Angela Davis: la esperanza también es una forma de resistencia

La filósofa y activista estadunidense habló por primera vez en la UNAM sobre feminismo abolicionista, racismo, lectura y poder colectivo, y llamó a construir esperanza frente a la indiferencia y las injusticias del presente.

La filósofa y activista estadunidense Angela Davis se presentó por primera vez en la UNAM.
La filósofa y activista estadunidense Angela Davis se presentó por primera vez en la UNAM.AFP

La desesperanza no es una opción”, afirmó sin dudar la activista y filósofa estadunidense Angela Davis (1944) ante la pregunta de cómo recuperar la esperanza en estos tiempos de indiferencia.

“Nosotros generamos la esperanza. Yo he participado en movimientos sociales desde hace más de siete décadas. Y todo era desesperanza en Birmingham, Alabama, donde nací, una ciudad segregada. Los afrodescendientes no podían entrar a una escuela, un museo o una biblioteca.

Diez horas antes del conversatorio entre Angela Davis y Gina Dent, los estudiantes hicieron fila afuera de la Sala Miguel Covarrubias de la UNAM.
Diez horas antes del conversatorio entre Angela Davis y Gina Dent, los estudiantes hicieron fila afuera de la Sala Miguel Covarrubias de la UNAM.Foto: Cuartoscuro.

La esperanza nos motivó a luchar. Nunca dudé que las cosas serían diferentes algún día. Imaginaba una vida en la que seríamos libres. Y somos una manifestación de esa esperanza. El primer trabajo del feminismo abolicionista es generar esperanza”, comentó la académica.

Convertida en símbolo de resistencia –pues a comienzos de los años 70 estuvo en la cárcel acusada de asesinato, secuestro y conspiración y, tras una campaña internacional en su defensa, fue absuelta de todos los cargos–, la escritora se presentó ayer por primera vez en la UNAM.

Ante una Sala Miguel Covarrubias abarrotada de personas que hicieron fila desde las ocho de la mañana y con 20 minutos de retraso, debido a que un grupo de estudiantes interrumpió el conversatorio con pancartas y protestas por los desaparecidos, los feminicidios en México y la guerra en Palestina, Davis conversó con la escritora Gina Dent sobre el libro Abolición, feminismo, ¡ahora!.

Algunos de los asistentes a la charla que impartió la filósofa y activista estadunidense Angela Davis colocaron mantas con consignas.
Algunos de los asistentes a la charla que impartió la filósofa y activista estadunidense Angela Davis colocaron mantas con consignas.Foto: Cuartoscuro.

Rosa Beltrán, titular de Cultura UNAM, presentó a las autoras y destacó que Davis no venía al país desde 1969 y logró convencer a los estudiantes –que no se querían bajar del escenario, gritaron sus consignas y hacían ruido– que dejaran que los asistentes escucharan a las activistas.

“Me encanta escucharlos. Me impresiona su energía”, dijo una siempre sonriente Davis que recordó que la sentenciaron en tres ocasiones a la pena capital. “Todos tenemos preguntas muy urgentes”, señaló quien inspiró la canción Angela, compuesta por John Lennon y Yoko Ono, que forma parte del álbum Some Time in New York City (1972).

El feminismo abolicionista es una corriente que aboga por la eliminación del sistema penitenciario y policial, o bien por la erradicación de la explotación sexual, explicaron las ponentes, quienes hablaron lo mismo de la lectura y el libro que del racismo, los derechos de las minorías, la igualdad de género y la urgencia de establecer un diálogo entre sur y sur, que no pase por el norte global.

El feminismo abolicionista es crear un mundo que pueda visibilizar lo bueno que existe, donde aparezca una nueva relación entre lo individual y lo colectivo, donde todo el poder no recaiga en una sola persona. Nuestra propuesta busca una manera diferente de crear liderazgo, nuevas formas de poder colectivo”, indicó Gina Dent.

Davis habló de la importancia de los libros “Mi madre me enseñó a leer desde los dos años. No me puedo imaginar un mundo sin libros. Y creo que la respuesta más apasionada a la lectura la he visto dentro de las prisiones.

Ahí hay personas que no tuvieron oportunidad de leer ni escribir y en la cárcel descubren que en la lectura y los libros hay libertad”, expresó la activista.

Y se dijo asombrada porque en Palestina, a pesar de los conflictos que enfrenta, tienen 90% de alfabetismo, “uno de los promedios de lectura más altos del mundo”.

Las investigadoras coincidieron en que la UNAM es una ciudad enorme, en comparación con las universidades de donde vienen. 

“Es complicado decir qué está sucediendo en este lugar. Pero creemos que es importante que ejercitemos los músculos que nos han quitado. Es decir, detenernos, leer y tratar de entender a los otros”.

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