Mundial y Marcha del Orgullo pondrán a prueba convivencia en CDMX

La ciudad podría presenciar escenas inéditas de convivencia entre grupos que habitualmente no coinciden en los mismos espacios

La reflexión cobra relevancia en un momento en que los grandes eventos deportivos suelen convertirse en escaparates para demandas sociales
La reflexión cobra relevancia en un momento en que los grandes eventos deportivos suelen convertirse en escaparates para demandas socialesFotos: Cuartoscuro

La llegada de miles de aficionados por la Copa del Mundo coincidirá con una de las movilizaciones más multitudinarias de la capital. Para expertos, el desafío no será evitar las tensiones, sino impedir que se conviertan en violencia o discriminación.

Dos de las expresiones colectivas más visibles del espacio público coincidirán este fin de semana en la Ciudad de México: la celebración mundialista y la Marcha del Orgullo LGBTTTIQ+.

Miles de aficionados, nacionales y extranjeros, ocuparán las calles al mismo tiempo que una de las movilizaciones más numerosas y coloridas del país avanzará por las principales avenidas de la capital.

Termina junio, pero el Orgullo LGBT+ es respetar, amar y resistir todo el año. Foto: Cuartoscuro.

Especialistas en género y comunicación consideran que el verdadero reto no consiste en evitar las tensiones que inevitablemente surgirán, sino en impedir que esas diferencias deriven en violencia.

La fricción es parte natural de cualquier sociedad democrática”, explicó Edwin Culp, académico de la Universidad Iberoamericana.

Marchas no deben terminar en violencia 

A su juicio, las marchas generan incomodidades porque alteran temporalmente la dinámica cotidiana de la ciudad, pero eso no significa que deban entenderse como amenazas.

No hay que ser ingenuos, las marchas siempre producen fricciones porque interrumpen la circulación cotidiana para visibilizar una causa. La pregunta no es si habrá fricciones, sino cómo evitar que se conviertan en violencia o en nuevas formas de discriminación”, señaló.

La coincidencia ocurre en un contexto particular: la Copa del Mundo ha transformado diversos espacios urbanos en puntos de encuentro para visitantes de distintas nacionalidades, mientras que la Marcha del Orgullo reúne cada año a cientos de miles de personas para celebrar la diversidad sexual y exigir el respeto de sus derechos.

CIUDAD DE MÉXICO, 19JUNIO2026.- Aficionados de Estados Unidos y Australia celebran y disfrutan el ambiente en el FIFA Fan Festival instalado en el Zócalo capitalino, donde se congregaron para seguir la transmisión del encuentro entre ambas selecciones durante la Copa Mundial de la FIFA 2026.FOTO: ESTRELLA JOSENTO/CUARTOSCURO.COM
Foto: Estrella Josento | Cuartoscuro 

Para Culp, ambos eventos comparten algo más de lo que suele reconocerse: son expresiones profundamente populares que utilizan el espacio público para construir identidad colectiva.

Terminar con expresiones homofóbicas 

Por ello considera que, más allá de las preocupaciones por posibles incidentes, la ciudad podría presenciar escenas inéditas de convivencia entre grupos que habitualmente no coinciden en los mismos espacios.

Lo interesante será observar qué ocurre cuando personas que llegaron a celebrar el futbol se encuentren con una movilización que celebra la diversidad. Ahí pueden surgir imágenes, conversaciones y formas de convivencia que nadie había previsto”, sostuvo.

El Zócalo capitalino volvió a convertirse en el principal punto de reunión de los aficionados, con un aforo de más de 55 mil personas
Foto: Especial

El académico también ve en esta coincidencia una oportunidad para discutir una de las deudas históricas del futbol: la persistencia de expresiones homofóbicas y modelos tradicionales de masculinidad que durante décadas dominaron la cultura futbolística.

Aunque reconoce avances en materia de inclusión, considera que todavía existen prácticas discriminatorias que limitan la participación plena de las personas LGBT+ dentro de los espacios deportivos.

Las personas LGBT+, las mujeres y muchas otras comunidades también son aficionadas. También viven el futbol y forman parte de esa cultura popular”, afirmó.

La reflexión cobra relevancia en un momento en que los grandes eventos deportivos suelen convertirse en escaparates para demandas sociales, que trascienden el ámbito deportivo.