Relevo
Vaya tristeza, se derrumbó la figura de una gran triunfadora.Estamos a una semana del cambio del Ejecutivo en nuestro país, y con ese cambio, seremos testigos del final de la peor gestión en la historia del organismo gubernamental del deporte, la denominada Conade, a ...
- Vaya tristeza, se derrumbó la figura de una gran triunfadora.
Estamos a una semana del cambio del Ejecutivo en nuestro país, y con ese cambio, seremos testigos del final de la peor gestión en la historia del organismo gubernamental del deporte, la denominada Conade, a cargo de la señora que se unta lo que le da su ingada gana, y que ha sido el artífice de un verdadero desastre y caos en la conducción del deporte desde el gobierno federal.
Afortunadamente, la señora Ana Guevara saldrá en una semana, aún con cuentas pendientes con los organismos de control del propio gobierno, por malos manejos, pero también con la soberbia e incompetencia a tope.
Ha sido una ruina su gestión, situación que veremos reflejada en pésimos resultados que se recrudecerán en el tiempo por venir. Seguramente que las tepocatas, alimañas y las víboras panteoneras seguirán saliendo de los cajones de esa institución, que, para desgracia de su sucesor, Rommel Pacheco, estará en una situación muy complicada.
Puedo afirmar que conocí a Ana Guevara mucho antes de sus inmensos logros deportivos, allá en Hermosillo, donde comenzó a asombrar a nivel juvenil, la entrevisté siendo aún una adolescente llena de ilusiones, después, en Sídney 2000 le hice una larga entrevista después de su increíble logro de llegar a la final de esa competencia, no podía estar más orgulloso de su inmensa actuación tratando de emular a la histórica velocista australiana, Kathy Freeman, ya ni hablar de su triunfo en el marco del Campeonato Mundial de Atletismo en París 2003, en el mismo estadio de Saint Dennis, donde se proclamó como la campeona de los 400 metros, una alegría absoluta, misma que transmití desde el lugar de los hechos en vivo, gracias a las gestiones del querido Diego Argüelles, que logró para Imagen Radio la adquisición de los derechos de transmisión, resultó algo memorable y quizá mi narración más rápida y emocionada de la historia, para informar segundo a segundo a todo el país, de dicha maravilla.
Vaya que la idolatraba.
Jamás imaginé que al paso de los años se convirtiera en la sátrapa directiva a cargo del deporte gubernamental, hubiese apostado, por lo que declaraba cuando deportista, que sería una magnifica gestión, vaya decepción, vaya tristeza, se derrumbó la figura de una gran triunfadora para convertirse en una déspota tirana.
Felizmente se va en una semana, ojalá que se vaya muy lejos, de ser posible al rancho de su patrón, que es lo menos que merece, y ojalá también, que su sucesor provoque que se le llame a cuentas, aunque lamentablemente, lo dudo.
Vete y nunca más vuelvas a perjudicar al deporte, Ana Guevara.
