Procesan a acusados de defraudar con exámenes de ingreso a la UNAM
La defensa solicitó modificar la prisión preventiva, petición que fue aceptada por el Ministerio Público; no obstante, juez decidió mantenerla

Un juez de control vinculó a proceso a Edgar “N” y David “N”, señalados por su probable participación en un esquema mediante el cual presuntamente cobraban dinero a aspirantes para responder en su lugar los exámenes en línea de ingreso a licenciatura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Durante la audiencia, el juzgador determinó reclasificar la fracción del delito imputado que es fraude. También fijó un plazo de cinco meses para la investigación complementaria y mantuvo la medida cautelar de prisión preventiva justificada.
Al salir de la audiencia, Sergio Bravo, abogado defensor de Edgar “N”, sostuvo que el Ministerio Público había acusado inicialmente a su cliente por la fracción quinta del artículo 230, pero que durante la audiencia el juez determinó reclasificar los hechos a la fracción primera.
La fracción primera del artículo 230 establece una sanción con una multa de 25 a 75 días multa; por lo tanto, al no existir una pena de prisión, inmediatamente tiene que obtener su libertad”, afirmó.
De acuerdo con el abogado, la defensa solicitó modificar la medida cautelar, petición que, dijo, habría sido aceptada por el Ministerio Público; no obstante, aseguró que el juez decidió mantener la prisión preventiva.

Bravo calificó la determinación como inusual y aseguró que, desde su perspectiva, se está manteniendo en prisión a una persona por una conducta que no ameritaría esa medida cautelar.
También afirmó que existe la posibilidad de que la actuación del juez responda a una instrucción de una autoridad superior.
“Me queda claro que sí”, respondió al ser cuestionado sobre si consideraba que había existido alguna línea desde una instancia superior.
Aunque inicialmente se planteó la posibilidad de recurrir la resolución mediante un amparo, la defensa explicó que buscará primero solicitar nuevamente el cambio de medida cautelar ante el propio tribunal.
Vamos a solicitar el cambio de medida cautelar el mismo lunes para que el juez recapacite y diga: en efecto, este delito no merece pena de prisión y les dé libertad”, señaló Bravo.
El abogado defensor de David “N”, Jorge Adrián Galindo Ramírez, coincidió con los argumentos y sostuvo que la conducta atribuida a sus clientes sería, desde su perspectiva, atípica.

Explicó que uno de los elementos del fraude es el engaño, por lo que cuestionó que en este caso el supuesto engaño haya sido dirigido contra un sistema informático y no directamente contra una persona.
Para nosotros la conducta que les atribuyen es atípica porque no hay un engaño, no engañaron al sistema”, manifestó.
Ambos defensores consideraron que sus clientes quedaron “devastados” al conocer que, pese a la reclasificación del delito, el juez decidió mantenerlos en prisión preventiva.
Respecto a las academias relacionadas con los imputados, los abogados señalaron que apenas recibieron las actas correspondientes a los cateos realizados por las autoridades y que todavía no habían terminado de revisarlas.
De acuerdo con su versión, los inmuebles no tendrían sellos de aseguramiento y las autoridades únicamente habrían retirado equipos de cómputo, libros y otros objetos relacionados con las actividades de las academias.
La investigación identificada como CI-FIAE/UAT-CU/UI-1 S/D/00065/06-2026 establece que los hechos investigados habrían ocurrido durante mayo y junio de 2026, periodo en el que Edgar “N” y David “N” presuntamente utilizaban instalaciones y equipos de cómputo de la academia “Más Preparación”, de la que eran operadores.
Durante la entrevista también se cuestionó a los abogados sobre versiones difundidas recientemente acerca de presuntos casos de acoso y abuso sexual relacionados con Edgar “N”.
Sergio Bravo aseguró que una de las personas que realizó dichos señalamientos sería la exesposa de su cliente, sostuvo que ambos tuvieron una relación personal que terminó en divorcio.
El defensor calificó esas acusaciones como un intento de “golpeteo” para perjudicar aún más a su cliente.