De basura a energía: Así la UAM transforma los residuos; éstas son las técnicas que aplica

Frente a las 12 mil 500 toneladas diarias de basura que genera la CDMX, la UAM impulsa alternativas científicas para dar valor a los residuos y evitar la contaminación.

Por: Jonás López

Investigadora analiza residuos orgánicos y materiales reciclables en un laboratorio, junto a un biodigestor y contenedores de separación de basura, representando proyectos de economía circular desarrollados por la UAM.
Académicos de la UAM desarrollan proyectos de reciclaje, biodigestión y aprovechamiento de residuos para transformar la basura en energía, biofertilizantes y nuevos materiales.Generada por IA

En la Ciudad de México se generan aproximadamente 12 mil 500 toneladas diarias de residuos sólidos, un desafío logístico y ambiental sin precedentes. Ante esta realidad, especialistas de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) han desarrollado innovadoras opciones científicas para el tratamiento de residuos sólidos urbanos, demostrando que lo que consideramos "basura" tiene un inmenso valor.

A través de proyectos que van desde biodigestores hasta el diseño sustentable, los académicos de la UAM, especialmente en sus unidades Cuajimalpa y Azcapotzalco, buscan sustituir materias primas convencionales y evitar que los desechos se conviertan en focos de contaminación.

Gran montaña de basura acumulada en un vertedero con aves volando alrededor, mostrando la crisis de residuos.
Estas montañas de desechos son el destino final de millones de toneladas de materiales que podrían transformarse en biogás o nuevos componentes.Cuartoscuro

Biodigestores: Transformando materia orgánica en energía

Una de las principales preocupaciones ambientales actuales es cómo producimos, consumimos y desechamos. Para contrarrestarlo, la Dra. Adela Irmene Ortiz López, del Departamento de Procesos y Tecnología (Unidad Cuajimalpa), lidera una iniciativa centrada en el uso de la biodigestión anaerobia.

¿En qué consiste? Es un proceso biotecnológico donde microorganismos degradan la materia orgánica en ausencia de oxígeno. Este sistema permite:

  • Generar biogás utilizable para calentar instalaciones.
  • Producir biofertilizantes de alta calidad para el sector agrícola.
  • Procesar eficazmente residuos complejos, como el estiércol porcino.
Bote de basura público color verde completamente desbordado con botellas de plástico, vasos y envolturas.
Los contenedores colapsados evidencian la urgencia de aplicar el ecodiseño desde la industria para reducir la dependencia de plásticos de un solo uso.Cuartoscuro

Entre profesores y alumnos han puesto en marcha un biodigestor para procesar estiércol porcino, cuyo gas puede emplearse para calentar instalaciones pecuarias y cuyo subproducto sirve como fertilizante.

El valor oculto de los residuos agroindustriales

El Dr. José Campos Terán no solo ha implementado un estricto programa de separación de plásticos (PET, envases de alta densidad y empaques flexibles) en la Unidad Cuajimalpa, sino que investiga el potencial de los desechos agroindustriales.

Mediante métodos físicos, químicos y biotecnológicos, su equipo recupera azúcares, fibras y compuestos bioactivos de diversos sobrantes.

Camión recolector de basura de la alcaldía Cuauhtémoc estacionado y saturado de bolsas de residuos sólidos.
El sistema de recolección enfrenta una saturación constante; alternativas científicas buscan aligerar esta carga procesando materia orgánica.Cuartoscuro

En el caso de las cáscaras de frutas, se trabaja en pretratamientos para liberar carbohidratos fermentables y compuestos antioxidantes presentes en cáscaras de naranja, mango, plátano y otras frutas, que pueden funcionar como sustrato para microorganismos capaces de producir compuestos útiles.

Con la piel de jitomate se estudia la recuperación de pigmentos naturales como licopeno y carotenoides, además de fibra dietética y antioxidantes con potencial aplicación en alimentos, cosmética y empaques biodegradables. 

A partir de sobrantes agroindustriales se investigan rutas para obtener ácidos biológicos utilizados en la industria alimentaria, como ácido propiónico y ácido succínico.

"Estos mecanismos biotecnológicos, posibilitan emplear restos de alimentos, materia natural residual o estiércoles para generar energía térmica, electricidad o insumos agrícolas”, señaló la UAM.

Pila de basura sin embolsar, plásticos y cartón abandonada en la vía pública, generando contaminación visual.
El abandono de residuos en las calles subraya la importancia de concientizar a la población sobre la reducción del consumo innecesario.Cuartoscuro

Ecodiseño y medición de la huella de carbono

El compromiso institucional va más allá del laboratorio. La Unidad Cuajimalpa realiza mediciones periódicas de su huella de carbono, evaluando sus emisiones por uso energético, operación y movilidad, con el objetivo claro de saber dónde están y cómo mejorar como organización.

Por su parte, en la Unidad Azcapotzalco, la Dra. Alethia Vázquez Morillas, subraya que la solución a largo plazo requiere repensar los productos desde su origen:

“No sólo se trata de reciclar, sino de diseñar mejor desde el inicio, pensando en todo el ciclo de vida de los materiales”, apuntó la académica, promoviendo el ecodiseño.

La UAM hace un llamado claro: separar subproductos, reducir consumos innecesarios, reutilizar componentes y concientizar sobre el destino final de la basura son prácticas fundamentales. Estas acciones no solo son escalables a nivel industrial, sino que deben integrarse en nuestros hogares, espacios laborales y comunidades enteras.

Hombre caminando junto a un remolque desbordado de bolsas de basura y plásticos reciclables en calles de CDMX.
Gran parte de los residuos generados diariamente son materiales reciclables, destacando la urgencia de mejorar los programas de separación desde el origen.Cuartoscuro