Desde Buenos Aires (II)
Hoy, la Selección Nacional tendrá un exigente partido ante River Plate.
Innumerables comentarios sigue generando el exitoso torneo LAAC, el campeonato latinoamericano de golf, desarrollado el pasado fin de semana con los mejores exponentes del continente desde la polémica frontera norte de nuestro país hasta la Patagonia, al sur de nuestro continente.
El representante de nuestro país que mayor atención ha acaparado es el poblano Omar Morales, del Club Campestre de Puebla, que terminará su participación en el golf colegial del vecino país del norte en la UCLA para, en fecha muy cercana, ingresar al profesionalismo.
Omar era el favorito para ganar el torneo, pero nunca encontró su mejor golf en un campo, el del Pilar Club de Golf, que no era el idóneo para sus distancias y, a pesar de no encontrarse cómodo y de cometer un grave error en el hoyo catorce de la ronda final, culminó en noveno lugar. Por lo pronto, se ubica en el lugar cinco del denominado PGA Tour University, en el que ha ganado un torneo, ha tenido diez top 10, por lo que es casi un hecho que obtendrá la tarjeta para participar en la gira Korn Ferry, del propio PGA Tour, donde buscará ganar la tarjeta para poder participar en la máxima gira del golf.
Seguramente seguiremos recibiendo buenas noticias del talentoso jugador poblano, que tiene mucha distancia en sus golpes, requisito importante para poder destacar al más alto nivel, así como un juego corto envidiable, además de ser muy certero con el putt.
Mucha suerte para Omar Morales.
Por lo que hace al juego de la Selección Nacional de Futbol esta noche en el estadio Monumental del River Plate, resultará una muy exigente aduana para los dirigidos por Javier Aguirre que, si bien lograron un buen triunfo en Brasil, aquí encontrarán a un equipo que es muy probable que juegue con sus titulares y, lo más sorprendente aún, es que se han vendido casi el noventa por ciento de las entradas, más de sesenta mil, en un recinto donde los aficionados juegan de manera notable su papel.
Sin duda, una buena prueba para los jovencitos seleccionados que llegarán a una cancha hostil, aun más por el asunto de Messi ante el América y, nos guste o no, siempre ha sido muy superior el balompié argentino.
No existe, ni cercanamente, una probable comparación, como bien lo hizo gráfico Leo; ellos tienen tres títulos mundiales, mientras que el futbol mexicano no es protagonista en el ámbito internacional, siempre ha sido un buen competidor a secas, pero los logros han sido muy escasos y las decepciones, demasiadas.
