Liguilla y Fernando Hierro
El problema es la escasa cantidad de jugadores élite de fuerzas básicas. No recuerdo otro equipo que ya habiendo sido el mejor del torneo regular haya reforzado de forma tan contundente su candidatura al título en cuartos de final como lo acaba de hacer el América. ...
-El problema es la escasa cantidad de jugadores élite de fuerzas básicas.
No recuerdo otro equipo que ya habiendo sido el mejor del torneo regular haya reforzado de forma tan contundente su candidatura al título en cuartos de final como lo acaba de hacer el América. Meten miedo los de Fernando Ortiz, pero no me atrevería a descartar a un Toluca que esporádicamente muestra argumentos para complicar a cualquiera.
El Rayados que eliminó Cruz Azul fue una muestra de sus atributos en las 17 jornadas; dinamita en el área rival y seguridad en la propia. Luis Chávez y Erick Sánchez llevan con maestría las riendas de un Pachuca que Almada ya condujo a las puertas del título el torneo pasado. Tienen en el buen funcionamiento su mayor virtud. Ambas series están abiertas.
Con el torneo por definirse Chivas anunció la llegada de Fernando Hierro. La decisión acarreó criticas furiosas, pero pocos indignados por la falta de conciencia en el entorno del fútbol local sobre la necesidad de profesionalización. El interés por señalar la decisión de Amaury Vergara le nubló a muchos el juicio para reflexionar sobre las causas de por qué Chivas recurre al exmadridista.
El problema no es la llegada de Hierro, sino que cada vez que queda vacante un lugar estratégico en la Liga MX no hay diez personas en el medio con la capacitación idónea para hacerse con el puesto. Fernando no es un improvisado; cuenta con experiencia en la dirección deportiva de la Selección Española y un buen paso por el Málaga. Su suerte estará marcada por su capacidad de adaptación.
El problema no es Martino, sino lo que quedará de manifiesto cuando se aleje después del mundial; no surgen a bote pronto cinco nombres de entrenadores con el consenso para reemplazarlo.
El problema no es el número de plazas de extranjeros, sino la escasa cantidad de jugadores élite que se forman en nuestras fuerzas básicas.
Se hacen grandes esfuerzos por mejorar los ingresos de la Liga MX, pero se da poca importancia a la única forma consistente de conseguirlo; subir el nivel de juego y la calidad de los jugadores.
Mientras no entendamos la necesidad de una política transversal de profesionalización y dejemos esta necesidad estratégica a merced de iniciativas individuales de algunos de los clubes, no pasará mucho tiempo para que los números empiecen a no a cerrar; la competencia por la atención del público es brutal a nivel global y todavía más complicada en México por la influencia de los deportes americanos.
Sin el diagnóstico adecuado, difícilmente le atinaremos al tratamiento correcto.
