Ámsterdam 25 arrastraba daños desde sismo del 85
Vecinos del edificio, cuya fachada colapsó, con saldo de una mujer muerta, aseguran que el dueño rentaba a pesar de saber las condiciones de riesgo

CIUDAD DE MÉXICO.
Juan Pablo Salazar Pérez admite que los tres departamentos de la parte frontal del edificio de Ámsterdam 25, colonia Condesa, quedaron dañados tras los sismos de 1985, cuando el edificio contiguo colapsó y se recargó en la construcción.
A pesar de esto, en 2014 Juan Pablo se mudó al inmueble y lo remodeló para luego rentar los departamentos por entre 8 y 12 mil pesos al mes.
El arquitecto Salvador de Maria y Campos explicó que el inmueble tiene valor artístico, pero fue invadido en 2002 y abandonado tras un temblor ocurrido en marzo de 2012.
Álvaro Mejer Caso, dueño de Habitar Bienes Raíces y experto en la Condesa, consideró que en Ámsterdam 25 hubo omisión por parte del supuesto dueño, ya que el edificio presentaba daños severos evidentes. También señaló a autoridades por permitir que se remodelara y fuera habitado.
“Entré al edificio una semana antes del sismo del pasado 19 de septiembre y Pablo me enseñó que lo remodeló. Le pregunté por la estructura y me dijo que estaba perfecta. Cuando uno hace una remodelación pequeña en su casa te caen de inmediato los inspectores; hay que preguntarnos cuándo fueron a verlo, o quizás no fueron a verlo, o que fue lo que pasó”, cuestionó.
La ficha de la propiedad, emitida por la Dirección de Arquitectura y Conservación del Patrimonio Artístico Inmueble del INBA, advierte que fue construida en 1930. De estilo Art Decó, su uso de suelo original la cataloga como habitacional, pero actualmente la marca como desocupado/abandonado. Advierte que su estado actual es malo y sin mantenimiento.
“Presenta daño estructural y derrumbe de losas, así como grietas y desprendimiento de recubrimientos, protección civil colocó cintas de precaución”, indica. La catalogación data del 7 de abril de 2003.
Juan Pablo aseguró que el edificio lo compró su abuelo, quien lo heredó a su mamá. Sin embargo, testimonios recabados por Excélsior aseguran que en realidad la propiedad es de una de sus tías y el sólo lo administraba. Elena Camacho, dueña desde 1971 de una estética ubicada en la esquina con Huichapan, afirma que el inmueble permaneció cercado por años luego del terremoto de 1985.
“Por años estuvo abandonado y hace algunos llegó este joven; dijo que el edificio era de su mamá, que era una herencia. Comenzó a vivir ahí y poco a poco a rehabilitarlo.
“Cuando reabrió fui a ver porque estaba rentando y yo vivo muy lejos. El trato era que cada quien arreglaba su departamento a cambio de una renta razonable, pero se me hizo que estaba en muy malas condiciones, la renta era muy cara y decidí no rentar nada”, detalló.
Según Juan Pablo, él nunca puso los espacios en renta y los 16 departamentos existentes se rentaron porque la gente llegó a preguntar si podía ocuparlos aun sabiendo la condición del edificio.
No obstante, uno de sus inquilinos aseguró que desconocía el mal estado del inmueble o que hubiera riesgo de colapso. Jorge Ruiz rentaba a unas cuadras de Ámsterdam 25, pero por el precio se mudó ahí en diciembre de 2016.
“Corroboré que se trataba de un edificio viejo, pero a simple vista en buenas condiciones. No pienso tomar ninguna acción legal, finalmente sólo perdí cosas materiales y Pablo también perdió muchas cosas, pero es cierto que nunca me dijeron que el edificio podía estar en riesgo de colapsarse”, precisó.
Juan Pablo vivía en la parte que se cayó en el sismo del martes de la semana pasada. “Nunca pensé que se pudiera caer, nunca nadie dio la orden de que no era habitable”, dijo.
Una vecina del edificio contiguo, que también sufrió algunos daños, aseguró que Juan Pablo sabía que el inmueble no estaba en buenas condiciones e inclusive durante muchos años estuvo vacío.
Por el temblor de intensidad 7.1 se cayeron los tres departamentos que dan hacia la calle. Una persona murió en el hecho: María Ortiz Ramírez, de 57 años y originaria de la delegación Cuajimalpa. Trabajaba haciendo labores domésticas en el inmueble. La mujer subió a la parte alta del edificio a lavar ropa y no pudo salir a tiempo.
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