"Empecé aquí y terminé aquí": Las lágrimas de Memo Ochoa al despedirse en el Estadio Azteca
Confeso que en el último tramo hizo todo para que el Mundial fuera la puerta de su despedida y por eso era importante para él llegar con la Selección.

A la primera pregunta a Guillermo Ochoa se le tuerce la voz. No sabe si ha tirado más lágrimas o sonrisas esta noche, la que es suya de nadie más. Agradece que haya sido en el Estadio Ciudad de México o el Azteca como él siempre lo ha conocido, "empecé aquí y terminé aquí, en mi casa", dice mientras trata de procesar todas las emociones vividas.
Relata que nada estaba preparado y es hasta cierto punto cierto. No estaba en el libreto que jugara salvo que el partido se presentara de esta manera. En la banca, al minuto 67, Joseba Ituarte, el entrenador de arqueros, se acercó para decirle a Memo que calentara, pero Javier Aguirre no estaba seguro.
El técnico charló con Rafael Márquez porque temía que Chequia se acercara en el marcador, pero al 78' ya no era necesario dramatizar más, era el tiempo del show del portero que se va.
"¿Qué le diría al chico que fui de joven hace más de 20 años? que nunca deje de creer, que no deje de confiar, que a pesar de las locuras de decisión que tomará en su carrera va a corregir el camino y saldrá adelante".

¿Cuándo debutó Ochoa en el Ciudad de México?
Hay algo que conserva Ochoa de aquel chico de melena ondulada que debutó Leo Beenhakker en el América en 2004: el gusto por el futbol. Él mismo acepta que gracias al amor al juego ha podido ser ejemplo para muchos niños y que su apuesta fue al final esta.

"Uno puede planear el retiro, hablarlo con la familia y los clubes, pero el mío estaba muy claro, sabía que este Mundial era mi adiós y cuando me enteré que era en México lo quise con más ganas, porque era en mi casa. Tuve que sacrificar muchas cosas".
Ochoa se fue a Europa de nuevo. Jugó en tres clubes más, en Portugal, Italia y Chipre y cada movimiento que hizo estuvo adecuado para llegar a este momento emocional del futbol mexicano.
"Requerí de mucha constancia, sobre todo tuve que aguantar mucha soledad que era lo que más me inquietaba, pero salí bien recompensado".