Carlos Silva: "La historia debe formar ciudadanos críticos"

El escritor y académico publica "101 preguntas de historia de México", un libro que busca acercar el pasado nacional con rigor y fomentar el pensamiento crítico frente a la información simplificada que circula en redes sociales.

Carlos Silva es autor de "101 preguntas de historia en México", una guía para navegar en los laberintos de nuestro pasado.
Carlos Silva es autor de "101 preguntas de historia en México", una guía para navegar en los laberintos de nuestro pasado.Foto: Cortesía Carlos Silva © David Chavolla

No es lo mismo hacer historia de divulgación que historia de la vulgarización o historia vulgarizada como circula en redes sociales, donde prevalece el conocimiento simple y práctico, que no sirve de mucho y no es enseñanza ni conocimiento de la historia”.

Así lo dice a Excélsior el escritor y académico Carlos Silva (1968), quien publica 101 preguntas de historia de México, una guía para navegar en los laberintos de nuestro pasado y que abarca desde las civilizaciones prehispánicas hasta los desafíos del México contemporáneo.

El volumen plantea preguntas como: ¿cuáles fueron las principales manifestaciones artísticas en Mesoamérica?, ¿cómo era la educación entre los mexicas?, ¿qué se conoce como Primer Imperio?, ¿puede considerarse el proceso electoral de 1910 como el primer intento democrático de México?, ¿por qué la literatura mexicana ocupa un lugar preponderante en el mundo?, entre muchas más.

Te tienes que hacer un ciudadano crítico, un ciudadano que razone, y para lograrlo tienes una herramienta muy buena: la historia. Claro que no tienes que saber todo lo que un historiador tiene en mente, pero la bondad de este libro es que tú puedes detenerte en el 22 de septiembre de 1921, cuando se fundó la Secretaría de Educación Pública (SEP) y conocer lo que hizo Vasconcelos…

Y si quieres saber un poco más sobre cómo se federalizó la idea de educación… vas un poco más atrás y encontrarás, con Justo Sierra, todo el proceso del siglo XIX que derivó en la fundación de la Universidad. Así que en este libro no se presentan datos ni preguntas aisladas, sino que todas, de alguna manera, están conectadas con un hilo que aborda el desarrollo histórico de México”, explica.

Historiador por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) e investigador huésped en Washington, Carlos Silva ha publicado biografías sobre personajes como Álvaro Obregón (1880-1928), Plutarco Elías Calles (1877-1945) y Gonzalo N. Santos, 1897-1978) y entre sus preocupaciones está la inmediatez y la prisa del ciudadano de a pie.

El libro "101 preguntas de historia de México", de Carlos Silva, tuvo una reciente actualización.
El libro "101 preguntas de historia de México", de Carlos Silva, tuvo una reciente actualización.Foto: Cortesía Penguin Random House.

Estamos viviendo un tiempo de cambio y me refiero a esa transformación tecnológica, que llevamos muy a prisa, lo que ha hecho que las redes sociales se hayan convertido en el vehículo donde nos han hecho especialistas de todo, es decir, somos fotógrafos, cocineros, médicos, historiadores, periodistas… y todo mundo opina sin filtros.

“Pese a todo, siempre he tenido la inquietud de que la historia es una ciencia, quizá porque me formé como historiador en la universidad y después tuve la oportunidad de poner en práctica esa formación, ya que trabajé en Clío, daba clases y hacía investigación iconográfica. Todo eso me llevó a ver más allá de héroes, fechas y villanos, y detenerme en los procesos de la historia”, asegura.

Y esto obligó al autor a intentar escribir un libro –que tuvo una primera edición en 2007 y que ahora llega con información actualizada y hasta nuestros días– para que el lector se aproxime a la historia, 

pero no bajo la idea de que ésta es chiquita, rápida e instantánea, porque ese conocimiento no te sirve de nada”, advierte el también autor de Los días que cambiaron México”.

Desafortunadamente, dice el historiador, la enseñanza de la historia en México ha perdido seriedad. “Yo creo que la enseñanza a nivel básico, medio y superior sigue siendo muy deficiente, porque desde ahí viene toda esa idea de fomentar fechas, batallas, héroes y villanos. 

“En una ocasión tuve la oportunidad de dar una plática (en una academia) y a los chavos, que ya eran de nivel profesional, les costaba trabajo diferenciar entre Cristóbal Colón, Miguel Hidalgo, y lo que habían hecho… y eso es parte de la deficiencia que hay en las escuelas. Así que… tenemos un problema”, acepta.

Por último, Silva habla sobre el uso ideológico de la historia, lo cual no es un fenómeno reciente. 

Los políticos tienden a utilizar la historia a conveniencia de sus pretensiones ideológicas. Por ejemplo, para Luis Echeverría, lo más grande que había en este país, según él, era Benito Juárez y Lázaro Cárdenas. Y con (Carlos) Salinas de Gortari, se hablaba de Zapata, porque su maestro (John) Womack, en Harvard, fue quien le dirigió la tesis de doctorado y para él Zapata era un personaje emblemático.

“Pero aquí lo único que podemos decir es que cada quien puede tomar la historia en sus manos y tratar de ser un ciudadano crítico que se formule todas las preguntas posibles para que pueda independizarse, y no me refiero a una independencia literal, sino a aquella donde puedas pensar y criticar con argumentos”, concluye.