La arquitectura ante el reto de construir un mundo más habitable

Durante el 80 aniversario de Arquitectura del Tec, los especialistas reflexionaron sobre los desafíos urbanos y ambientales de la disciplina.

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La carrera de Arquitectura del Tec de Monterrey nació en 1946.Foto: Virginia Bautista

HERMOSILLO, Sonora.– La crisis climática, la inclusión de personas con capacidades diferentes, diseñar ciudades con perspectiva de género, la desigualdad social, unir sustentabilidad y estética y recuperar el liderazgo frente a los contratistas son algunos de los desafíos que enfrenta hoy la arquitectura.

Los arquitectos Pablo Hernández Quiñones, Guadalupe Peñuñuri, Carlos Murrieta y Diana Urías coincidieron en lo anterior, en entrevistas por separado, durante el festejo por los 80 años de la carrera de Arquitectura del Tecnológico de Monterrey y la inauguración del edificio Hábitat de Innovación y Prototipado en el campus Sonora Norte.

Con 11 laboratorios y salas que permitirán a los estudiantes de Arquitectura, Ingeniería y Diseño practicar y experimentar con herramientas y materiales, incluso biodegradables, el Hábitat marca un hito en la región y en el campus que abrió la carrera de Arquitectura hace 40 años, el tercero del sistema TEC, sólo después de Monterrey y Querétaro, comentó Lucía Canseco, directora del Tec Sonora Norte.

La carrera de Arquitectura nació en 1946 en el TEC de Monterrey y hoy se imparte en 15 campus de esta casa de estudios. Existen 5 mil estudiantes activos en sus programas. Y esta especialidad se abrirá este año en San Luis Potosí, y el próximo en Culiacán.

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El edificio Hábitat de Innovación y Prototipado, en el Campus Sonora Norte, tiene 11 laboratoriosFoto: Virginia Bautista

Los proyectistas citados destacan que ahora es imposible concebir un edificio o viviendas sin tener en cuenta el contexto ambiental y social en el que se van a construir; es decir, si hay sequía o inundaciones, si el terreno es boscoso o desértico, si es un pueblo pequeño o una gran ciudad.

“La arquitectura no es sólo técnica, es una práctica cultural con consecuencias directas en la equidad y en cómo nos relacionamos”, destaca Pablo Hernández.

El director del departamento de Arquitectura Región Noroeste considera que el gran reto de esta disciplina es la crisis climática.

“Los edificios generan aproximadamente 40% de las emisiones de CO2. Es urgente hacer inmuebles cada vez más eficientes para encontrar una solución. Es vital que los lugares donde vivimos sean cada vez más eficientes energéticamente. Y ahí la parte de la ingeniería entra en voga”, explica.

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Actualmente, la carrera de Arquitectura del Tec de Monterrey se imparte en 15 campus.Foto: Virginia Bautista.

Admite que aún no se hace lo suficiente. 

Hay una inconsciencia del problema que se viene. Vivimos en un tiempo de crisis climática y fragmentación urbana. Debemos preguntarnos no sólo qué construimos, sino desde dónde y para quién”.

Él especialista señala que falta profundizar en el tema de la inclusión, pues la arquitectura está dejando fuera a sectores importantes de la población.

“Debemos construir pensando en las personas con capacidades diferentes, que los edificios sean accesibles para todos”, agrega.

El también docente llama la atención sobre otro reto: hacer arquitectura con perspectiva de género.

“Estudiosas del tema afirman que los hombres nos movemos directamente del punto A al B. Y las ciudades, que históricamente han sido planeadas por hombres, responden a este sentido.

“Pero la mujer va de la casa a la oficina, pero antes pasa por la escuela, por el súper, por la casa de sus padres. Los trayectos son diferentes y se les complica la movilidad. Debemos tomar esto en cuenta”, indica.

El investigador concluye que “es fundamental que el arquitecto no pierda de vista que hay un compromiso social de diseñar para que la gente viva bien su vida”.

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De manteles largos, el TEC de Monterrey celebró los 80 años de la carrera de Arquitectura.Foto: Virginia Bautista

Por su parte, Guadalupe Peñuñuri comenta que el mayor reto es la sostenibilidad. 

Construir edificios mucho más bajos en consumo de recursos en su edificación y, después, en su mantenimiento”.

La arquitecta urbanista y directora ejecutiva de RPS Sociedad Creativa acepta que, para lograr lo anterior, la ingeniería es cada vez más necesaria; pero esto no se contrapone con la belleza.

“Puede ser funcional y sostenible. Es una doble tarea. El arquitecto ya no es sólo el autor del gran edificio. El Pritzker ha premiado en los últimos años a quienes hacen proyectos sociales, que cumplieron su cometido, pero aparte los dotaron de belleza”, dice.

Para Carlos Murrieta, quien tiene su despacho en Arizona, la mayor responsabilidad que tienen los arquitectos es mantener su lugar como líderes profesionales en la industria del diseño y la construcción.

Sobre todo en Estados Unidos, hay un movimiento muy grande en el que los contratistas están retomando las funciones del arquitecto. El contratista tiene un arquitecto de segunda que le hace los planos para ofertar a sus clientes tanto el diseño como la construcción. Y eso nos perjudica, nos quita la chamba”, añade.

El egresado del Tec Sonora Norte también cree que la parte estética de un proyecto no está peleada con lo sustentable.

“Se está volviendo a pensar que la arquitectura es una especie de máquina que debe ser eficiente, sustentable; esto, sin embargo, no está peleado con la belleza”, apunta.

Y Diana Urías, decana regional de la Escuela de Arquitectura, Arte y Diseño del Tec, concluye que la arquitectura no tiene una visión única. “La mejor práctica es la que obedece y escucha al contexto, a los usuarios, y no sigue una línea única.

“Se debe tomar en cuenta el contexto global, el clima y los recursos naturales. No hay forma de diseñar de otra manera más que siendo sustentables. Cada ciudad y cada entorno tienen su reto. Eso enseñamos a nuestros futuros arquitectos”, señala.

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