Eternos

Escribo esta colaboración mientras que Rafael Nadal enfrenta el difícil escollo de derrotar al suizo Stan Wawrinka, en el marco del Masters 1000 de Toronto, sin duda un espectáculo tenístico de altísimo nivel. De inmediato surgen las interrogantes en torno a la ...

Escribo esta colaboración mientras que Rafael Nadal enfrenta el difícil escollo de derrotar al suizo Stan Wawrinka, en el marco del Masters 1000 de Toronto, sin duda un espectáculo tenístico de altísimo nivel. De inmediato surgen las interrogantes en torno a la longevidad de Nadal, quien a sus 32 años ya es todo un veterano para el deporte blanco, cuestión que ante los 37 que acaba de cumplir su majestad, Roger Federer, parecen augurar aún un largo porvenir en su carrera.

Me parece casi imposible encontrar en el futuro a otro tenista que logre prolongar su carrera en el más alto nivel competitivo durante tanto tiempo como Federer. Si Roger, el Grande, es capaz de ganar un título de Grand Slam a su actual edad, estaría ratificando su calidad como el mejor de la historia. Probablemente algunos de ustedes no estén de acuerdo con esta afirmación, sin embargo, me parece imposible que exista algún parangón ante este hecho inaudito en el futuro.

Ya son varias ocasiones, amigos aficionados al deporte, que les recomiendo no perder la oportunidad de seguir las participaciones de estos monstruos del tenis: Federer, Nadal, Djokovic, Murray, si es que este último logra recuperarse. La inexorable llegada a los 30 años parece, por minuto, debilitar la potencia en las piernas, la velocidad de los deportistas, y es por eso que el privilegio de seguir a estos grandes veteranos es único. No hay que perderlos de vista.

Igualmente, el caso de Cristiano Ronaldo es para admirar en toda su dimensión a sus 33, una edad que en la mayoría de los casos significa enfrentarse a la inminente decisión del retiro. Sin embargo, el imponente estado físico del portugués nos lleva a pensar que es aún capaz de brindar algunas temporadas al más alto nivel, ahora en su nuevo equipo italiano, la Juventus de Turín.

Tampoco perdamos de vista el gran avance de la tecnología que permite a los deportistas, a través de equipamiento médico, ejercicios, así como dietas desarrolladas con el mayor avance científico, postergar el paso del tiempo, aunque siempre deben mantener un apego absoluto a la más férrea disciplina personal.

La enorme correlación que existe en la gran disciplina de algunos privilegiados y la longevidad deportiva no es casualidad, es un hecho absolutamente lógico.

Insisto, a disfrutar el privilegio de estos grandes del deporte, que, quizá como en el caso de Andy Murray, parecen estar más cerca del adiós que de la gloria.

Monstruos…

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