Desde el Masters (V)
Escribo la presente colaboración una vez de regreso, con un sinnúmero de recuerdos y agradecimientos, pues, después de 10 maravillosas ediciones del torneo de golf más importante del mundo, he decidido que fue la última cobertura de ese maravilloso evento, y vaya que ...
Escribo la presente colaboración una vez de regreso, con un sinnúmero de recuerdos y agradecimientos, pues, después de 10 maravillosas ediciones del torneo de golf más importante del mundo, he decidido que fue la última cobertura de ese maravilloso evento, y vaya que es un sueño estar ahí, pero todos los ciclos tienen un final, y este año ha sido el de mi despedida, así lo medité, pues los grandes momentos ahí vividos quedarán para siempre en mis más atesorados recuerdos.
Innumerables y grandiosas evocaciones acuden a mi mente, desde la primera ocasión que me quedé alucinado por la belleza y perfección de la gran organización, que está a cargo de los socios del Augusta National Golf Club, ahora comandados por el presidente de esa institución, el señor Fred Ridley, el gran heredero e impulsor en la actualidad para continuar el legado del gran creador de este mitológico club y torneo, Bobby Jones de la mano de su gran mancuerna, Clifford Roberts, que seguramente estarán felices de ver el rumbo y grandeza que su gran evento, su gran concepto y creación, mantiene en la actualidad.
Me quedo con tres imborrables momentos, en 2015 fui testigo de la irrupción de un jovencito, Jordan Spieth, que apenas con 21 años lograba ser leyenda, al triunfar, y con el trofeo en las manos y con el saco verde dirigió un discurso memorable, jamás pensé que regresaría diez veces más a ese templo del golf.
En 2019 fui testigo del quinto Masters ganado por Tiger Woods, todo un veterano, convaleciente de innumerables lesiones, que, por un golpe, derrotó a tres grandes empatados en el segundo lugar, Dustin Johnson, Brooks Koepka y Xander Schauffele, un final de guion cinematográfico, aún recuerdo a mi querido primo, Paco Lavat, saltar de las sillas que se colocan en torno al green del hoyo 18, como impulsado por un resorte vitoreando a su muy admirado Tiger, un momento que quedará siempre en mi recuerdo, los ojos se nos llenaban de lágrimas de emoción por estar ahí, en ese histórico momento del golf.
Ahora, el pasado domingo, el final también resultó histórico, pues Rory McIlroy pasó al olimpo de los dioses del golf, como apenas el sexto en conseguir el Gran Slam, al ganar los cuatro majors. Por azahares del destino me tocó estar sentado justo al lado de donde Rory festejó con su esposa y su hija, a unos cuantos centímetros, una vez más, las lágrimas de emoción hicieron su aparición.
Gracias al Augusta National Golf Club, gracias a Steve Ethun, a Melissa Lyles, y a todo el equipo de prensa por sus finas atenciones y apoyo.
Gracias al Masters.
Gracias.
