Pogacar conquista Romandía con cuatro etapas y apunta al Tour para entrar a la historia del ciclismo
El estelar esloveno suma su victoria número 116 en su trayectoria profesional y se acerca al exclusivo club de Evans, Wiggins y Froome, que ganaron Romandía y el Tour en el mismo año

Hay temporadas que se recuerdan. Y hay temporadas que se estudian. La de Tadej Pogacar en 2026 ya pertenece a la segunda categoría, y el calendario todavía no ha llegado a julio.
El esloveno de 27 años se coronó campeón del Tour de Romandía, en su primera participación en la ronda suiza, con una autoridad que ya se ha vuelto costumbre, pero que no deja de ser extraordinaria. Pogacar ganó cuatro de las cinco etapas de la ronda y se llevó la clasificación general con 42 segundos de ventaja sobre el alemán Florian Lipowitz, del Red Bull Bora, mientras que el francés Lenny Martínez quedó tercero a 2:44 minutos. El resultado fue tan limpio como la firma de un maestro.
La última etapa, con final en alto en Leysin, fue el último acto de una semana de dominación total. Pogacar se limitó a atacar en el último kilómetro, despegó a Lipowitz en los tramos finales y cruzó la línea en solitario para sumar su victoria número 116 en su trayectoria profesional. Lipowitz, quien lo había atacado repetidamente sabiendo que la única manera de vencerlo era desgastarlo, llegó tres segundos después con cara de haber dado todo.
Pero la victoria en Romandía es solo el capítulo más reciente de un año que ya tiene dimensión histórica. Antes de cruzar los Alpes suizos, Pogacar había ganado la Strade Bianche, la Milán-San Remo, el Tour de Flandes y la Lieja-Bastoña-Lieja, cuatro de las grandes clásicas de un día conocidas como Monumentos, además de terminar segundo en París-Roubaix. Cuatro Monumentos en una temporada. La única vez que algo así se ha visto fue con el legendario ‘Canibal’ Eddy Merckx en 1972, el fantasma al que Pogacar persigue en cada pedalada.
La victoria en la primera etapa de Romandía fue además su triunfo número 113 en carrera, cifra que esta semana llegó hasta 116. A los 27 años, con una escalada de rendimiento que no parece tener techo, el debate sobre si es el mejor de la historia ya no suena a hipérbole.
Ahora, el eje del calendario se traslada a julio. El Tour de Francia es el objetivo declarado de Pogacar, quien llega a la Grande Boucle con el viento en popa y la confianza de haber dominado cada carrera que ha tocado este año. Pero hay algo más en juego que el quinto título en la ronda francesa. Ganar Romandía y el Tour en el mismo año lo integraría en un club de tres miembros: Cadel Evans, Bradley Wiggins y Chris Froome lograron ese doblete entre 2011 y 2013, en la era dorada de las carreras por etapas modernas.
Lo que hace diferente el caso de Pogacar es el contexto. Evans, Wiggins y Froome llegaron a ese logro siendo ya dominadores consagrados. Pogacar lo haría encima de cuatro Monumentos, dos victorias de etapa en Romandía y el rastro de una temporada que ya es, a estas alturas, una de las más completas que el ciclismo ha producido en su historia.Lipowitz, su sombra más cercana esta semana, lo resumió con honestidad brutal después de la etapa final: "Creo que él sabe que yo no soy el más rápido." El Tour de Francia dirá si alguien, en algún punto del planeta, lo es.