Susana Corcuera explora la resiliencia ante el engaño en su nueva novela
En "Esos huesos bajo la ceiba", la escritora narra la caída de una utopía y la lucha de sus personajes por reconstruirse frente al abuso, la traición y la devastación de la naturaleza.

La resiliencia, “la capacidad de rearmarte cuando todo está en contra tuya, cuando se te pierde el piso, cuando todo por lo que apostaste resulta ser una mentira”. Éste es, afirma la escritora Susana Corcuera (1964), el hilo conductor de su nueva novela, Esos huesos bajo la ceiba (Suma de Letras).
Juan, un hombre ingenuo y bondadoso, es el protagonista de esta historia. Desde joven llega a La Ceiba, el oasis fundado por Ramón, un visionario que ha transformado la miseria de un pueblo rodeado de selva. Ahí conoce a Mariana, con quien forma una pareja feliz, hasta que descubren que esta utopía colectiva tiene sus raíces en el engaño.
“Para Juan es difícil darse cuenta que la persona que adoraba como a un padre (Ramón) es un monstruo; que es malo de corazón, psicópata, narcisista y, lo peor, lastima a la gente que más quiere”, comenta la narradora sobre el personaje que le fue más difícil crear.

“Quise dibujar a un hombre que mantiene sus principios y no pierde por completo su ingenuidad. La gente es muy dura con los ingenuos, no cree que alguien sea realmente bueno. Este es el personaje más fuerte, paradójicamente. Es el único que actúa al final”.
La novelista evoca a la ceiba, el árbol sagrado de los mayas.
Es muy poderoso, llega a medir hasta 40 metros de alto, parece que tiene ojos y posee unas espinas grandes. Dice la tradición que las mujeres iban a enterrar en sus raíces la placenta, después del parto, para que se alimentara”.
Confiesa que la selva la fue llevando en la narración. “El poder transformador que tiene la naturaleza es enorme. No sana tus heridas, pero sí te enseña a sanarlas. Nos hemos ido separando de ella. La vemos como un bien utilitario, no como lo que es: una madre poderosa, feroz y despiadada, que te cobra el mal que le haces”.
La también etnohistoriadora, egresada de la ENAH, destaca la fortaleza de sus personajes femeninos.
Hay familias en las que la tragedia se repite y es la mujer quien rompe el círculo vicioso. Ellas luchan contra la devastación de la naturaleza, la prostitución y los abusos. Están en una situación más vulnerable históricamente”.

A pesar de que la vida en La Ceiba pasa del trabajo y la confianza al terror, Corcuera indica que es una historia de esperanza. “La resiliencia real es la que no se ve. Cuando no quieres ser líder; pero te toca asumir la vida de los demás en tus manos y te preguntas qué hacer con la culpa de algo que no pudiste ver, aunque lo tenías enfrente. Pero sales adelante”.
La autora de Como si no existieras y Luciérnagas concluye que