Entre mexicanos...
Fue oficialmente el 18 de abril de 1970 cuando dos peleadores mexicanos se vieron frente a frente dentro de un cuadrilátero para disputar una corona mundial en el boxeo profesional. Rubén Olivares y Chucho Castillo se enfrentaron en esa fecha, en juego la faja gallo CMB y ...
Fue oficialmente el 18 de abril de 1970 cuando dos peleadores mexicanos se vieron frente a frente dentro de un cuadrilátero para disputar una corona mundial en el boxeo profesional. Rubén Olivares y Chucho Castillo se enfrentaron en esa fecha, en juego la faja gallo CMB y AMB que el Púas había ganado al australiano Lionel Rose un año antes, ese primer compromiso lo ganó Rubén por decisión en 15 asaltos. Luego, el 16 de octubre de ese mismo año, la revancha, ganó Chucho por nocaut técnico debido a una terrible cortada en el párpado izquierdo del de Bondojito. Los cinturones cambiaron de manos. Pero el 2 de abril de 1971 vino la tercera versión, ganó Rubén en dura decisión de 15 vueltas. Inauguraron, por decirlo de alguna manera, lo que por décadas se ha ganado el reconocimiento mundial por aquello de PARA QUE LA CUÑA APRIETE...
Cuando Julio César Chávez padre se coronó por primera vez monarca universal, el 13 de septiembre de 1984, lo tuvo que hacer a sangre y fuego, pues le salió un valiente de la otra esquina: Mario Azabache Martínez, duelo sangriento que concluyó en el octavo giro con la detención técnica, pero el público asistente al Olimpic Auditorium de Los Ángeles deliró esa noche por la entrega de ambos. El 29 de febrero de 1988, una carrera brillante e histórica del boxeo nacional concluyó. Carlos Cañas Zárate perdió por nocaut técnico en el episodio 10 el título mundial supergallo CMB contra un joven exolímpico: Daniel Zaragoza. Carlos anuncia por ello su retiro de los encordados. La historia nos recuerda que nueve años después, Daniel fue derrotado por nocaut en 11 asaltos por otro joven en ascenso, Érik Morales, para quitarle el título supergallo CMB y obligarlo a colgar los guantes. Entre los años 2000 y 2004 el mismo Érik Morales y Marco Antonio Barrera se encargaron de una trilogía inolvidable. Empezaron en supergallo, luego pluma, concluyendo en superpluma. Dos para Marco Antonio y una para Érik.
Probablemente una de las combinaciones que nos dejaron más huella han sido las cuatro peleas que sostuvieron Rafael Márquez e Israel Vázquez. Fueron esos duelos intensos, llenos de calidad técnica, pero de golpeo demoledor, tanto así que de plano para Vázquez fue el final de su carrera y la de Rafael, pues duró seis peleas más y luego el adiós debido al daño que se causaron en esas terribles confrontaciones.
Ahora toca el turno a Jhonny González y Jorge Arce. Carreras que cada uno se ha encargado de cultivar y engrandecer a su manera, mediante formas muy distintas una de otra por cierto, pero que han ganado en reconocimiento. Jhonny dejó a todos con la boca abierta con el nocaut en el primer episodio contra Abner Mares en agosto del año pasado. Jorge Arce luce orgulloso sus cinco cetros mundiales en distinta división. El primero es reservado, pero con un buen y efectivo golpeo. El mochiteco es extrovertido, parlanchín. Para Jhonny es compromiso ganar y lucir ante un veterano. Para Jorge es su último tren, si no puede tomarlo el retiro es lo más aconsejable. Pero es de llamar la atención la forma en la que puede definirse el combate, mientras que uno es reconocido por su capacidad para concluir rápido, el otro jura que en su tierra solo habrá un ganador y será él. Disfrutémosla…
