Los Zarazúa
Renata Zarazúa continúa, al más alto nivel del tenis femenil, la tradición familiar.
Hace cosa de cuatro meses tuve el gran gusto de recibir el libro que los descendientes del querido Chente Zarazúa me hicieron llegar, es un texto que escribieron para homenajear a su padre y abuelo, en esa ocasión me permití escribir en este espacio un sentido homenaje para el gran tenista y mejor persona; lamentablemente, el pasado viernes falleció una de las glorias del tenis mexicano.
El gran Chente, y sus hermanos, formaron una gran familia que siempre estuvo en el deporte blanco; cosas del destino, el mismo día de su fallecimiento, su sobrina nieta, Renata, es ahora la que continúa, al más alto nivel del tenis femenil, la tradición familiar de destacar con la raqueta en la mano, y en lo que ha sido un día histórico para ella, logró homenajear a su tío abuelo con una brillante actuación en el marco de la Billy Jean King Cup, el equivalente femenil de la Copa Davis.
El equipo femenil de tenis que encabeza Renata ha logrado derrotar en el primer cotejo a Dinamarca dos a uno, y como artífice del triunfo, la representante de la dinastía Zarazúa ganó su partido de singles, a pesar de haber perdido el primer set y, de la mano de Gugu Olmos, sellaron el triunfo en el partido de dobles. Este día enfrentarán a Canadá para buscar su ascenso a lo más alto de la Billy Jean King Cup, lo que sería, sin duda, un logro inmenso.
La noche del viernes pasado amablemente José Luis Zarazúa, padre de Renata y sobrino del ahora añorado Chente, me escribía para informarme del fallecimiento de su tío, un hombre que hizo de la amistad y el éxito deportivo una forma de vida. Sigo pensando que no hay coincidencias, pues no pudo haber un mejor homenaje para el tío abuelo de Renata que un par de triunfos en esa misma fecha.
Aprovecho también esta colaboración para felicitar al gran promotor del tenis que es el querido Hernán Garza, que en sus maravillosas instalaciones del estadio GNP Seguros en el desarrollo Sonoma, en Monterrey, Nuevo León, ha aportado un escenario de primer mundo, y ya ni hablar de su gran capacidad de tratar a las tenistas como si fueran de su familia. Hernán es uno de esos héroes anónimos del deporte, pues su pasión y cariño, en especial para el tenis, ha sido un motor para generar grandes eventos, tal como ahora sucede en la Billy Jean King Cup. Recibe con estas líneas mi querido y admirado amigo Hernán, un sincero homenaje por todo lo que siempre logras para el deporte.
Falta la cereza del pastel, que sería un triunfo este día de las nuestras para llegar a lo más alto del tenis femenil.
Ojalá.
