cinépolis Distribución

Durante buena parte del prólogo, Loco México mágico funciona como una profunda dedicatoria al cine. Muestra lo complicado que puede ser escribir una historia, conseguir dinero, reunir un equipo y filmar en un lugar que no conoces. Todo mientras los problemas de la vida real se meten constantemente en la producción que están tratando de llevar a buen puerto… porque, pues, para eso los contrataron, ¿no?

Para mí, el cine se ha vuelto una adicción. No puedo parar. Esta película también es una carta de amor al cine. Si a la gente le gusta, yo sí me aviento una secuela porque hay mil historias más que contar sobre lo que significa intentar hacer cine independiente. El set siempre me ha encantado. Me encanta mi trabajo porque cada día es una aventura distinta, un reto distinto. En un set pasan cosas raras: de repente la emoción de un personaje o de un actor se desborda”, cuenta Carlos.

La situación se vuelve todavía más complicada cuando el presidente municipal, interpretado por Silverio Palacios, decide que la película debe ser espectacular. Para lograrlo contrata como protagonista a una cantante que llena estadios, Melinda (Sofía Carrera), y lanza una idea tan ambiciosa como absurda: hacer un filme que se “chingue a los gringos”.

A partir de ahí, la historia cambia de rumbo. Lo que comenzó como la historia de un joven que intenta rodar una historia con un fin particular se convierte también en la trama central detrás de su propia filmación. Aparece entonces una roca que guarda, según la ficción que están creando, la “energía de México” y que debe ser protegida para que no sea robada por los “pinches gringos”.

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Cinépolis Distribución

Con ese juego, Santos se permite introducir temas como el racismo, la apropiación cultural, la violencia policial y los abusos de autoridad, pero sin abandonar el tono de comedia que le caracteriza. 

De repente estás estirando la liga de lo que una comedia puede ser o haciendo un multigénero, pero nunca viene desde un lado estratégico. Es más, desde el estómago, desde el amor por México. No te la piensas tanto porque, si te la piensas mucho, no lo haces”, dice Carlos.

El mismo cineasta aprovechó esta ventana de estreno, pese a que se dice consciente de competir con Spider-Man: Un nuevo día y La odisea, para prolongar y decirle a los mexicanos que nuestro orgullo puede prevalecer más allá de una justa deportiva, como el Mundial, cuando todos salimos abrazando nuestros colores en la camiseta y ondeando el lábaro patrio para demostrar el apoyo a la oncena de Javier Aguirre.

El México de la película

Detrás de las situaciones absurdas también aparece el homenaje a las personas de Alvarado, Veracruz, porque en la historia, los habitantes terminan involucrándose con el rodaje y ayudando a que todo salga adelante; fuera de la pantalla, Daniel Sosa encontró una actitud muy parecida.

“Es exactamente igual a como vemos que la gente se entrega en la película. En Alvarado las personas son muy alegres. Son de esos lugares por donde pasábamos después de filmar y los veías tranquilos, viviendo su vida. Muchas veces hay mucho prejuicio de que ‘no les preocupa nada’ o que ‘son conformistas’, y la realidad es que tienen una vida con lo que necesitan y están felices. Cuando llegas a Alvarado se siente el amor”, cuenta Sosa.

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daniel sosa

Las personas veían la película, preguntaban qué estábamos haciendo, se acercaban a ofrecerte cosas. Hacía calor y te ofrecían cosas. En verdad, Alvarado es uno de los lugares que yo no conocía y que me llevo en el corazón porque son gente con mucho cariño”, agrega.

Esa conexión entre la ficción y la realidad también aparece en el trabajo de los actores. 

En una de las escenas, el protagonista de la película que están filmando no consigue llorar para una escena dramática, hasta que recuerda una experiencia dolorosa de su infancia. Lo que parece una situación extrema también es, para Santos y Sosa, una muestra de lo que puede ocurrir dentro de un set cuando un actor conecta con sus propias emociones.

“Para mí, este personaje me abrió la cabeza porque era una oportunidad de volver a generar una especie de identificación, pero no desde lo cómico, sino desde otras emociones. Ese descubrimiento fue una brutalidad, al grado de que me enamoré de la actuación desde un punto distinto. Hoy te puedo decir que, gracias a Carlos Santos, estoy enamorado de la actuación. A él es al que tienen que reclamar”, dice Sosa.

Así, Loco México mágico termina jugando con dos películas al mismo tiempo: una que cuenta las dificultades de hacer cine independiente y otra que nace dentro de ella. Entre ambas aparecen un México orgulloso de su identidad, una comunidad que se une para sacar adelante un proyecto y una comedia que se permite reírse de sus propias contradicciones.

Y si la historia parece confusa al principio, hay una forma sencilla de resolverlo: verla en el cine y descubrir cómo la película que hacen los personajes termina convirtiéndose también en la que el público está observando desde la butaca de su sala favorita. 

No olvides que Loco México mágico llega a los cines el 13 de agosto de la mano de Cinépolis Distribución.