Valiosa herramienta

Después de haber tenido la inmensa felicidad de presenciar este principio de semana el torneo del PGA Tour que se desarrolla en Los Cabos, Baja California Sur, y seguir aún paladeándome ese extraordinario evento deportivo, del que les comentaba en mi anterior ...

Después de haber tenido la inmensa felicidad de presenciar este principio de semana el torneo del PGA Tour que se desarrolla en Los Cabos, Baja California Sur, y seguir aún paladeándome ese extraordinario evento deportivo, del que les comentaba en mi anterior colaboración, tuve el gusto de viajar a Monterrey, Nuevo León, para estar presente en el torneo de la Gira Imagen de golf, presentada por Lincoln, en el gran campo del Terralta Country Club, una gran ocasión para concluir la última etapa del presente año, quedando pendiente sólo la gran final que habrá de desarrollarse en el gran campo, el Camaleón de Mayakoba, un paraíso del golf, en un lugar también así: el paraíso, con sus hoteles de máxima categoría.

Entre tantos vuelos y grandes amigos, tuve el tiempo de recapacitar en la sinergia que existe entre el deporte y los mexicanos que quieren generar un mejor país para nuestra descendencia; me explico: casi todos los que están involucrados en el deporte, son personas, que, por esa cualidad, son gente que hace el bien, son individuos de valores, promotores de cosas buenas para su entorno y la sociedad en general. Lo digo porque son ya muchos años de viajar por todo el país, conocer y poder tener cercanía con deportistas élite, deportistas aficionados, deportistas de pasatiempo y, en casi todos los casos, en una inmensa mayoría, reúnen esos atributos. La conclusión es sencilla, el deporte es sinónimo de buenas personas en un elevado porcentaje, de cosas positivas, y hoy, ante la realidad que vivimos de una terrible descomposición social, no tengo la menor duda que se debe utilizar con mayor intensidad a esta maravillosa herramienta del deporte para revertir un proceso muy desafortunado en inmensas regiones de México.

Dicen los políticos que hay que ir a las causas, que hay que revertirlas, que con las armas sólo se llega a muertes y no se logra cambiar el mal de raíz. No cabe duda que tienen razón, hay que ir al fondo, donde, para cambiar, se hace imprescindible la educación, y dentro de ello, el inculcar los valores que el deporte transmite a quienes se acercan a él, lo malo es que todo se queda en palabrería, pues en los hechos el deporte, desde el gobierno, en tiempos recientes, cada vez recibe menos recursos, con serios señalamientos de corrupción de los que están en los escritorios, y no pasa nada.

Si en serio se quiere combatir desde la raíz la escalofriante descomposición social, los gobernantes deben destinar mayor cantidad de recursos públicos al deporte, generar vehículos de estímulos fiscales para motivar a la iniciativa privada a invertir más recursos para apoyarlo en todos sus niveles. También buena falta que hace que los gobernantes revisen a quienes han designado para ocupar cargos en el deporte, pues lamentablemente pareciera que estamos frente a un nido de ratas, pero no pasa nada.

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