Jenaro Martínez y la nueva ciencia ficción hecha en México con esencia norteña

“Crecí con Star Wars, con Spielberg, con esas historias de extraterrestres, de vida fuera de la Tierra; era lo que imaginaba”, explica el autor de "Invasión silenciosa".

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Invasión silenciosa tiene segunda parte.Jenaro Martínez

Hay historias que comienzan mucho antes de ser escritas, como lo demuestra la carrera en las letras del mexicano Jenaro Martínez.

Nacido en Monterrey, pero con una profunda relación con el estado de Coahuila, su curiosidad se forjó entre fósiles, cielos estrellados y la intuición de que el universo es mucho más grande de lo que vemos y alcanzamos a comprender.

Hoy, con más de 30 años de trayectoria en industrias como tecnología, medios y telecomunicaciones, y como cofundador de la Editorial 42 Líneas, Martínez se ha convertido en una de las voces que empujan la nueva ciencia ficción mexicana.

Su novela Invasión silenciosa (Hachette Livre México), no solo lo posiciona como autor: lo instala en una conversación que mezcla ciencia, identidad y preguntas existenciales.

Siempre tuve curiosidad de leer, investigar, imaginar cosas, pero mi vida me llevó por el mundo de la tecnología”, explica.

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Invasión silenciosa tiene segunda parte.Jenaro Martínez

Esa tensión entre lo que hacía y lo que imaginaba fue creciendo con los años hasta volverse insostenible: 

Hasta que cumplí 40 años sentía tal ansiedad… dije: si no hago algo con esto que traigo dentro, se me va a ir la vida y jamás voy a saber si pude haber logrado algo real”.

Lo que siguió no fue un salto al vacío, sino un proceso metódico: talleres literarios, convivencia con autores, aprendizaje técnico y, sobre todo, una reconfiguración personal.

Fue creérmela: que yo, siendo ingeniero, podía escribir algo digno de leerse por miles de personas”.

Desde entonces, su rutina no tiene nada de bohemia: se levanta a las seis de la mañana para escribir, una hora, hora y media, antes de entrar a su jornada laboral.

“Es cuando tengo la mente fresca, en silencio, luego ya todo el día es trabajo”. La disciplina, más que la inspiración, es lo que ha sostenido una obra que ya va en su segunda novela publicada y una tercera en proceso.

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Invasión silenciosa tiene segunda parte.Jenaro Martínez

Pero si hay algo que explica el origen de Invasión silenciosa y el punto de partida de la saga que hoy lo posiciona como una de las voces emergentes de la ciencia ficción mexicana, no está en su vida adulta, sino en su infancia.

Martínez creció en Monclova, Coahuila, y pasaba tiempo en el rancho de su abuelo, donde encontró sus primeros fósiles.

Soñaba con descubrir un dinosaurio”, recuerda, y ese interés por la paleontología se mezcló, casi de forma natural, con otra influencia igual de potente: el cine de ciencia ficción.

“Crecí con Star Wars, con Spielberg, con esas historias de extraterrestres, de vida fuera de la Tierra. Era lo que imaginaba, lo que jugaba”.

Años después, cuando decidió escribir, encontró la forma de unir ambos mundos:

Quería la excusa perfecta para juntar dinosaurios y extraterrestres, un paleontólogo que encuentra algo inexplicable en un fósil”.

De ahí surge David Fernández, protagonista de la saga y, en muchos sentidos, proyección del propio autor.

“Ahí le puse a mi personaje ese sueño que yo no cumplí”, aunque no todo puede ser pura inspiración y situaciones ficticias, por lo que Martínez lo tiene claro: 

Los lectores de ciencia ficción son exigentes, quieren fundamentos bien puestos para darte permiso de imaginar”.

Por eso, su proceso de escritura incluye investigación constante: paleontología, con asesoría de especialistas, astrofísica, astrobiología, fenómenos anómalos no identificados, además de conversaciones con científicos y académicos. “Con ese fundamento me atrevo a especular”, dice.

Invasión silenciosa no ocurre en escenarios genéricos ni en ciudades globales reconocibles por la tradición anglosajona del género. Aquí, la historia comienza en el desierto de Coahuila, pasa por Monterrey y se desplaza hacia Yucatán, donde el impacto del meteorito de Chicxulub se convierte en pieza clave del imaginario narrativo.

 Es ciencia ficción mexicana no solo porque la escribí yo… sino por los lugares, el contexto, las personas”.

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Invasión silenciosa tiene segunda parte.Jenaro Martínez

Esa decisión responde a una intención clara: “Darle una identidad distinta a lo que estamos acostumbrados a leer traducido”.

Más allá de los escenarios, las naves o los descubrimientos, Jenaro Martínez insiste en que el núcleo de su historia sigue siendo humano. “Detrás de todo están las personas… cómo enfrentan lo inexplicable”.

Y ahí es donde su obra se conecta con una inquietud más amplia, casi filosófica. Las preguntas que atraviesan su trilogía no son nuevas: ¿quiénes somos?, ¿de dónde venimos?, ¿hacia dónde vamos?, pero adquieren una resonancia particular en el presente.

 “Estamos en un momento donde ya existe una inteligencia no humana: la inteligencia artificial”, señala. Para él, esto no es un detalle menor dentro del paisaje tecnológico, sino un punto de inflexión.

¿Qué va a pasar con niños que crecen hablando con inteligencias artificiales que siempre les dicen que sí? ¿Cómo serán sus relaciones humanas?”.

En ese sentido, la ciencia ficción deja de ser un ejercicio de evasión para convertirse en una herramienta de observación. “Es ponerse unos lentes para ver nuestra realidad desde otro ángulo”.

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Invasión silenciosa tiene segunda parte.Jenaro Martínez

La segunda entrega de Invasión silenciosa amplía esa mirada. Lo que comenzó como un hallazgo en el desierto se transforma en una revelación de escala galáctica.

El personaje protagónico se adentra en regiones desconocidas de la galaxia, mientras en la Tierra, Victoria Collins enfrenta decisiones que cuestionan los límites del poder humano frente a lo desconocido.

“Sus decisiones convergen en un punto crítico que redefine el futuro de la humanidad”, adelanta Martínez. La narrativa crece en ambición, pero mantiene el mismo eje: la condición humana frente a lo incomprensible.

Para quienes aún no se acercan a la ciencia ficción, estos libros ofrece una puerta de entrada accesible, donde la emoción, el misterio y la reflexión conviven. Y para él, en lo personal, representa la materialización de algo que estuvo presente desde siempre.

Quiero escribir para entretener, emocionar y hacer soñar”.