El Super Bowl toma nuevas tribunas
Nuevos aficionados se unen al gran juego, gracias a la apertura cultural

SANTA CLARA.- El Super Bowl LX no sólo se jugó en el campo del Levi’s Stadium. También se disputó en las gradas, en los pasillos, en la ropa y en la forma de celebrar. Allí, entre camisetas retro y cascos brillantes, apareció un elemento que hace una década habría parecido impensable en la NFL. Bad Bunny como símbolo cultural, como imán y como pasaporte.
En una de las suites, Freaknrican, influencer puertorriqueño, lucía un sombrero de paja elevado como corona improvisada y una jersey intervenida con orgullo caribeño. Unos metros más abajo, Dolores Campestre, llegada desde Colombia, agitaba una bandera boricua mientras el estadio rugía. No eran casos aislados. Eran señales. El Super Bowl ya no pertenece sólo al público tradicional.
“Pienso que Bad Bunny está haciendo crecer a la NFL con su presentación porque va a llegar a mi país Puerto Rico donde la NFL no es tan popular como el beisbol, pero que estoy seguro vieron más que nunca por Bad Bunny”, sostuvo Freaknrican, quien tiene un millón de seguidores en redes sociales.
La NFL ha entendido que la conquista no se hace solo con reglas y estadísticas, sino con narrativa cultural.
El Super Bowl LX fue narrado en 25 idiomas, un récord para el evento. Español, portugués, alemán, mandarín y japonés formaron parte de una transmisión diseñada para una audiencia que ya no se concentra solo en Estados Unidos. La NFL calcula que el partido llegó a más de 200 países.
Bad Bunny funcionó como catalizador. Su presencia convirtió el Super Bowl en una conversación transversal. En las tribunas, esa influencia fue visible. Jerseys personalizadas, banderas de Puerto Rico, Colombia y México, acentos distintos al inglés dominante. Los partidos en el extranjero, como los de Londres, Múnich o Ciudad de México, y apuestas culturales como esta, preparan el terreno para que el deporte crezca donde hoy es minoritario.
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