Los Knicks firman una remontada histórica ante los Spurs y quedan a un triunfo del título de la NBA
La quinteta de Nueva York remontó una desventaja de 29 puntos y se llevó el cuarto juego de la serie por el título de la NBA

OG Anunoby escribió el final de una película que parecía perdida. El Madison Square Garden ya había visto de todo. Leyendas, tragedias deportivas, noches inmortales y décadas de espera. Pero lo ocurrido este miércoles en el Juego 4 de las Finales de la NBA desafió cualquier libreto. Los Knicks de Nueva York remontaron una desventaja de 29 puntos para derrotar 107-106 a los Spurs de San Antonio para tomar ventaja de 3-1 en la serie y colocarse a una sola victoria de conquistar un campeonato que la franquicia no celebra desde 1973.
Durante dos cuartos, el juego parecía una ejecución. Los Spurs jugaron con intensidad y precisión. Victor Wembanyama, De'Aaron Fox y compañía desarmaron a Nueva York desde el salto inicial. San Antonio encestó triples desde todos los ángulos, castigó las pérdidas de balón y silenció a un Garden engalanado con Taylor Swift. Al descanso, el marcador reflejaba un 76-49, una diferencia aplastante.
Se veía venir un golpe psicológico para los Knicks. Las cámaras mostraban rostros desencajados. El sueño parecía esfumarse. Pero apareció el corazón, y el estómago, de Nueva York. Jalen Brunson, el líder de esta pandilla, se negó a aceptar la derrota. Ataque tras ataque comenzó a erosionar la ventaja texana. A su lado emergió un monumental Anunoby, mientras Karl-Anthony Towns, pese a los problemas de faltas que marcaron gran parte de la noche, encontró formas de mantenerse involucrado.

La diferencia cayó de 20 a 15. De 15 a 10. De 10 a una posesión. El Garden, que minutos antes había permanecido en silencio, ensordeció a los protagonistas en la duela. En los últimos minutos, la presión cambió de bando. Los Spurs comenzaron a fallar tiros aparentemente sencillos.
Wembanyama dejó escapar oportunidades decisivas. Brunson encontró una flotadora que entregó a Nueva York su primera ventaja cuando más importaba. Y entonces llegó la escena que quedará grabada en la historia de estas Finales. Con el reloj agonizando, Brunson atacó el aro. El disparo no cayó. El balón quedó suspendido por una fracción de segundo sobre el destino de la serie. Entonces apareció Anunoby. El alero se elevó entre camisetas negras, tocó el balón en el aire y lo empujó hacia la red con apenas poco más de un segundo por jugarse: 107-106 y explosión en el Madison Square Garden.

Los Spurs todavía tuvieron una última posesión, pero ya no hubo milagro. Lo hubo para Nueva York. La remontada quedó registrada como la mayor en la historia de unas Finales de la NBA, una noche que los aficionados de los Knicks contarán durante generaciones. Brunson terminó con 36 puntos y Anunoby añadió 33 en una actuación que transformó una derrota humillante en una de las victorias más memorables de la franquicia.