Testimonios COVID-19: 'Aunque tomó medidas sanitarias, se contagió'

Hugo trabaja con su papá en la Central de Abasto y ambos dieron positivo a COVID-19

'Aunque tomó medidas sanitarias, se contagió'
'Aunque tomó medidas sanitarias, se contagió'

CIUDAD DE MÉXICO.

Desde la adolescencia, Hugo ayuda a su papá con el negocio de venta de cebolla en la Central de Abasto, en la nave O-P, donde tienen la oficina y una bodega. Conoce perfectamente que todo puede pasar en una zona donde convergen 500 mil personas al día.

Por eso, cuando empezaron a aparecer los casos de COVID-19 en la capital, el 28 de febrero, él y su padre tomaron todas las precauciones sanitarias para evitar contagios.

Usaban cubrebocas, se limpiaban las suelas de los zapatos con una jerga con cloro y se lavaban las manos constantemente. Las medidas eran para todos, incluyendo a la joven que ayuda a Hugo a administrar el negocio.

Hugo estaba muy preocupado porque su papá estaba recibiendo choferes que vienen de Tijuana con las cebollas, y ya se escuchaba que había muchos casos de coronavirus allá”, recordó la esposa de Hugo en entrevista con Excélsior.

El martes 14 de abril, el papá de Hugo empezó con dolor de cabeza, fiebre y dolor en el cuerpo. Ese mismo día habló con su médico de confianza quien le recomendó que se quedara en casa.

Logró hacerse la prueba COVID-19, a la que dio positivo, y tuvo que aislarse, mientras que Hugo asumía la tarea de atender a los clientes.

Cuando mi esposo estaba en la Central, las personas a las que no quiso saludar de mano se enojaron con él y lo tacharon de sangrón.

Hubo un señor que intentó darle la mano a Hugo y él dijo ‘recuerde Susana Distancia’ (haciendo alusión a la campaña de la Secretaría de Salud). El señor se enojó muchísimo... a veces parece que importan más los modales que la salud”, expresó la esposa de Hugo.

Tres días después, el 17 de abril, Hugo empezó a sentir un fuerte dolor de cabeza y fiebre desde que llegó a trabajar.

Su médico le recomendó monitorear su temperatura, pues Hugo es un paciente que padece migraña.

A las 8:45 de la noche me tomé la temperatura y tenía 38 grados. El médico me dijo que tomara paracetamol cada 6 horas y me ordenó no salir”, explicó Hugo.

El lunes siguiente, lograron que un médico fuera a hacer la prueba de COVID-19 a todos los miembros de la familia, incluido el pequeño de 4 años. La esposa de Hugo relata que tenía miedo de que los vecinos vieran al personal con sus protecciones, pues podría enfrentarse a discriminación.

La prueba fue simple, pero molesta, ya que se debe insertar un isopo esterilizado en lo más profundo de la nariz y otro en  la garganta, para conseguir la prueba.

Dos días después, sólo Hugo salió positivo. Sigue recluido en el cuarto de su hijo, que es el que tiene baño. Todos los días limpia el piso con cloro y las superficies con alcohol.

Después de comer lavo mis trastes con agua caliente y con jabón, y luego también les pongo agua con cloro, y ya después se los dejo a mi esposa”, señaló Hugo, quien para ver a su hijo lo espera en el balcón hasta que sale al patio a jugar.

Hugo considera que la Ceda “tenía que haber tomado medidas más estrictas” y agregó que él nunca vio que pasaran a sanitizar su zona. “Sólo vi una vez que lavaron el piso de otro pasillo con una solución jabonosa”.

Desde el 26 de abril se reforzaron las restricciones de entrada a dos personas por auto, excluyendo mujeres embarazadas, niños pequeños y adultos mayores; se marcó la zona con letreros de alto riesgo de contagio, se instalaron 52 filtros sanitarios y, esta semana, “con médicos de la Jurisdicción médica de Iztapalapa se ha atendido a 180 personas, y se ha tomado muestras a 43 personas, y por recomendación médica, 49 personas fueron regresadas a casa para cumplir con la cuarentena”, informó la Ceda a Excélsior.

No te pierdas nuestras Galerías en Excélsior

 
LECQ