Elena Poniatowska presenta libro sobre Rosario Castellanos: recuerdos y legado

En la Fiesta del Libro y la Rosa, la autora de Tinísima compartió anécdotas íntimas y reflexiones sobre la vida y personalidad de Rosario Castellanos, reunidas en su más reciente ensayo publicado por el Fondo de Cultura Económica.

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Elena Poniatowska se presentó ayer en la Fiesta del Libro y la Rosa; presentó un ensayo sobre Rosario Castellanos.Cortesía Cultura UNAM

La poeta y narradora Rosario Castellanos (1925-1974) “escribía en una habitación pegada al cielo, muy alta, en la calle de Constituyentes. Vivía frente al Bosque de Chapultepec, pero nunca se atravesaba la calle para caminar entre los árboles.

“Trajo un arpa de Chiapas, su estado natal, que esperaba solitaria en un rincón, porque nadie sabía tocarla. Pero más solita se sentía la autora de El eterno femenino”, recuerda la escritora Elena Poniatowska (1932).

“Tenía unos pies muy chiquitos, unos tobillos muy frágiles, delgaditos, y unas manos como de niña. Sentías que se podía romper a cada paso y, sin embargo, era una mujer muy fuerte. ¿Y saben por qué era fuerte? Porque sabía hacer reír”, comentó ayer la novelista y cuentista.

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A Rosario Castellanos, al estudiar en la UNAM, le salieron alas y empezó a volar, dijo ayer Elena Poniatowska.Cortesía Cultura UNAM

También sabía reír, se reía mucho. Tenía una voz muy bonita, clara, cantarina; para mí era como la de un pájaro. Y unos ojos que también sabían reír, ser tu cómplice, ser tu amigo y caminar. Siempre caminó al lado de sus estudiantes”, afirmó.

Poniatowska compartió ayer las vivencias que tuvo con la autora de Balún Canán, su colega y amiga, reunidas en el ensayo Rosario Castellanos. En los labios del viento he de llamarme árbol de muchos pájaros (FCE), que presentó en la Fiesta del Libro y la Rosa.

“Rosario tuvo el don de volvernos sus aliados, sus feroces y airados defensores. Varios fotógrafos la retrataron: Héctor García, Rogelio Cuéllar, los hermanos Mayo, quienes captaron su mirada grave, triste, comprometida; y la sonrisa de una mujer que murió a los 49 años lejos de México, cumpliendo una misión en Israel, donde fue embajadora”, comentó.

“La queríamos mucho, pero no supimos protegerla de sí misma. Es decir, ella actuaba en contra de sí misma”, dijo tajante ante un público en su mayoría estudiantil.

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Elena Poniatowska recordó que Rosario Castellanos tenía "unos pies chiquitos".Cortesía Cultura UNAM.

“Ella decía que era una mujer que se equivocaba, que perdía las llaves de su casa, que no sabía manejar bien, que se le torcían los tobillos. Siempre te contaba alguna pequeña tragedia casera.

“Narraba anécdotas e historias sobre sí misma, en las que ella era siempre la que metía la pata, la que estaba equivocada; siempre le daba su lugar al otro, hacía que brillara el otro. Pero, en realidad, creo que fue una mujer de gran fortaleza”, agregó.

La también periodista, que cumplirá 94 años el 19 de mayo, concluyó que Castellanos era una maestra que seducía. “Rosario era en el fondo una conquistadora. Era una delicia estar con ella. Creo que, al abrir la ventana, abrir las puertas, al venir a estudiar a la UNAM, adquirió alas y empezó a volar, comenzó a creer en sí misma”.

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