Estupendo fin

Debo celebrar el gran triunfo de las seleccionadas de futbol.

En mi anterior colaboración les he comentado la inmensa alegría de ser testigo de cómo el Abierto Mexicano de Tenis se ha constituido como un extraordinario generador de trabajo y, por ende, de una gran derrama económica para el muy golpeado puerto de Acapulco, Guerrero, que, a pesar de la enorme destrucción del huracán Otis, ha logrado una gradual recuperación y, en este caso, el gran evento tenístico ha sido un bálsamo para los locales gracias a la celebración que, francamente, parecía imposible por los enormes daños del ciclón.

Sin duda que la muy buena asistencia a la gran final de los singles y dobles, así como la premiación con los asistentes al estadio en una cantidad cercana a la mitad del aforo gritando ¡Acapulco, Acapulco!, ha resultado inolvidable, pues dejó claro que todos los ahí presentes estaban de corazón con el hermoso destino turístico.

Por otra parte, debo celebrar el gran triunfo de las seleccionadas de futbol que han logrado superar la ronda de los cuartos de final de la Concacaf W Golden Cup, un éxito inolvidable en la historia del balompié femenil que, me parece, está en deuda con el gran Leo Cuéllar, que fue el primero en creer en el crecimiento del futbol femenil, pues Leo despertó conciencias, generó la primera selección de esta etapa y ha sido el artífice del éxito actual. Insisto, se le debe un amplio reconocimiento al gran León de la Metro.

Por su parte, el inmenso equipo mexicano de clavados ha triunfado en la Copa Mundial que se desarrolló en Montreal, Canadá, donde, a pesar de no contar con todos los apoyos, pues no tienen recursos ante la inaudita necedad de la dirigencia de la Conade, obtuvieron resultados increíbles, en particular por las medallas de plata de Osmar Olvera en el trampolín de tres metros y de Randal Willars en la plataforma de diez metros, resultados que, a pesar de no contar con fisiatras, entrenadores de todos los competidores en esa competencia, nos hacen abrigar esperanzas de unos increíbles Juegos Olímpicos para ese equipo de grandes deportistas que no se doblan ante las adversidades.

Para cerrar el inmenso fin de semana, la muy afortunada actuación del volante tapatío Checo Pérez, que arrancó en la quinta posición del Gran Premio de Baréin y logró, rápidamente, rebasar rivales para correr, prácticamente, toda la carrera en el segundo lugar detrás de su imbatible compañero Max Verstappen, todo ello en medio de una inmensa cantidad de rumores y versiones en torno a los problemas internos del equipo Red Bull, y en particular de su director, Christian Horner, historias que aún tienen mucha información por delante.

Pero de que ha sido un estupendo fin, no hay duda.

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