El Mundial en México ha sido un respiro a la tragedia que vivimos como país, no como un olvido de las crisis, más bien, al reconocer que es un lujo poder permitirnos la alegría en ese contexto. Esperemos que, a pesar de la derrota el día de ayer de la Selección Nacional contra Inglaterra, podamos seguir algo del jolgorio que representa un Mundial.
Es importante partir de recordar que México es un país muy “futbolero”, 64% de los mexicanos es aficionado al futbol, comparado con el resto del mundo que, en promedio, este porcentaje es de 51% (Nielsen, 2025). El Mundial no sólo se vive en el estadio, también en las calles y en las redes, en parte debido a los precios excesivos de los boletos. Por eso es interesante adentrarnos en las redes para buscar entender cómo se vive esta experiencia.
Para aquellos que ven el Mundial desde casa, ya no ocurre únicamente frente a la televisión. Existen varios estudios acerca de una segunda pantalla, los cuales muestran que gran parte de aficionados utiliza el teléfono móvil para comentar el partido, participar en grupos de WhatsApp, checar con redes sociales o reaccionar en tiempo real, convirtiendo el evento en una experiencia social virtual (Social Second Screen: WhatsApp and Watching the World Cup, Weiman et al). Es muy común encontrar a personas reunidas viendo partidos y, a la vez, comentarlo con todos aquellos que no se reunieron. Así, la mente (que no la persona física) se encuentra en cinco reuniones simultáneamente, en un curioso multiverso. Incluso, se puede pensar que se vio el partido juntos porque se estuvieron comentando las jugadas y los errores. Aún es pronto para saber si esto tendrá un efecto en cómo se llevan las relaciones celebratorias actualmente, pero se puede pensar que hay algo de sentirse muy conectados emocionalmente y, a la vez, permanecer aislados en lo físico.
¿Qué tipo de mensajes es interesante hasta el momento leer en las redes?
En cuanto a las redes sociales, los mexicanos prefieren ver el Mundial en TikTok, pero no tanto las jugadas o el canal oficial, sino las experiencias y emociones de otros aficionados. De esta manera, muchos participaron de la Fiesta del Ángel en CDMX o de la Minerva en Guadalajara o la Macroplaza en Monterrey, al recibir imágenes en directo. Así, estos videos van contagiando la emoción que crece positivamente, lo que genera un sentimiento de algarabía y optimismo, a la par. A partir del la tragedia de la última celebración en el Ángel, todos esperamos más mesura, porque el Mundial merece conservar la alegría que ha generado en una nación que le habían hecho creer que estaba rota y dividida.
El “¿Y si sí?” se convirtió en el mantra nacional, no surgió de una institución o de una propaganda o es un eslogan comercial, eso es lo interesante, es una frase atribuida a Efraín Juárez, en la Liguilla MX, la cual pronunció en un video de TikTok en el que se presentaba la lista de convocados con música de Juan Gabriel. Pasó de porra local a himno mundialista global en días. Este fenómeno no habla de una soberbia o superioridad, sino de la posibilidad de algo que no es evidente ni esperado, sino de dejarse sorprender porque se va alimentando la esperanza, partido por partido.
Ofenderse porque unas personas le van a un equipo es otro fenómeno destacable. En redes sociales pareciera que los usuarios se declaran ofendidos de que no sean partidarios de sus equipos. Como si no se pudiera tener favoritos. Tener favoritos propios pareciera que es ir en contra y eso estaría mal recibido. Este es un fenómeno importante de revisar, porque el problema no es tener favoritos; es haber olvidado que es posible discrepar sin convertir la diferencia en una ofensa.
Por último, si bien se han encontrado muchos comentarios negativos, como suele suceder cuando un equipo pierde, cabe señalar que del enfrentamiento entre ecuatorianos y mexicanos también surgieron mensajes conciliadores, lo cual indica que hay autocorrección comunitaria. Es el caso de una parte de la comunidad digital mexicana, en particular influencers con millones de seguidores quienes publicaron mensajes de disculpa hacia la afición ecuatoriana, acción que les valió una acumulación de miles de reacciones de ambos países. Asimismo, también varios ecuatorianos han expresado que no se puede denostar a toda una nación por una serie de desaires de parte de algunos mexicanos. Lo clave de este fenómeno de autocorrección horizontal es que tampoco requirió de ninguna intervención institucional, no son X o Facebook revisando las cuentas, y esto sugiere la existencia de normas sociales digitales emergentes sobre los límites de la celebración deportiva.
Así que cuando pasa el futbol, pasa mucho más que el futbol, parece que nos da la oportunidad de ver otros fenómenos que atraviesan nuestra propia mexicanidad y también la humanidad, es importante seguir formando parte del fenómeno y la algarabía.
