Ochoa y la evolución del puesto

La evolución del juego y algunos cambios en el re­glamento, principalmente el introducido en 1992, cuando se prohibió a los porteros utilizar las ma­nos ante la cesión con el pie de un compañero, han obligado a los arqueros a incorporar nuevas capacidades para estar a ...

La evolución del juego y algunos cambios en el re­glamento, principalmente el introducido en 1992, cuando se prohibió a los porteros utilizar las ma­nos ante la cesión con el pie de un compañero, han obligado a los arqueros a incorporar nuevas capacidades para estar a la altura de las exigencias de la alta competencia.

Amadeo Carrizo, Hugo Gatti, Jorge Campos y René Higuita, en su tiempo, fueron tildados de excéntricos, pero en realidad se adelantaron a su tiempo al ser capaces de percibir hacia dón­de evolucionaría el futbol en un futuro en el que ya estamos fluyendo. Estos próceres de la porte­ría marcaron el camino a muchos porteros que no sólo han tenido que aprender a golpear la pelota y utilizar los pies como un jugador de campo, sino que además se han visto obligados a profundizar en el conocimiento del juego.

El “huracán Guardiola” tampoco les fue indi­ferente. La influencia de Pep en el juego es trans­versal a todos los estilos. Hasta los equipos que apuestan por el juego directo ahora acercan los centrales a la portería con el objetivo de atraer oponentes que estiren el rival y se generen espa­cios con ventaja para futbolistas alejados. Sin la participación de los arqueros sería imposible pro­vocar las superioridades que se necesitan en el inicio de la construcción independientemente a la filosofía futbolística de cada entrenador.

Antaño, el portero solía ser un ente autártico, aislado del resto de los compañeros. Ya no. Además del papel preponderante en el inicio del juego que vimos anteriormente, su posicionamiento, sobre todo en aquellos equipos que achican espacios hacia adelante, debe estar directamente relacio­nado con el lugar de la pelota y la colocación de todo el conjunto.

Esta evolución de la posición la representa muy bien Memo Ochoa. A su agilidad y reflejos de siempre, le ha incorporado un gran entendi­miento del juego y una destreza con los pies que antes carecía. Si bien todavía tiene espacio para mejorar la precisión en los pases largos, ofrece muchas garantías para dar continuidad y superio­ridad en la salida.

Su mejora en la lectura de juego le posibilita generar constantemente opciones de pase y en de­fensa posicionarse casi como un líbero para saltar, en caso de necesidad, acortar la jugada y anticipar el balón a espaldas de los centrales, tras pase del rival. Siempre se destacó de Memo su excelencia bajo los palos. Hoy podemos decir que Ochoa es un arquero moderno que otorga garantías en todas las facetas del juego.

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