El ceramista oaxaqueño Felipe Reyes gana el Premio Nacional de la Cerámica en Jalisco

El ceramista oaxaqueño Felipe Reyes gana el Premio Jalisco en la edición del Premio Nacional de la Cerámica con su obra 'Príncipe de las Sombras'.

El ceramista oaxaqueño Felipe Reyes gana el Premio Nacional de la Cerámica en Jalisco
El ceramista oaxaqueño Felipe Reyes gana el Premio Nacional de la Cerámica en JaliscoFotos: Cortesía NN Galería, Oaxaca

OAXACA, Oax.- La vasta riqueza artística oaxaqueña fue reconocida en un escenario de la creación artesanal en México, esto quedó demostrado en la pasada edición del Premio Nacional de la Cerámica, en Tlaquepaque, Jalisco, donde el artesano, Felipe Reyes Martínez (1994), recibió el Premio Jalisco en la categoría de Cerámica Contemporánea por Príncipe de las Sombra, pieza que fusiona la técnica de la alta temperatura, el misticismo de la cultura popular y la conciencia ecológica.

El ceramista oaxaqueño Felipe Reyes gana el Premio Nacional de la Cerámica en Jalisco
El ceramista oaxaqueño Felipe Reyes gana el Premio Nacional de la Cerámica en JaliscoFotos: Cortesía NN Galería, Oaxaca

La obra del artista originario de San Agustín Etla, también conocido como Felipe Martí, integra la colección Máscaras Botellas en Cerámica de Alta Temperatura, un ambicioso proyecto de experimentación plástica que comenzó con una serie inicial una centena de botellas.

Una pieza premiada entre casi mil obras de todo el país

Príncipe de las Sombra, fue reconocida entre 974 obras participantes de creadoras y creadores de distintas partes del país, logrando uno de los galardones más importantes del arte popular contemporáneo.

El ceramista oaxaqueño Felipe Reyes gana el Premio Nacional de la Cerámica en Jalisco
El ceramista oaxaqueño Felipe Reyes gana el Premio Nacional de la Cerámica en JaliscoFotos: Cortesía NN Galería, Oaxaca

Lucha libre, misticismo y conciencia ecológica en cerámica

La pieza es la iconografía clásica del luchador mexicano —que encarna la fuerza y el misticismo— se entrelaza con el mundo natural; adopta rasgos de un murciélago, rindiendo un homenaje al papel polinizador que juegan estos animales en los ecosistemas. De esta manera, la botella se transforma en una escultura narrativa que conecta los poderes de la naturaleza con el imaginario popular.

Martín ha concebido cada botella como un objeto único, irrepetible y con identidad propia.