Colección Gelman Santander regresa al MAM con obras de Diego Rivera y Frida Kahlo
Más allá de la polémica, el Museo de Arte Moderno ofrece la oportunidad de encontrarse con 68 obras de este acervo emblemático

El retrato que el pintor Diego Rivera realizó a Natasha Gelman en 1943, en el que aparece recostada y rodeada de alcatraces, y el Autorretrato con sombrero (1987), del pintor Francisco Toledo, una de las últimas obras que ella adquirió personalmente, evidencian la diversidad y la riqueza de la hoy llamada Colección Gelman Santander.
Ambas obras forman parte de la exposición Relatos modernos. Obras emblemáticas de la Colección Gelman Santander, que exhibe 68 piezas en el Museo de Arte Moderno hasta el 17 de mayo, tras dos décadas de no presentarse en público.
Inaugurada el 16 de febrero, la muestra, informó el INBA el miércoles pasado, ha recibido más de 50 mil visitantes; y, con el fin de que los jóvenes conozcan este acervo fundamental, la secretaria de Cultura, Claudia Curiel, anunció ayer en un programa de radio que se queda “hasta el mundial”.
Considerado uno de los acervos de pintura moderna y contemporánea mexicana más importantes del siglo XX, la colección fue formada desde principios de los años 40 por el matrimonio Jacques y Natasha Gelman, quienes adquirieron unos 95 cuadros hasta 1998, cuando murió Natasha.

Posteriormente, la mecenas dejó al curador Robert Littman como albacea y él siguió adquiriendo piezas, sobre todo de fotografía, y el acervo se incrementó a más de 300 obras.
El matrimonio Gelman creó tres importantes colecciones: una de arte moderno europeo, con 81 obras de aristas tan relevantes como Renoir, Matisse, Kandinski, Modigliani, Picasso, Braque, Dalí, Balthus y Miró, que fue donada al Museo Metropolitano de Nueva York en 1998; otra de escultura precolombina; y una tercera de arte moderno mexicano, compuesta por más de 90 obras, que se inició con el encargo del retrato de Natasha a Rivera.
Informó lo anterior la Fundación Banco Santander el pasado 21 de enero, cuando anunció que se encargará de la conservación, investigación y exhibición de un total de 160 piezas, según acordó con la familia Zambrano de Monterrey, la actual propietaria del acervo.
Reúne algunas de las obras más relevantes del arte mexicano del siglo XX. Incluye piezas de artistas como Frida Kahlo, Diego Rivera, María Izquierdo, Rufino Tamayo, José Clemente Orozco, Gunther Gerzso, Francisco Toledo y David Alfaro Siqueiros; además de una importante selección de fotografía mexicana”, detallaron.
Es especialmente significativa la presencia de 18 obras de Kahlo, una de las artistas más apreciadas del arte moderno y que tiene una producción escasa y muy valorada. Este conjunto, que cubre toda la trayectoria artística de Frida, incluye diez pinturas, siete dibujos y un grabado, entre los que destacan autorretratos icónicos como Diego en mi pensamiento, Autorretrato con collar y Autorretrato con monos”, agregaron. De éstas, diez óleos se exhiben en el MAM.
Desde hace dos meses, a raíz del anuncio de Santander, se ha desatado una fuerte polémica entre la comunidad cultural mexicana, debido a que parte de la colección inaugurará en el verano el centro cultural de esta fundación en España y, posteriormente, itinerará por diversos países. La preo-

cupación es porque unas 30 piezas son Monumento Artístico y su estadía en el extranjero debe ser de tiempo limitado.
Pero, más allá de la polémica, es importante revalorar la historia y la importancia del acervo e invitar a los jóvenes a descubrirla, a encontrarse con estas obras emblemáticas”, comenta en entrevista el historiador del arte Alfonso Miranda.
Es una colección muy atractiva. Evidencia la relevancia de dos voluntades: el matrimonio Gelman, quienes entraron en la escena cultural gracias al impulso de la cinematografía y su relación con el cómico Mario Moreno Cantinflas”, explica.
Se piensa que sólo adquirieron obras de los consagrados; pero esto resulta parcialmente cierto cuando vemos el apoyo y la vehemencia por incluir la obra de Toledo, cuando el maestro era muy joven”, añade.
La colección estuvo marcada por la relación personal e intensa entre Natasha y Kahlo, pues le compraron sus pinturas cuando aún no era famosa, lo que impulsó su carrera”, concluye.
cva*
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