Panteones están en el olvido para este Día de muertos
En recorridos se observó falta de mantenimiento; estarán abiertos el 1 y el 2 de noviembre

CIUDAD DE MÉXICO.
Tumbas destrozadas, nichos saqueados, hierba crecida e incluso restos humanos entre las tumbas son el rostro actual de panteones en la Ciudad de México, a poco más de una semana de la llegada de la tradicional celebración de Ciudad de México.
Excélsior realizó varios recorridos por los panteones de San Nicolás Tolentino, San Lorenzo Tezonco, el de Dolores, Santa Cruz Acayucan, San Isidro y Xoco donde se observó, en su mayoría, que las instalaciones presentan falta de mantenimiento tras estar cerrados por la pandemia por covid-19.
En San Nicolás Tolentino, ubicado en avenida San Lorenzo, en Iztapalapa, las calles que unen los lotes no tienen letreros, al recorrer los andadores se observan tumbas destrozadas que se pierden entre la hierba crecida, capillas y nichos abiertos con restos de ropa, ataúdes desenterrados y huesos que parecen ser humanos.
“El panteón se encuentra en condiciones deplorables, no hay servicio de limpieza ni nada. Vengo porque a la lápida se le está metiendo el agua, pues está estrellada. Me entregan una nueva en 15 días, por eso pedí permiso para entrar a repararla, pero la encontré con ruinas”, señaló Pablo Evangelista quien acudió a visitar a su mamá y hermanos.
En el lote nueve, uno de los más lejanos, Rosa encontró la capilla donde descansan los restos de su madre entre hierbas, basura y animales. El abandono lo atribuye a la suspensión de trabajos por covid.
En San Lorenzo Tezonco, localizado en avenida Tláhuac, también en Iztapalapa, la maleza cubre sus calles tapando las tumbas bajo una capa de pasto y matas de ortiga. Aquí también se observan lápidas destruidas entre imágenes religiosas y concreto acomodado en montículos. Las cisternas lucen podridas.
Mientras tanto, en el Panteón Civil de Dolores, en avenida Constituyentes, en Miguel Hidalgo, se cobra 50 pesos por persona para entrar. La presencia de trabajadores es mínima y se documentó la existencia de ataúdes abandonados sobre las banquetas, aún con restos humanos.
En otro cementerio de la alcaldía, el Sanctorum, que está en el cruce de Calzada México-Tacuba e Ingenieros Militares, al límite con el Estado de México, trabajadores denuncian saqueos de tumbas y falta de personal.
“Somos cinco trabajadores para todo el panteón; había externos, pero por la pandemia se fueron porque no venía la gente a visitar a sus difuntos. Cuando estuvo totalmente cerrado se metían a robar, antes no estaba así, pero ahora todo está de cabeza”, dijo un trabajador quien se mantuvo en el anonimato.
En San Isidro, ubicado en la calzada con el mismo nombre, en Azcapotzalco, las imágenes son similares: calles con hundimientos, hierba crecida, lápidas sucias, algunas ya destruidas y otras con una construcción suspendida.
En la misma alcaldía, el camposanto de Santa Cruz Acayucan, ubicado en Nextengo 149, muestra menos deterioro. Aun así es posible ver hierba crecida y lápidas descuadradas o destruidas. Aquellas que se observan en buen estado son las más nuevas; algunos deudos acuden a limpiarlas.
El panteón de Xoco parece otra historia, pues sus calles y lápidas muestran orden y limpieza, incluso, se pueden ver los colores vivos de flores recién colocadas.
El jueves pasado, la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, indicó que los cementerios estarán abiertos el 1 y 2 de noviembre para conmemorar el Día de Muertos ya que se pasó al semáforo verde.