Francisco Téllez: seis décadas para mantener vivo el jazz
Pianista, compositor y docente, Francisco Téllez recibe la Medalla Bellas Artes 2026 tras dedicar 60 años a interpretar, enseñar y defender el jazz como una música de libertad y creación.

“Que el jazz siga vivo y que no muera”. Para esto ha luchado desde hace seis décadas el pianista, compositor y docente Francisco Téllez López (1945), quien no sólo ha interpretado este género, “sinónimo de libertad”, sino que lo ha enseñado durante 40 años y ha compuesto incontables obras.
El egresado del Conservatorio Nacional de Música, donde le prohibían cuando era estudiante tocar acordes de jazz, nadó siempre a contracorriente para dignificar este género musical, “que se consideraba menor”.
Téllez, hijo del compositor Roberto Téllez Oropeza y nieto de José López Alavez, autor de la célebre Canción mixteca, no sólo creó el Cuarteto Mexicano de Jazz en 1974, sino el Taller de este género en la Escuela Superior de Música del INBA en 1980, que ocho años después dio pie a la Licenciatura en Jazz.
El jazz es música afroamericana. Una de sus características más importantes es la improvisación, que es la base de la creación. Todo músico de jazz es realmente un compositor. El género es creación pura, libertad, es la búsqueda misma”, afirma en entrevista.
Quien hoy recibe la Medalla Bellas Artes 2026 en la categoría de Música, a mediodía en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, está convencido de que el jazz mexicano posee una propuesta singular.
En México tenemos una gran adaptabilidad a la música; siempre encontramos cómo desarrollarnos en ella. Recibimos la influencia de los africanos mucho antes que Estados Unidos, venimos de la raíz negra: un fuerte intercambio en la vestimenta, en la comida.

“Por eso, a mis alumnos siempre les pido que defiendan sus raíces, que se acerquen sin miedo al jazz; porque, como decía Miles Davis, en el jazz no existen errores, éstos se convierten en una pieza más de los ejecutantes”, agrega.
Como autor, a sus 81 años reconoce que
los jazzistas casi todo el tiempo estamos componiendo. Con dos o tres acordes improviso una pieza. Tengo muchas composiciones. Hasta pena me da decir que tengo más de 6 mil 300."
“En un tiempo se me ocurrió escribir una pieza diaria. No para tener cantidad de obras, sino para aprender a componer. Tomaba en cuenta lo que decía Carlos Chávez: hay que escribir diario para tener la pluma ágil. Eso se presta para improvisar y hacer travesuras musicales”, añade.
Adelanta que hoy tocará en la ceremonia su pieza Mar adentro. “La hice en 1992. Evoca cuando llegas al mar, te metes a la profundidad y nunca encuentras el fin. Es inmenso. Realmente no somos nada en esa inmensidad. Somos más chicos que una hormiguita”, detalla.
Dice que no tiene muchos discos.
Antes era muy difícil sacar un disco, muy caro. Ahora la difusión se hace a través de las redes. Siempre nos hemos enfrentado a la competencia. Pero vivimos un gran cambio.
“El mayor desafío que tenemos es la inteligencia artificial, porque es una competencia desleal. Cualquiera le pide piezas musicales y las hace. Se suben un promedio de 70 mil obras al día en las redes”, aclara.
El músico concluye que la solución es tocar en vivo ante el público. “Y que tengamos un error, eso será alegre, gozoso, porque la IA no podrá tenerlos”.