La historia detrás del oro de Celeste Espino: una pérdida familiar y un penal que cambió todo

La guardameta mexicana estuvo cerca de abandonar la concentración tras la muerte de su bisabuela. En la final de los Juegos Centroamericanos y del Caribe  atajó un penal en la tanda decisiva ante Colombia

Espino atajó un penal en la final de los Juegos Centroamericanos y del Caribe
Espino atajó un penal en la final de los Juegos Centroamericanos y del Caribe@miseleccionfem

Hubo un instante en el que Celeste Espino dejó de pensar en el futbol. La portería, los entrenamientos y la ilusión de disputar los Juegos Centroamericanos y del Caribe quedaron en segundo plano cuando, a unos días de viajar a República Dominicana, recibió una llamada que jamás hubiera querido contestar. Su bisabuela había fallecido.

No pudo despedirse. Tampoco abrazar a su familia en uno de los momentos más difíciles. Incluso, por unos instantes, pensó en dejar la concentración con selección y volver a casa.

“Pasó por mi mente estar con mi familia, pero mi mamá me dijo que estaban bien, que estaban todos juntos y que yo me concentrara. Me dio ese sentimiento de querer estar allá, pero sé que mi bisabuela me hubiera dicho que estuviera aquí con el equipo”, recordó la guardameta mexicana en entrevista con Excélsior.

Se quedó y el destino terminó escribiendo una de esas historias que parecen reservadas para el deporte.

En la final ante Colombia, Espino se convirtió en la gran figura. Atajó un penal en la tanda definitiva y fue pieza fundamental para que México conquistara la medalla de oro. Mientras sus compañeras celebraban, ella sabía que ese triunfo tenía un destinatario muy especial.

“Le quiero dedicar este campeonato a mi bisabuela, que me ve desde el cielo, que siempre estaba al pendiente de mis partidos. Ella me decía que se ponía muy nerviosa cuando se acercaban a mi portería, pero confiaba en mí porque decía que era una gran portera”, añadió.

Durante todo el torneo sintió que nunca estuvo sola.

“Siempre estaba muy al pendiente y se enojaba cuando no encontraba los partidos en la televisión. Todo ese torneo la sentí conmigo. Antes de venir me avisó mi mamá de la noticia y no la pude acompañar. Fue una noticia difícil, pero sabía que ella me estaría cuidando desde el cielo. La quiero mucho y siento que ahora estuve con una bendición extra”.

El oro también cerró una vieja herida. En la edición anterior de los Centroamericanos, en San Salvador, una lesión de rodilla la dejó fuera del torneo.

“Para mí es muy especial porque los anteriores Centroamericanos me los perdí por una lesión en la rodilla y me costó mucho trabajo quitarme esa espina de saber que hubiera podido estar presente”, mencionó 

Su bisabuela había sido mucho más que una espectadora. Era parte de su vida cotidiana.

“Era como otra mamá para mí. Compartí muchos momentos con ella, me iba de vacaciones, nos cuidaba, le pintaba las uñas, me hacía mi sopita de fideo y la voy a extrañar mucho. Sé que así es el ciclo de la vida y ahora aceptar que la tengo en mi corazón y en mi mente”.

Celeste levantó la medalla de oro con una sonrisa y los ojos brillosos. Para muchos fue la heroína que detuvo un penal decisivo. Para ella, fue la forma más hermosa de despedirse de quien nunca dejó de creer que su bisnieta estaba destinada a proteger una portería, incluso cuando ahora la cuidaba desde el cielo.

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