Drenaje profundo del Valle de México requiere mantenimiento: Especialistas
La sobreexplotación del acuífero acelera el hundimiento del Valle de México, reduce la capacidad del drenaje y obliga a adaptarlo continuamente.

El drenaje profundo del Valle de México tiene más de cinco décadas de operación en condiciones extremas, sometido cada año a la presión de grandes volúmenes de agua, aunque esta situación ha puesto a prueba los límites del sistema con resultados muy positivos, también obliga a reflexionar sobre la resiliencia de la infraestructura y la urgencia de planear su mantenimiento, consideró Jesús Campos López, presidente del XLI Consejo Directivo del Colegio de Ingenieros Civiles de México (CICM).
Durante la conferencia “Pasado, Presente y Futuro del Drenaje Profundo del Valle de México”, destacó el efecto de los hundimientos del suelo y su influencia en la operación del drenaje.
“Un factor de llamar la atención en el desempeño del drenaje son los hundimientos del Valle de México. La compactación de las arcillas lacustres, aceleradas por la sobreexplotación del acuífero, ha reducido de forma sostenida los gradientes hidráulicos del sistema, disminuyendo su capacidad de conducción original y exigiendo una adaptación permanente en su operación”, explicó a través de un comunicado.
El presidente del CICM agregó que, en una megalópolis que importa el 30 por ciento de su agua desde las cuencas externas y que al mismo tiempo desaloja hacia el exterior grandes volúmenes de agua, la recirculación local de este recurso representa una oportunidad estratégica que el nuevo modelo de gestión tiene que incorporar.
La lluvia de la noche del 28 y madrugada del 29 de junio arrojó unos 70 millones de metros cúbicos al sistema de drenaje, lo que es equivalente a verter el contenido de 39 veces la capacidad del Estadios Azteca.
Al tratarse de una cuenca sin salida natural del agua, la del Valle de México utiliza el sistema de Drenaje Profundo del Valle de México que tiene cuatro salidas: el Túnel Emisor Poniente, el Túnel Emisor Oriente, el Túnel Emisor Central y el Gran Canal.
Cada año, la Comisión Nacional del Agua realiza desazolves en los ríos y sus puntos más críticos y este año tuvo una inversión de 312 millones de pesos para desazolve que rondará los 750 mil metros cúbicos en 68. 4 kilómetros.
Roberto González Ramírez, representante oficial en México de la Asociación Internacional de Túneles y Uso de los Espacios Subterráneos, alertó que, a pesar de la infraestructura siguen las inundaciones, principalmente en la zona oriente del valle de México.
“Por lo que es necesario continuar con la inversión en obras, como el Dren General del Valle, el cual es prácticamente la continuación del Río de La Compañía, de 30 kilómetros de longitud, con diámetros de entre 5 y 7 metros del túnel; así como concluir el túnel Chimalhuacán II”, acotó a través del comunicado.
Andrés Moreno y Fernández, vicepresidente Técnico y de Desarrollo de la Ingeniería del CICM, advirtió que el principal desafío del drenaje profundo es la falta de mantenimiento e inversión y propuso la inspección integral de los túneles e interceptores, muchos de los cuales no han sido revisados desde su construcción, la reactivación de un consejo técnico interinstitucional, la construcción del Túnel del Dren General del Valle.
Luis Salazar Zúñiga, ex presidente del CICM, consideró que el mayor reto actual es garantizar la conservación del drenaje profundo mediante inspecciones y mantenimiento periódicos, ya que la revisión realizada en 2007 reveló deterioros importantes en algunos interceptores.