Esperanza
• Soñar no cuesta, al menos ésos son mis deseos, siempre con optimismo,que, después de lo vivido, raya más en la idiotez que en una posible realidad.
A pesar de los poco halagadores momentos que se viven en nuestro país de cara el próximo gobierno, no pierdo la esperanza de que nuestra nación será mejor en el futuro, al menos en el ámbito deportivo, aunque los agoreros del desastre y la desesperanza, opinen lo contrario.
Puntualmente me refiero a la inminente gestión del exclavadista, y ahora político, Rommel Pacheco, que, espero, sea reconocido en cosa de seis años y días, como uno de los mejores directivos del deporte de México, situación que, a pesar de su nula experiencia en la conducción de un organismo de tal magnitud y presupuesto, le asisten favorablemente sus casi tres décadas de deportista de alto rendimiento, su pasión y amor por el deporte, y su simpatía y buenas relaciones públicas.
El panorama no es sencillo, existe mucho pesimismo en innumerables sectores del deporte en general y en particular en el alto rendimiento, pues, ante la actual gestión, si no eras de los privilegiados, el peso de las peores prácticas recaía en todos aquellos que no se prestaron para las corruptelas, entonces venían las decisiones absurdas, que nada positivo han aportado al alicaído deporte nacional.
Se vive un momento de gran crisis al interior de nuestros representantes nacionales, pues de alguna u otra manera han sido golpeados por las decisiones dictatoriales y fuera de toda lógica, por lo que una labor cicatriz, y un cambio radical, se hacen urgentes.
Espero que el yucateco Pacheco se rodee de personas que tengan una amplia experiencia y transparencia en el manejo de los recursos públicos; sí, esos que usted y yo pagamos, querido lector, con nuestros impuestos, pues sucede que quienes llegan a ocupar esos cargos, se creen propietarios de esos pesos y centavos, que no son otra cosa que las aportaciones al erario de todos los mexicanos.
Aunque parezca imposible, existen persona de brillante y transparente trayectoria, desafortunadamente muy pocos, que puedan sumarse al equipo de Rommel, al que seguramente la querrán imponer una pléyade de personas sin capacidad y experiencia en esas lides, situación que debe firmemente rechazar el siguiente director de la Conade.
Soñar no cuesta, al menos esos son mis deseos, siempre con optimismo, que, después de lo vivido, raya más en la idiotez que en una posible realidad, pero así he sido, y así lo deseo fervientemente.
Ojalá.
